Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 106

¿Existen los apóstoles y profetas en el día de hoy?

RESPUESTA

Es muy lamentable que la iglesia moderna se haya distanciado tanto del modelo bíblico trazado por Dios. Para tratar este tema, debemos necesariamente sacudirnos del polvo de las tradiciones humanas que se han adherido especialmente en los últimos tiempos, debido a la vanidad, egocentrismo, ansias de poder, lucro y lamentable también a la imitación que se ha hecho de las jerarquías existentes en el romanismo.

Muchas iglesias modernas han desechado el gobierno de Dios y lo han suplantado por el sistema DEMOCRÁTICO. Donde las decisiones son tomadas por las mayorías, y como siempre los hermanos espirituales son minoría, podemos comprender porqué las iglesias se van deslizando cada día más al mundo en su afán de modernizarse y "adaptarse" a la sociedad actual.

Es necesario tener presente que el Señor Jesucristo es la Cabeza de la iglesia y que Él está en el cielo (Ef.1:22, 5:23). No hay sede o cabecera terrenal. Puede haber comunión, ayuda mutua y estrecha colaboración entre las congregaciones, pero el gobierno y la dirección de cada una dependen de Cristo, el Príncipe de los Pastores.

Hch.20:28 "el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor".Es el Espíritu Santo quien debe poner los obispos para apacentar el rebaño del Señor.

Los obispos en las Sagradas Escrituras son también llamados "pastores" y "ancianos". Hch.20:17 "Enviando, pues, desde Mileto a Efeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia".

Se trata de UNA IGLESIA con un grupo de ancianos, luego hablándoles a estos mismos ancianos, añade en el vr.28 "Por tanto, mirad por vosotros, y por todo EL REBAÑO (habla de "pastorear") en que el Espíritu Santo os ha puesto por "OBISPOS", para APACENTAR la iglesia del Señor, la cual Él ganó por su propia sangre".

En nuestros días muchos han olvidado que el Señor dijo muy claramente que la iglesia es de Él ("MI iglesia"), la cual Él ganó por su propia sangre, y en un hablar tan liviano y apartado de esta verdad bíblica hablan de la iglesia del pastor A, B, o C, señalando a un hombre.

Otros pasajes que se refieren también a este tópico dicen en los siguientes términos: lPd.5:1/4 "Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo (Pedro) anciano también con ellos... apacentad la grey. Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria".

Tito 1:5/7 (Pablo a Tito) "Establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé; el que fuere irreprensible, marido de una sola mujer, y tenga hijos creyentes...Porque es necesario que el obispo sea irreprensible".

En la Palabra de Dios: "OBISPOS", "ANCIANOS", "PASTORES", son sinónimos, pero ninguno de estos vocablos representa un título eclesiástico, y menos aún establece una jerarquía como se hace comúnmente en el día de hoy, algo absolutamente reñido con la enseñanza bíblica que establece que la iglesia es un cuerpo, con una sola Cabeza que es el Señor Jesucristo (Col.1:18, Ef.5:23).

Hablan sólo del carácter, del servicio y de la responsabilidad de quienes no son otra cosa que siervos. Hasta el lector más superficial de la Biblia tiene que admitir que estos tres vocablos (pastores, ancianos y obispos) identifican a las mismas personas que se encuentran dentro del liderazgo de la iglesia, pero ninguno de ellos tiene un rango superior o con más autoridad que el otro, porque en la iglesia verdaderamente bíblica no existe esa jerarquía. El Señor solamente es su cabeza, y todos los miembros que constituyen ese cuerpo son iguales.

Mt.23: 8 Jesús dijo: “uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos”. Gál.3: 28 “porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús”. Incluso dice Dios en 1Cor.12: 22 “Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios”.

Los llama "ancianos", porque deben ser sabios y personas de experiencia en la vida cristiana, con gran conocimiento bíblico y de buen testimonio, el cual debe ser reconocido ampliamente por la congregación a través de los años. En Tito 1: 6 dice " que fuere irreprensible, marido de una sola mujer, y tenga hijos creyentes que no estén acusados de disolución ni de rebeldía”. Se aprecia en forma muy evidente que al anciano se le pide no solamente sabiduría y experiencia, sino que también tenga una edad suficiente para tener hijos "creyentes" que no estén acusados de disolución, y naturalmente no sería el caso de uno que tenga hijos pequeños.

