Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 165

El diezmo FAQ Maranatha.
"Ud. trata de explicar una idea general con la palabra "era" y ha querido usar ese mismo versículo (Mt.23:23) para afirmar que el diezmo "era" de la ley".

RESPUESTA

La verdad es que no veo de qué otra forma se podría entender, porque no se trata de una interpretación, sino de una simple lectura textual de las dos únicas ocasiones que el Nuevo Testamento menciona el diezmo, y en ambos se refiere al pueblo de Israel, no a los cristianos, y jamás como una ordenanza para la iglesia.

Mt. 23:23 " ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello".

El Señor está reprendiendo a los escribas y fariseos hipócritas que estaban preocupados solamente de recolectar el diezmo (el cual NUNCA debía entregarse en dinero, sino que en productos que eran almacenados en un lugar del templo que se llamaba alfolí, de ninguna manera era una alcancía como mienten los expositores del evangelio de la codicia), "eso ERA necesario hacer" porque así lo mandaba la Ley de Moisés.

Pero obviamente que lo más importante de todo es aquello que el Señor les estaba enfatizando y que no debían dejar de practicar: "dejáis...la justicia, la misericordia y la fe". Y no está diciendo (como tuercen engañosamente los comerciantes de la fe) que lo más importante y que no había que dejar de practicar era el diezmo que entregaban según la ley: la menta, el eneldo y el comino.

Ese raciocinio mercantil no resiste el más simple análisis elemental: Piense Ud ¿Qué puede ser lo más importante que enseña el Señor y que no hay que dejar de practicar? ¿La justicia, la misericordia y la fe? ¿O la menta, el eneldo y el comino (el diezmo)?

Con toda justicia los fariseos se ganaron por parte del Señor el calificativo de hipócritas, como muchos de nuestros días que están preocupados únicamente del diezmo y condenan con las llamas del infierno a todo aquel que no se los pague, porque aseguran que están pecando robándole a Dios. Y como los ladrones no entrarán en el reino de los cielos, están afirmando que esa clase de cristianos se irá al infierno.

Cuando el Señor se refiere al diezmo en Mt.23:23 el verbo claramente está en pasado ("era") porque correspondía a algo pasado, de lo contrario el Señor debería haber dicho "es" en presente, si hubiera sido una ordenanza vigente para el cristianismo.

Cuando en el sermón del monte el Señor profundiza sobre los mandamientos, no dice: "Oísteis que fue dicho a los antiguos: pagarás el diezmo de todo, más yo os digo que ahora para la iglesia debéis pagar los diezmos y primicias, más las ofrendas que se recojan en todas las reuniones". Y ninguno piense que fue un olvido del Señor en una materia tan importante para el sustento de la iglesia.

El segundo pasaje del Nuevo Testamento que hace referencia al diezmo es Hebreos 7, y allí de ninguna manera se puede torcer para forzar e interpretar antojadizamente para implantarlo como una ordenanza para la iglesia, la cual no está bajo la ley, sino bajo la gracia.

Heb 7:5 "Ciertamente los que de entre los hijos de Leví reciben el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo los diezmos según la ley".

Si la Palabra de Dios dice que los diezmos son "según la ley" ¿Con qué autoridad pueden afirmar que los diezmos no son según la ley?

Heb. 7 está haciendo un recuento histórico del sacerdocio levítico, quienes legítimamente habían recibido de parte de Dios el derecho de tomar los diezmos, pero siempre en especies, jamás en dinero para que no se corrompieran como ha sucedido en el día de hoy. Porque el diezmo era solamente para cubrir las necesidades para sobrevivir en el ministerio del sacerdocio, no para vivir mejor que el resto de la congregación como también vemos en el día de hoy. La mejor casa, el mejor automóvil, muchos con viajes al extranjero, etc. (y no quiero extenderme sobre el "etc." porque es demasiado nauseabundo).

Esa ordenanza de la ley ("los diezmos según la ley") y los beneficiarios de ese mandato, es decir, los sacerdotes levitas; todo eso quedó abolido, abrogado con el Nuevo Pacto que estableció el Señor Jesucristo.

Heb 7:12 "Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley".
Heb 7:18 "Queda, pues, abrogado el mandamiento anterior a causa de su debilidad e ineficacia
Heb 7:19 (pues nada perfeccionó la ley), y de la introducción de una mejor esperanza, por la cual nos acercamos a Dios".

