Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 172

¿Recibió Eliseo una doble porción del Espíritu Santo? 2Ry.2:9

RESPUESTA

El pasaje que menciona dice: 2Ry 2:9 "Cuando habían pasado, Elías dijo a Eliseo: Pide lo que quieras que haga por ti, antes que yo sea quitado de ti. Y dijo Eliseo: Te ruego que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí".

Como puede observar, el vocablo "espíritu" aparece con letra minúscula, a diferencia cuando en el mismo capítulo dice en el versículo 16 "Y dijeron: He aquí hay con tus siervos cincuenta varones fuertes; vayan ahora y busquen a tu señor; quizá lo ha levantado el Espíritu de Jehová".

Los traductores de la Biblia han establecido esa diferencia para distinguir entre el Espíritu Santo, que por ser parte de la trinidad de Dios, lo escriben con mayúscula. No así cuando se hace referencia al espíritu del hombre como parte integrante de su naturaleza. 1Tes. 5:23 "Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo".

Obviamente este acontecimiento de Eliseo se desarrolla muchos siglos antes que el Espíritu Santo descendiera sobre todos los creyentes, que como bien sabemos ocurrió 40 días después de la obra expiatoria del Señor Jesucristo, durante la festividad de Pentecostés.

En Israel "una doble porción" era la porción que por herencia le correspondía al hijo primogénito, sobre todas las posesiones de su padre y los derechos sucesorios que como cabeza de familia le pertenecían.

Lo que estamos leyendo en 2Ry.2: 9 es parte del "testamento" que Elías está legando a Eliseo, el cual se había criado desde su niñez junto a Elías a quién amaba como un padre.

Eran los tiempos cuando al no haberse aún terminado de escribir toda la revelación de Dios al hombre a través de la Biblia, Dios se comunicaba y transmitía su voluntad por medio de los profetas, quienes vivían de forma muy austera y desprovisto de las riquezas de este mundo. Algo muy distinto a lo que vemos en aquellos que hoy falsamente se autodenominan "profetas de Dios".

Elías le dice a su discípulo: ¿Qué bendición te puedo dejar? Y Eliseo pide la capacidad para servir eficientemente a Dios en ese ministerio profético que el Señor había revelado que heredaría 1Ry 19:16 "a Eliseo hijo de Safat, de Abel-mehola, ungirás para que sea profeta en tu lugar".

Eliseo, como profeta, sabía que se aproximaban tiempos difíciles para Israel, y solicita una capacidad mayor que la que poseía para servir eficientemente a Dios y a su nación. Y efectivamente cuando analizamos su ministerio, vemos que hizo el doble de milagros que Elías durante su vida de servicio.

Elías le contestó: 2Ry 2:10 "Cosa difícil has pedido. Si me vieres cuando fuere quitado de ti, te será hecho así; mas si no, no". El profeta reconoce que era cosa difícil aquello que le había solicitado, porque no estaba en él concederlo, pero lo dejó en las manos del Señor para que el Soberano Dios lo decidiera.

Todo este relato se distancia enormemente de la práctica de los milagreros, sopladores, curanderos y "profetas" de nuestros días, que pretenden manipular a su voluntad el Espíritu Santo según ellos le ordenan. Podrán gritar con todas sus fuerzas, como los profetas de Baal (1Ry.18: 29), proclamar "Cruzadas de Milagros" y anunciar que en tal lugar y a determinada hora el Espíritu Santo tendrá que acudir a sus ordenes.

Y cuando el "Espíritu Santo" no responde a sus gritos y no ocurre alguna de las sanidades que ellos ordenaban que hiciera, todo es muy fácil para estos farsantes, porque con una liviandad que sobrepasa toda decencia, le dicen al que no sanó, que eso se debió a que no tuvieron suficiente fe para que se realizara el milagro. Dejan al pobre enfermo con su mal y además con un sentimiento de culpabilidad por no tener la fe suficiente para ser sanado.