También Dios los llama en su Palabra "pastores", destacando sus funciones de alimentar y cuidar la grey. A estas mismas personas les identifica como "obispos", este vocablo proviene del griego, el cual se usaba frecuentemente en esa época para identificar a aquellos que ocupaban labores administrativas. (Tito 1:7 “Porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como administrador de Dios”). También ocasionalmente estos hermanos son nombrados en la Biblia como "presbíteros", que literalmente significa "hombre viejo", razón por la cual en la mayoría de los casos en nuestras Biblias fue traducido como "anciano".

Todo esto nos demuestra que originalmente no existieron las jerarquías eclesiásticas que vemos en el día de hoy, porque Presbíteros - Ancianos - Pastores y Obispos, son vocablos sinónimos que se utilizaban para identificar a los mismos hermanos que el Espíritu Santo ha capacitado y señalado para cumplir con esas funciones en la iglesia.

No es prerrogativa de un hombre, concilio o asamblea, ni siquiera de los miembros de la iglesia local, elegir a los ancianos, pastores u obispos. No son las ovejas quienes deben elegir a sus pastores, sino el dueño del rebaño, es decir, Dios.

Lamentablemente debemos reconocer que en algunas iglesias, debido al bajo nivel espiritual que reina en ellas, muchas veces los ancianos o pastores son elegidos no por el Espíritu Santo, sino por el grupo de ancianos que las gobierna. Y éstos no buscan entre los que cumplen con los requisitos mencionados en lTim.3: l/7 y Tito 1: 5/9, sino entre los que le sean incondicionales a ellos; parientes cercanos, amigos íntimos o personas manejables y luego sólo comunican a la iglesia su decisión de incorporarlo a su grupo elitista, y la congregación no tiene otra opción que aceptarlo.

Esto es muy similar al sistema de selección que tienen los romanistas, donde los "laicos" no tienen ninguna posibilidad de oponerse ni cuestionar las decisiones de sus "jefes espirituales", la cúpula directiva de esa organización. Este señorío antibíblico que muchos ejercen en nuestros días, queda claramente de manifiesto en avisos que leí en la prensa extranjera, cito sólo un ejemplo: "Iglesia bautista busca pastor, sueldo 2 mil dólares más beneficios". ¿Quién es el dueño de las iglesias? ¿El pastor? ¿La congregación? o ¿El Señor?.

A diferencia de esto la Biblia enseña que debe ser el Espíritu Santo el que capacita y señala a sus siervos; los creyentes deben poder reconocerlos con la misma facilidad que diferenciamos un ojo de una oreja. Si en una iglesia local no son capaces de distinguir un ojo de una oreja, o una boca de una mano, y requieren que les estén indicando al igual que los niños que están aprendiendo a hablar, este es el ojo, este es el oído, esta es la boca; significa que allí las cosas están muy mal espiritualmente hablando.

Nunca leemos en la Biblia que una iglesia local llame o contrate a una persona para que sea su "ministro". Tampoco que un "misionero" (palabra que sólo figura en los mapas que se han añadido a la Biblia), envíen a sus hijos al extranjero para que regresen con el "título de misionero" y se hagan cargo de una iglesia.

En las citas aludidas anteriormente resulta muy evidente que son varios los hombres que el Espíritu Santo pone en cada iglesia local para alimentar, vigilar y cuidar del bienestar espiritual de la congregación. Sus vidas ante el mundo deben ser un testimonio de la presencia y del poder de Cristo (lTim.3:7).

Los dones nunca son dados todos a una sola persona, pues leemos de evangelistas, pastores y maestros, es decir, hombres capacitados por el Espíritu Santo para predicar el evangelio, para exhortar, animar a los creyentes, enseñar y alimentar de la Palabra de Dios. Bienaventurada la iglesia que cuenta con estos dones.

lCor.12:11/31 "el mismo Espíritu, repartiendo (dones) a cada uno en particular como él quiere.. .el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo...Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato? Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como Él quiso".