¿Cuál fue el cambio de sacerdocio que estableció Dios en el Nuevo Pacto para la iglesia? Aquí una vez más los comerciantes de la fe pecan gravemente al usurpar otro derecho que no les corresponde, porque intentan atribuirse la exclusividad del sacerdocio; naturalmente para ponerse sobre la congregación y adjudicarse el derecho a recolectar el diezmo. Aunque nunca han dicho en forma inteligente con qué autoridad cambiaron la disposición de cobrarlo en dinero y no en especies como ordenaba Dios, aún considerando que la Biblia menciona el dinero desde los días de Abraham y la ley de Moisés ordenaba pagar al jornalero cada día un denario.

Los pastores no somos los "levitas espirituales" como engañosamente pretenden estos señores. El cambio de sacerdocio que establece el Nuevo Pacto (o Nuevo Testamento, porque la palabra "testamento" significa "pacto"), es que ahora en la gracia TODOS los creyentes, los que constituimos la iglesia, los salvados por la misericordia del Señor, todos nosotros somos sacerdotes.

Ap. 1:6 "y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos".
Ped. 2:9 " Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio".

Los que imponen el diezmo dentro de la iglesia deberían mostrar a lo menos un versículo del Nuevo Testamento, donde están todas las enseñanzas para la iglesia (1Ti 3:15 "para que sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad"), en el cual se les autorice a cobrar el diezmo. Si no pueden hacerlo, es porque esa ordenanza no es de Dios, sino de los hombres para la iglesia.

Pretenden hacernos creer que por el solo hecho de mencionarse en la Biblia el diezmo es una ordenanza para la iglesia. Y con la mejor cara de sorpresa que pueden lograr argumentan: "Pero si el diezmo aparece en la Biblia, y Dios ordena en muchos pasajes que debemos pagarlo".

Con ese argumento infantil tendríamos que aceptar también para la iglesia la observancia del día Sábado, la circuncisión, los sacrificios de animales y todas las otras ordenanzas y ceremonias que se mencionan en el Antiguo Testamento para el pueblo terrenal de Dios, Israel.

Gustan mucho hablar de que el diezmo no es de la ley porque existía antes que Moisés, y citan el caso de Abraham, otros con mentes más fértiles creen ver el diezmo hasta en el Jardín del Edén. Pero es irrefutable que la Palabra de Dios dice en esas dos únicas oportunidades del Nuevo Testamento donde menciona el diezmo que: "ERA" de la ley (Mt.23:23). "Según la ley" (Heb.7:5).

El bautismo por inmersión era algo que los israelitas practicaban antes que el Señor lo instituyera como una ordenanza para el cristianismo. Lo mismo que el símbolo del pan y el vino se menciona desde los días de Abraham, pero fue en el aposento alto, la noche antes de morir, que el Señor lo estableció como mandato para la iglesia.

¿Por qué el Señor Jesucristo no mencionó jamás el diezmo como una ordenanza para la iglesia, si es que esa era Su voluntad? ¿Se olvidó referirse a un tema que Él en Su Omnisciencia sabía que habría de producir conflicto en la iglesia? Ninguno de sus apóstoles nunca menciona el diezmo aunque llegaron a existir cientos de iglesias en sus tiempos. Sin embargo es el tema favorito de las predicaciones de aquellos que en el día de hoy lo cobran.

No existe un solo versículo en todo el Nuevo Testamento (donde están todas las instrucciones para la iglesia) que ordene recoger el diezmo en la iglesia (voluntario u obligatorio). No existe un solo ejemplo en toda la Biblia de una iglesia que hubiera recogido el diezmo, ni tan siquiera la cita de un cristiano que lo hubiera entregado. ¿Olvidaron los escritores del Nuevo Testamento mencionar algo tan importante?

Los defensores de la imposición del diezmo para la iglesia, gustan mucho hablar del ejemplo de Abraham y que él existió antes de la ley. Pero torcidamente dicen que Abraham pagó el diezmo, como si eso hubiera sido una práctica sistemática en él, y eluden mencionar que Abraham no pagaba el diezmo mensualmente como ellos lo imponen en sus iglesias.

Lo hizo UNA SOLA VEZ, y es falso decir que Abraham pagó el diezmo, porque siempre la Palabra de Dios tiene especial cuidado en todos los pasajes donde cita ese único episodio en la vida de Abraham, que Abraham dio el diezmo. Y todos sabemos la enorme diferencia que existe entre "dar" y "pagar". Abraham jamás pagó el diezmo.

