Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 123

¿Representan a la iglesia las 99 ovejas que dejó el pastor para ir a buscar la que se había descarriado?

RESPUESTA

Como siempre recomiendo, hay que leer cada pasaje dentro de su propio contexto, y éste dice: Mt. 18:10-14 "Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos. Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido. ¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y se descarría una de ellas, ¿no deja las noventa y nueve y va por los montes a buscar la que se había descarriado? Y si acontece que la encuentra, de cierto os digo que se regocija más por aquélla, que por las noventa y nueve que no se descarriaron. Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños".

El Señor está contestando a una pregunta que le hicieron sus discípulos respecto al cielo: Mt. 18:1-3 "En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, y dijo": (lo que hemos leído en los versos 10-14).

Creo que esta parábola de las cien ovejas, queda dentro de la misma lección que entregó en Mt. 13 :45-46 donde también estaba haciendo alusión al reino de los cielos: "También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas, que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró".

Cuando el Señor predicó a las multitudes que el reino de los cielos se había acercado, era dentro del concepto que el Rey de reyes estaba presente ante ellos, pero el reino en sí era una referencia al cielo. Ese reino solamente se había "acercado" por la presencia del Rey de ese reino que estaba en medio de ellos, por ejemplo: Mt. 5:20 "Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos". Mt. 7:21 "No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos". Es una mención muy evidente que ninguno de ellos estaba aún dentro de ese reino de los cielos.

En la parábola de la perla preciosa, todos entendemos que está hablando de los pecadores que constituyen la iglesia, la cual para Dios es una perla de gran precio, y que el mercader es el Señor Jesucristo que dejó todo lo que tenía (la gloria del cielo) para venir adquirir esa perla de gran precio.

De igual manera en la parábola de las ovejas, el Señor se refiere al cielo y su gloria celestial que dejó, junto a los querubines, serafines, ángeles y arcángeles, y principalmente junto a Su Padre, para venir a buscar lo que se había perdido. Jn. 17:5 "Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese".

De ninguna manera puede ser todo lo que tenía (las otras 99 ovejas) una alusión a la iglesia, porque eso jamás ha sido TODO lo que él tenía. Además a la iglesia ha prometido estar siempre con ella, lo que resultaría un contrasentido que tuviera que abandonar Su iglesia, para salir a buscar la que se había descarriado.

Estoy consciente que este pasaje ha sido muy mal tratado y son muchos los que sostienen que el pastor debe dejar la iglesia para salir en busca de la descarriada. Y con ese argumento equivocado, han transformado las iglesias en verdaderas cárceles, donde existe toda una maquinaria para impedir que alguno se pueda retirar de ese lugar, que siempre lo presentan como la única puerta al cielo.

Seguramente que muchos han escuchado estos argumentos pueriles: "Ud. conoció al Señor aquí, así que debe permanecer acá". Otros más disparatados sostienen: "Ud. fue bautizado en esta iglesia, y como esa es una unión indisoluble con lo que la iglesia por autoridad y mandato recibió del Señor, todo lo que ha atado acá en la tierra, Dios lo ha confirmado en el cielo, no puede retirarse".

Los amedrentan hasta con perder su salvación y con la condenación de todos los tormentos del infierno, porque salirse de una iglesia para irse a otra, es considerado como que se ha ido "al mundo". Y aunque un día lo consideraron hermano, ahora ya no lo es más porque perdió su salvación; y otros fariseos más académicos afirman con una elocución que se las envidiaría el mismo Judas, que esos: 1Jn. 2:19 "Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros". Por lo tanto ni el saludo se le debe entregar.

Conozco iglesias donde no solamente el pastor tiene sus propios guardaespaldas, sino que ha contratado a los que se han graduado de una escuela de Karate para que sean sus oficiales, aunque por cierto ellos no son creyentes, pero sí miembros de esa iglesia, para que se preocupen además de esas labores tan poco espirituales, de salir "a buscar" a los que se descarriaron, porque cuidan mucho que no se les escape ninguno de los ofrendadores, especialmente si son "buenos diezmadores".

Cada iglesia local se considera la única iglesia verdadera, en todas las demás están solamente los que aguardan las llamas más tormentosas del infierno. Sin embargo el rebaño que ha formado el Señor con todos los que estábamos perdidos y fuimos rescatados por él, es un rebaño donde el dueño del redil nos da libertad: Jn. 10:7-9 Volvió, pues, Jesús a decirles: "De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas. Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos".

"Entrará y saldrá, y hallará pastos". Que expresión más llena de amor del verdadero Pastor. La iglesia no puede ser una prisión, es un redil, donde las ovejas pueden entrar y salir con libertad para hallar pastos. Indudablemente que debe existir un orden, pero se espera que los que asistan a ese lugar donde está la presencia del Espíritu Santo, lo hagan porque consideran un privilegio asistir allí, no una obligación. Y si cree que en otro lugar puede encontrar mejores pastos, debe tener la libertad para marcharse si así lo desea, y no por eso dejará de ser nuestro hermano.

En una iglesia donde existe la libertad del Espíritu, la congregación asiste por el gozo de estar en ese lugar que se ha transformado para ellos en un verdadero manantial en medio del desierto árido de este mundo, no porque sea una carga impuesta.

No creo que si alguno decide marcharse a otro sitio, haya que salir en su busca para convencerlo de que deba regresar, porque entonces ¿en qué queda la promesa del Señor, que el Espíritu Santo nos guiará a toda verdad? ¿O la verdad es un monopolio de algunos, y la dirección que entrega el Espíritu Santo es exclusivamente para los líderes?

Ante el Señor todos somos iguales, y cada uno de nosotros ovejas de Su prado. Si alguno se va otra iglesia, y sabemos que es realmente nuestro hermano, debemos tener la seguridad que nos volveremos a encontrar en el cielo y que seguiremos siendo hermanos por toda una eternidad.

Sl. 23:1-3 "Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre".



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