Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 135

Mr.16:17-18 dice que estas señales seguirán a los que creen en Él, eso quiere decir que es para todos los que en este mundo creyeron, creen y creerán en Él, pero usted dice que estas cosas sólo fueron para la época de la iglesia primitiva y que fue algo temporal, entonces ¿por qué nuestro Señor Jesús dice estas señales son para todos lo que en El creen? Si nosotros en esta época al igual que los apóstoles creemos en El, entonces estas señales también nos seguirán a todos nosotros, y para las futuras generaciones que creerán. Me gustaría que usted mi conteste al respecto, gracias.

RESPUESTA

Me alegra mucho que Ud. se haga el hábito de indagar y escudriñar las Escrituras, más allá de lo que los hombres dicen. Los hnos de Berea nos dejaron ese sano ejemplo. Hch. 17:11 "Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así (como decían los apóstoles)". Hemos de comprobar con la Palabra de Dios todo lo que los hombres digan, aunque sea un pastor.

También es muy importante no interpretar un versículo desconectado del resto de la Biblia, porque 2Pd. 1:20 dice: "entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada".

Si entendiéramos Mr.16: 18 de la forma que lo presentan los carismáticos, aislándolo del contexto general del Nuevo Testamento, caeríamos en la incongruencia de suponer que hasta nuestros días existen los dones milagrosos y que TODOS los creyentes lo tendríamos que poseer, porque así dice textualmente ese versículos de Marcos si nos encerramos en él y lo separamos del resto de la Biblia. Entonces cualquiera se preguntaría con toda justicia: ¿Cuál sería la necesidad de visitar un médico debido a una enfermedad, cuando bastaría con pedirle a cualquier creyente que lo sanara? Y muy bien sabemos que no es así.

EN PRIMER LUGAR hemos de distinguir que la Biblia hace una clara exclusión entre las señales de un apóstol y las que podían hacer el resto de los hermanos.

Lc. 9:1-2 "Habiendo reunido (Jesús) a sus doce discípulos (los 12 apóstoles, y como Pablo no estuvo en ese grupo selecto, algunos posteriormente pusieron en duda su apostolado) les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades. Y los envió a predicar el reino de Dios, y a sanar a los enfermos".

Hch. 5:11-12 "Y vino gran temor sobre toda la iglesia, y sobre todos los que oyeron estas cosas. Y por la mano DE LOS APÓSTOLES se hacían muchas señales y prodigios en el pueblo"

2Cor. 12:12 Con todo, las señales de apóstol han sido hechas entre vosotros en toda paciencia, por señales, prodigios y milagros.

El apóstol Pablo apeló a los milagros que hacía, como credenciales de su apostolado, algo que no podría haber argumentado si eso fuera común de todos los creyentes. Esto nos demuestra que Dios concedió a los apóstoles poder para realizar milagros que el resto de los creyentes no podrían hacer.

Marcos también había registrado previamente lo que el Señor concedió a los apóstoles Mr. 6:7 "Después llamó a los doce, y comenzó a enviarlos de dos en dos; y les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, etc."

Entonces para comprender sanamente y no contaminar lo que el Señor prometió en Mr. 16: 17-18 ("Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán), hemos de interpretarlo dentro de su contexto contemporáneo, cuando estaba comenzando la iglesia.

Que esas señales no serían para todos los tiempos y que fue algo concedido únicamente hasta que la iglesia alcanzara madurez espiritual, es algo que resulta muy obvio por medio de una lectura correlativa e inteligente del resto de las Sagradas Escrituras.

Porque Dios lo declaró de forma muy categórica en los escritos posteriores que se fueron incluyendo al resto de la Biblia, hasta que esa revelación divina, lo perfecto, hubiera concluido con su última página.

El primer libro que se escribió de los 27 que constituyen el Nuevo Testamento, fue la epístola de Santiago, aproximadamente en el año 46 DC. Y allí encontramos, en pleno período apostólico, que no todos los creyentes tenían ese poder milagroso de las sanidades como se menciona en Mr.16.