Es curioso como se esfuerzan para justificar el diezmo para la iglesia, argumentando que el diezmo no corresponde a la ley, pero no se dan ningún trabajo para explicar por qué piden "las primicias" cuando ellos también admiten que eso pertenece a la ley. Hoy piden sin ninguna vergüenza "Diezmos y primicias" todos los meses del año.

Aquellos que han sido encadenados con ataduras de supersticiones y temores, se encuentran en prisiones de consciencias donde todo lo que sucede en sus vidas gira en torno al diezmo. Porque así han llenado sus corazones con historias, muchas de ellas inventadas por los comerciantes de la fe, donde cualquier desgracia que suceda la consideran consecuencia de no estar al día con sus diezmos, y todo lo bueno que reciben no es fruto de la misericordia de Dios, sino de su fidelidad de pagar puntualmente su diezmo, porque así han sido enseñados.

Esto sucede porque aún permanecen en esclavitud y desconocen la libertad que nos ha entregado el Señor. ¿Cómo es posible que un creyente todavía permanezca bajo esclavitud? Simplemente les falta conocer y practicar la verdad Jn. 8:32 "y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres".

Lo único que Dios ha dispuesto para el mantenimiento de la iglesia es la ofrenda voluntaria, que debe entregarse cada primer día de la semana (Domingo) de acuerdo a lo que cada uno haya prosperado y dispuesto libremente en su corazón. Y debe ser entregada sin que la mano izquierda sepa lo que ha dado la derecha, es decir, en forma muy privada, porque es algo entre el ofrendador y Dios.

1Cor. 16:1-2 "En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado".
Mt.6:3 "no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha".
1Tm. 5:17-18 "Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar. Pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su salario".

No basta con engañarnos diciendo que el diezmo que doy es mi ofrenda para Dios, porque eso no solamente nos hace cómplices de un sistema corrupto, sino que estamos colocando nuestra ofrenda en un incensario que lleva fuego extraño y todo eso será quemado, rechazado por el Señor.

En consecuencia, el diezmo es una práctica espuria para la iglesia, una inmoralidad para los que lo cobran (y peor aún en dinero), y una necedad para aquellos que lo pagan, porque todo eso que Dios no ha mandado para el cristiano, será paja que finalmente será quemada en el Tribunal de Cristo.

Nadab y Abiú (Lv.10), sacerdotes del Dios Altísimo presentaron ofrenda para el Señor, hicieron todo cuanto se les había ordenado, con temor y reverencia usaron las vestiduras, el incensario y todo lo necesario para agradar a Dios, seguramente que todo lo hicieron con mucha sinceridad. Pero…añadieron fuego extraño que Dios nunca había mandado.

Los resultados de su osadía e insolencia por cambiar y añadir fuego extraño que el Señor no les había mandado, lo hallamos en el versículo 2 "Y salió fuego de delante de Jehová y los quemó, y murieron delante de Jehová".

Muchos en el día de hoy creen que porque añade sinceridad de corazón el Señor tiene que complacerse con ellos, esto es porque no conocen realmente el Dios de la Biblia. Hoy que estamos bajo la gracia y no bajo la ley, no descenderá fuego del cielo para consumirnos; pero esto no significa que escaparemos del fuego de la prueba, porque cuando lleguemos ante el Tribunal de Cristo, todas esas cosas extrañas que el hombre ha añadido en Su iglesia serán quemadas.

Entonces ¿para qué hacer algo que finalmente será quemado? Pienso que Nadab y Abiú también tenían buenas intenciones y sinceridad en sus corazones, pero de nada les valió.

¿Cómo es que puede subsistir esta práctica del diezmo que se instituyó en los tiempos modernos para la iglesia, si es que no tiene ningún sustento bíblico? Creo que se debe a una simbiosis aceptada entre los que lo piden en el nombre de Dios, y aquellos que pretenden adormecer sus conciencias para intentar agradar a Dios. Especialmente aquellos que vienen del romanismo, donde acostumbraban pagar "mandas" para comprar el favor de Dios.

No olvidemos que Roma vendía las indulgencias hasta por pecados que aún no habían cometido sus seguidores. De esta manera muchos pagaban para obtener licencia para pecar, eso es mucho más cómodo y fácil que vivir una vida consagrada.

Ciertamente que en el día de hoy también habrá muchos que pagan el diezmo con mucha consagración y sinceridad, pero finalmente toda esa basura será quemada por Dios. Seamos sabios y obedientes al Señor.



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