Nada de lo que hagan en aquellos lugares esos curanderos proviene del Dios de los cielos, no olvidemos que hasta los hechiceros de Faraón hicieron grandes milagros. Aunque la gran mayoría de las supuestas "sanidades" que realizan estos sopladores y milagreros, provienen de enfermedades sicosomáticas que pronto volverán a afectar a aquellos que supuestamente habían sido sanados.

El Soberano Rey de reyes, ante quién hasta los querubines del cielo se inclinan reverentemente, ningún grito insolente de alguna de sus criaturas podrá tener efecto para influenciarlo o manipularlo según sus limitadas, egoístas y contaminadas conciencias.

Aclaro este tema, porque tengo antecedentes que este versículo ha sido brutalmente manipulado por los comerciantes de la fe, para montar todo ese espectáculo que los carismáticos han levantado, pretendiendo apoyarse en este versículo sacado de su contexto.

En este pasaje de ninguna manera está hablando del Espíritu Santo, por este motivo "espíritu" aparece con letra minúscula. Y no podría tener esa aplicación antojadiza por varias razones.

Primero, porque corresponde a otra dispensación, cuando aún no descendía ese Espíritu Santo que llegó durante la festividad de Pentecostés en los días de los apóstoles para los cristianos.

Segundo, porque Dios no reparte Su Espíritu por medida Jn. 3:34 "Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla; pues Dios no da el Espíritu por medida".

Esto significa que no nos entregará el día de nuestra conversión una parte y posteriormente una segunda porción. Cuando la Biblia habla de la llenura del Espíritu Santo, se refiere a esa condición del creyente que se entrega plenamente a la conducción del Espíritu, que mora en cada uno de los hijos de Dios desde el día en que nació de nuevo.

Todo creyente que ha pasado por esa experiencia íntima y personal de entregar su corazón al Señor, tiene el Espíritu Santo, y no podría ser de otro modo, porque el Espíritu Santo es quien nos llevó a los pies del Señor y nos dio vida en Cristo.

Ef. 2:1 "él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados".

Jn. 3:3 "Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.
Jn. 3:6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.
Jn. 3:7 No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.
Jn. 3:8 El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu".

Stgo. 1:18 "El, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad".
Jn. 6:44 "Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere".
2Co 7:10 "Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación".
Ef. 2:8 "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don (regalo) de Dios".

1Co 12:13 "Porque por un solo Espíritu fuimos TODOS bautizados en un cuerpo" (La iglesia universal que vendrá a buscar el Señor).
Ef. 1:13 "En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa".

1Co 3:16 "¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?" Esto lo dice aún a los creyentes más carnales del Nuevo Testamento, a la iglesia de los corintios.

Ese Espíritu Santo que mora en TODOS los hijos de Dios, puede ser frenado por nuestra carnalidad o llegar a llenar nuestras vidas, cuando nos dejamos conducir por Él. Pero de ninguna manera Dios nos entregará posteriormente a nuestro nuevo nacimiento, una "doble unción" o hasta una "triple unción" como enseñan los carismáticos.

El Señor jamás ha usado a esos charlatanes que montan todo un espectáculo para impresionar a sus multitudes atribuyéndose poderes especiales, porque Dios no usa ningún instrumento humano para ese efecto en nuestros días. Quien unge al verdadero creyente desde el día de su conversión y lo sella con el Espíritu Santo, es Dios, sin intermediarios: 2Co 1:21 "Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios".Copiado ilegalmente de EstudiosMaranatha.com

2Co 1:22 "el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones". Las arras, era lo que en la antigüedad, al no existir documentos escritos para respaldar un acto oficial, se dejaba en prenda para autenticar el compromiso. Y Dios nos ha dejado el Espíritu Santo a todos los creyentes, también como prueba fehaciente de la seguridad de nuestra salvación eterna, desde el mismo día en que recibimos al Señor Jesucristo en nuestros corazones.

Rom 8:16 "El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios".

Dios ha sido categórico y no se puede contradecir, Él ha declarado en Su Palabra: "Dios no da el Espíritu por medida". Por lo tanto, esa doctrina de la "doble unción" o la "triple unción" es una enseñanza falsa, espuria, adulterada de las Sagradas Escrituras.



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