Stgo.5: 14 "¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor". Si todos los creyentes tenían esa autoridad para sanar, no tendría sentido que Santiago especificara que llamaran a los ancianos para atender esa necesidad.

Santiago está escribiendo en los días de los apóstoles, cuando ellos habían recibido esa comisión de ungir con aceite y sanar a los enfermos, Mr. 6:13 "Y echaban fuera muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos, y los sanaban".

Era durante el período de la identificación milagrosa de la iglesia, cuando se estaba entregando la revelación del Nuevo Testamento y esa palabra era confirmada por medio de las señales y milagros. Mr. 16:20 "Y ellos (los apóstoles, Mr.16:14), saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén".

Cuando la testificación terminó, debido a que su propósito era confirmar la palabra que los apóstoles estaban entregando como parte integrante de las Sagradas Escrituras, fue en ese tiempo que concluyeron las señales, porque la iglesia había madurado y dejado esas cosas que fueron entregadas para su etapa de infante, y la Biblia, la revelación de Dios al hombre concluyó cuando se terminó de escribir su última página.

Creer que después de terminada la Biblia continuó la revelación de Dios al hombre (profecías) y las señales, implica dos conceptos que cualquier creyente tiene que admitir que son erróneos: Uno, que la Biblia no está completa y por lo tanto no es perfecta (estaría inconclusa). Dos, que todas las supuestas revelaciones que los hombres dicen haber recibido después de finalizada la Biblia, habría que escribirlas y añadir esas páginas a las Sagradas Escrituras. Pero todo cristiano honesto debe admitir que esas dos consideraciones son una herejía.

Es verdad que en Mr.16:17 dice literalmente: "Y estas señales seguirán a los que creen". Ud. y yo somos creyentes, por lo tanto deberíamos ser incluidos dentro de esos privilegiados que tendríamos el don de sanidad. La gran pregunta que debería contestar con sinceridad es: ¿Tengo yo ese don de sanidad? Si soy creyente ¿Por qué no lo tengo? ¿Será debido a que no soy realmente un creyente o a que esa promesa no se aplica para nuestros tiempos?

Estimada hermana en Cristo, no se aflija vuestro corazón con estas dudas respecto a su condición de creyente, porque ciertamente que lo es. Lo que debe considerar no es su situación espiritual, sino la vigencia de esa promesa, porque Dios dice en Su Palabra que esas cosas se acabarían; nunca ha dicho que perdurarían.

1Cor. 13:8 "las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará".

El vocablo "ciencia" que aquí se menciona, debe ser (como todos los versículos) interpretado dentro de su contexto, y en este mismo pasaje el apóstol Pablo indica que se está refiriendo a la "ciencia" en el concepto de la palabra revelada al hombre. 1Cor.12: 8 "la palabra de ciencia según el mismo Espíritu".

Eso llegaría un tiempo cuando se acabaría, y por los versículos que continúan y el Nuevo Testamento en su conjunto, hemos de entender que la revelación que se estaba recopilando por medio de la palabra entregada a los apóstoles y confirmada a través de milagros (Mr.16:14), que constituyen los 66 libros de la Biblia, llegarían a su fin. Eso queda en evidencia cuando en este mismo versículo 8 asegura que "las profecías se acabarán" y cesarán las lenguas.

Antes de entrar en un análisis sobre este versículo 8 de 1Cor. 13, deseo concluir brevemente la consideración sobre lo circunstancial que fueron las sanidades. Es evidente que ese método de sanar, aún en los días de los apóstoles, no fue algo constante. Fue sencillamente una señal para que los primeros cristianos creyeran esa palabra que era confirma por las señales.

El mismo apóstol Pablo dice en 2Cor.11: 29 "¿Quién enferma y yo no enfermo?". Está testificando sobre su condición humana sujeta a enfermedades, las cuales no fueron extrañas para él. Padeció enfermedades y no se debió a falta de fe para ser sanado, como aseguran los curanderos de nuestros días. Oró tres veces para ser sanado, pero el Señor le dijo: (2Co 12:9) "Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad".