Las iglesias de hoy más que un cuerpo, parecen un ómnibus con un conductor y muchos pasajeros soñolientos, donde no se ejercen los dones individuales.

La iglesia de Filipos no tenía un solo pastor u obispo, sino que en ella había "obispos" (Filp.1:1). Si hubiera habido un solo pastor u obispo en aquella iglesia, que extraño resulta que Pablo no saludara a un funcionario tan importante. Es más, en ninguna de las epístolas encontramos una salutación al "ministro" o "pastor". Ni siquiera en los saludos al final de las epístolas como Romanos y Colosenses, donde se mencionan los nombres de muchos hermanos, tal omisión hubiera sido una imperdonable falta de cortesía.

La conclusión lógica es que "UN pastor", semejante a los que vemos en las iglesias de hoy, no existieron en las iglesias del Nuevo Testamento. Había pastores, obispos, ancianos o presbíteros. Siempre se les menciona en plural y no como un título ni jerarquía, sino para describir su labor de servicio ENTRE sus hermanos y no SOBRE sus hermanos, y era el Espíritu Santo quien los escogía, los capacitaba y los señalaba por medio de las cualidades que eran visibles para la iglesia, la cual solamente los reconocía como tales.

Hoy en día, pareciera que esa jerarquía que inventaron las iglesias modernas que se alejaron de la Palabra de Dios, les hubiera quedado muy pequeña, así que han añadido nuevos rangos en esa escalera jerárquica.

No existe ninguna duda que los apóstoles fueron solamente doce, los que escogió personalmente el Señor Jesucristo, porque el nombre de esos doce apóstoles es el que mantiene por toda una eternidad. Esto se aprecia claramente en el libro del Apocalipsis, donde se describe las moradas celestiales que fue a preparar el Señor y que será la mansión que habitaremos eternamente. Allí se vuelven a mencionar solamente doce:

Ap. 21: 14 “Y el muro de la ciudad tenía doce cimientos, y sobre ellos los doce nombres de los DOCE apóstoles del Cordero”. Fueron doce los que escogió el Señor, y serán doce por toda una eternidad, cualquier otro que se autodenomine apóstol, es un impostor.

Ya en los tiempos de Juan el apóstol tiene que desenmascarar y condenar a otros que se hacían llamar "apóstoles", calificandolos de "falsos apóstoles" Ap.2:2 "has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos".

Ahora, referente a los profetas, ciertamente existieron durante la iglesia primitiva, cuando aún no había sido entregada TODA la revelación de Dios al hombre. Pero una vez que concluyó de escribirse la última página de la Biblia, cesaron las revelaciones y con ello la participación de los profetas. Es más, Dios dejó bajo maldición a todo aquel que pretendiera traer una nueva revelación posterior a la que Dios entregó a través de las Sagradas Escritura.

De lo contrario, si el Señor aún continuara entregando nuevas revelaciones al hombre, tendríamos que seguir añadiendo nuevas páginas a la Biblia, debido a que indiscutiblemente tendrían el mismo valor que el resto de la revelación divina. Algo similar a lo que hacen los romanistas con sus tradiciones y los dichos del Papa, que los consideran de la misma autoridad que la Palabra de Dios.

Pero bien sabemos que concluye la Biblia en su última página con esta solemne advertencia de Dios: (Ap.22:18) “Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas escritas en este libro”.

Por este motivo dijo que cuando venga lo perfecto, la revelación plena de Dios por medio de la Biblia, (1Cor.13: 8 ) “las profecías se acabarán”. Lo que establece que todos aquellos que se autodenominen “profetas” después que se concluyó de escribir la Biblia, son FALSOS profetas.Copiado ilegalmente de EstudiosMaranatha.com

1Jn.4: 1 “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque MUCHOS falsos profetas han salido por el mundo”.

Hch. 20:19-20 “Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos”.

Mt.7: 22 “MUCHOS me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad”.

A aquellos que en nuestros días se autodenominan “profetas”, no solamente Dios los califica de falsos profetas, sino que en forma muy categórica de “hacedores de maldad”.

En conclusión, en nuestros días no existen profetas ni apóstoles, solamente falsos profetas y falsos apóstoles, impostores que el Señor califica de “hacedores de maldad”.



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