En 2Tm.4: 20 dice Pablo: "Dejé a Trófimo en Mileto, enfermo". ¿Por qué no lo ungió con aceite e impuso sus manos sobre él para sanarlo si así hubiera sido la orden establecida?

A Timoteo, que no gozaba de buena salud, le recomienda beber un poco de vino y no le ordena llamar a un hermano para que lo sanara. 1Tim. 5:23 " Ya no bebas agua, sino usa de un poco de vino por causa de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades". Bien sabemos que los curanderos y milagreros de nuestros días atormentan a los creyentes que no son sanados con sus exorcismos, asegurándoles que no fueron sanados debido a su falta de fe. Pero no fue así en los días que existieron legítimamente esos milagros, Pablo ni ningún siervo del Señor que presenta la Biblia, dice que hubieran insultado con una afirmación semejante a un hermano que continuara con su enfermedad.

Dios nos muestra en Su Palabra que los milagros fueron decreciendo a medida que la iglesia iba madurando. En el libro de los Hechos son innumerables los que allí se mencionan, pero cuando avanza el tiempo y llegamos a las epístolas, debemos rendirnos ante la evidencia que prácticamente son casi nulos.

Esto no significa que en nuestros días Dios actúe como mero observador sobre la humanidad, por cierto que el Señor continúa escuchando las oraciones de los hermanos que ruegan por su salud y muchos son sanados, pero Él no es el genio de la lámpara de Aladino que muchos quieren transformarlo, quién debe concederle todas sus exigencias, como tampoco se presta para formar parte de los shows de los curanderos que organizan "Cruzadas de Milagros".

El Dios de la Biblia difiere profundamente del que algunos se han confeccionado a su propia medida, un dios que haga su voluntad solamente en el cielo, pero acá en la tierra tiene que ser la nuestra. Debemos aprender muchas veces a escuchar aquello que le dijo al gran apóstol Pablo: "Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad".

Son muchos los que se deslumbran por los "milagros" que han sido testigos, pero no olvidemos que también los brujos de faraón fueron capaces de realizar muchos de los milagros que hizo Moisés, y seguramente que también los de la corte de faraón quedaron maravillados con el poder manifestado por esos hechiceros.

Con justa y santa razón el Señor nos dice que cuando Él regrese a buscar Su iglesia tendrá que decirle a muchos: Mt. 7:22 "Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad".

La iglesia nace el día que descendió en Espíritu Santo para venir a morar en cada creyente, y esto fue acompañado por grandes manifestaciones milagrosas para confirmar ese acontecimiento sensacional. Pero la historia de la iglesia que se describe en el Nuevo Testamento demuestra que los milagros fueron menguando a medida que transcurría el tiempo, y la iglesia iba dejando esa etapa de niño para pasar a la madurez espiritual, especialmente cuando llegó eso perfecto y seguro que es la Palabra de Dios revelada en su totalidad.

En 1Cor. 13:8-11 leímos: "las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará". Mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño".

Este pasaje está hablando sobre "la palabra de ciencia según el mismo Espíritu". Aquella que fue entregada por Dios a través del Espíritu Santo, las profecías que Dios entregaba para completar ese libro Santo, la Biblia, que era "lo perfecto" que habría de llegar al hombre, la revelación completa de Dios. Por este motivo está anunciando también que las profecías (juntamente con las lenguas) se acabarían.

Razón por la cual Dios puso un sello muy solemne en la última página de la Biblia; para advertencia de aquellos osados que se atrevieran a desobedecer y quisieran añadir supuestas nuevas revelaciones.

Ap.22:15 "Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro".

Estoy consciente que algunos pretenden que cuando en 1Cor.13:10 dice "lo perfecto", se está refiriendo al Señor Jesucristo cuando venga por segunda vez. Pero eso es imposible, porque tendríamos que destruir no solamente la gramática, sino que además todo el contexto de este pasaje.

Si se refiriera a una persona, tendría que decir "el perfecto", y tratándose del Señor la palabra perfecto necesariamente tendría que estar con mayúscula, como en todos los casos cuando se alude a la divinidad. Por ejemplo: el Santo, el Camino, el Ungido, el Hijo, etc. No se necesita un doctorado en Gramática para comprender esto.

Además, resulta totalmente forzado e incongruente interpretar que cuando menciona "lenguas" en 1Cor. 13 y 14 puedan estar refiriéndose a un "lenguaje angelical", debido a que justamente allí dice que "ese don de lenguas cesará".

Lo que están afirmando los Pentecostáles y Carismáticos en general con esa interpretación antojadiza, es que el don de lenguas, las lenguas angelicales o celestiales como también gustan llamarlas, se terminarían cuando venga el Señor Jesucristo por Su iglesia y nos lleve a las moradas celestiales. Esto significaría que cuando lleguemos al cielo seríamos mudos o que no hablaríamos un lenguaje celestial, porque sería entonces que cesaría ese don.

Otra consideración que corresponde notar sobre esta interpretación tan especial, es que justamente los dones que terminarán cuando venga el Señor, no se mencionan en absoluto, como por ejemplo el don de sanidad, evangelización, etc. Lo que descarta por completo que pueda estar refiriéndose a la segunda venida de Cristo, además ese no es el tema que está considerando este pasaje, solamente existe en la imaginación de aquellos que quieren forzar esa interpretación.

Lo que confunde a algunos es el versículo de lCor.13: 12 donde dice: "Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido". Pero la alusión que aquí se menciona es sobre los espejos antiguos, que eran de metal y cuya imagen era borrosa. Cuando llegara la revelación completa de Dios, eso que por la sola lectura del Antiguo Testamento les resultaba confusa, sería esclarecido con una nitidez tal que equivaldría a conocer por primera vez su propio rostro como los demás le conocían.

Esto guarda relación con lo que dice en Heb.10:1 "teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas". El Nuevo Testamento vino a revelarnos la imagen misma de las cosas, porque en el Antiguo Testamento Dios habló por medio de figuras, sombras de la realidad plena (Heb.8:5 "figuras y sombras de las cosas celestiales).

En las iglesias "espiritistas" que se alimentan de la droga de la superstición y "experiencias", también enseñan que se debe hablar en lenguas angelicales para dirigirse a Dios, para que Satanás no los entienda. Si no fuera un asunto tan solemne, uno pensaría que se trata de un chiste de mal gusto, porque sabemos que Satanás fue el querubín más grande de la creación angelical, y obviamente habla la lengua angelical.

Lo concluyente y que Dios revela en Su Palabra, es que los milagros que autenticaban la palabra que era entregada por medio de los apóstoles, las profecías y las lenguas, todo eso que fue entregado para la etapa inicial de la iglesia durante su infancia, sería puesto de lado cuando llegara la revelación completa y perfecta de Dios cuando se terminara de escribir la última página de la Biblia, que dejaría esas cosas de niños cuando llegara la madurez.

1Cor. 13:11 "Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño".
2Cor. 5:7 "porque por fe andamos, no por vista".
Jesús dijo: Mt. 16:4 "La generación mala y adúltera demanda señal".

El desear señales milagrosas es evidencia de falta de madurez espiritual, una falta de experiencia de una comunión íntima y verdadera con el Espíritu de Dios que satisface plenamente. Fue precisamente a los Corintios que fue necesario hacerles mayores recomendaciones sobre este tema, porque era una iglesia carnal (1Cor.3:1, 8:1-4, 11:20-21).

Para conocer más sobre este tema, puede leer en este mismo sitio web de EstudiosMaranatha.com en la sección LIBROS en el "Manual Bíblico" capítulo 22 El don de lenguas. Y en la sección PREGUNTAS FRECUENTES (FAQ) la Nº 32 ¿Habló Pablo lenguas angelicales?



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