Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 265

¿Está bien conforme a la Biblia orar por los muertos?


RESPUESTA


La Palabra de Dios es muy clara para establecer que después de la muerte, no existe nada que las personas que quedan en este mundo puedan hacer por los que partieron a la eternidad, ni aún ellos en su nuevo estado (despojados de sus cuerpos mortales) pueden hacer algo por ellos mismos.

Es verdad que los nuevos "evangélicos" de nuestros días, en su esfuerzo constante por mutar y lograr una metamorfosis devocional que logre esa fusión de la alquimia religiosa que están buscando a través de la mezcla de creencias y prácticas, con aguas contaminadas y malolientes que descienden directamente desde el Vaticano, para obtener la complacencia y las mismas ganancias que la Gran Ramera ofrece a los líderes religiosos contemporáneos, que los ha enriquecido y a muchos de ellos hasta vestidos del mismo color púrpura de la iglesia de Roma y con cuellos clericales que siempre ha sido la característica y color de la mujer (la falsa iglesia mundial) que se sentará sobre la bestia que describe Apocalipsis 17:3-4. Ellos están incorporando también esa práctica pagana de orar por los muertos, por los cuales según la revelación del Señor y Su Santa Palabra, nada se puede hacer una vez que partieron desde este mundo.

La invención de ese lugar que Roma denomina "Purgatorio", siempre ha sido una fuente de ingresos muy importantes para el Vaticano, porque ellos se atribuyen el poder de sacar y liberar a los muertos desde ese supuesto lugar de tormento, por medio de rezos, misas y penitencias por las cuales los romanistas deben pagar importantes cantidades de dinero en todo el mundo; muchos son los ricos que dejan testamentos y donan grandes riquezas a esa iglesia para obtener las indulgencias que Roma les otorga para supuestamente liberarlos por algunos años del purgatorio . Y a eso se está llegando con alquimia religiosa que están incorporando en sus prácticas los líderes religiosos neo evangélicos que se han prostituido con la Gran Ramera como dice Ap.17

La enseñanza que nos reveló el Señor Jesucristo durante su ministerio terrenal, fue muy precisa para señalar que el destino eterno y condición de cada uno de los mortales se define durante su vida en este mundo. Una vez que mueren, sus cuerpos son separados de su parte espiritual, la cual parte inmediatamente y en forma definitiva al lugar que Dios le ha señalado conforme a sus obras en el caso de los inconversos, y según su fe en el caso de los creyentes que se arrepintieron durante su vida y recibieron a Cristo en sus corazones (los que nacieron de nuevo).

El Señor, con Su autoridad divina cual Dios manifestado en carne, descubre el velo que separa el mundo terrenal, del que existe más allá de la muerte. Dijo textualmente, señalando el caso de dos personas que murieron y partieron a la eternidad (uno era creyente y el otro inconverso), para enseñarnos sobre esta materia de vital importancia.EstudiosMaranatha.com Jack Fleming

Luc 16:19 Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez.
Luc 16:20 Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas,
Luc 16:21 y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas.
Luc 16:22 Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado.
Luc 16:23 Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno.
Luc 16:24 Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama.
Luc 16:25 Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado.
Luc 16:26 Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá.
Luc 16:27 Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre,
Luc 16:28 porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento.
Luc 16:29 Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos.
Luc 16:30 El entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán.
Luc 16:31 Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos.

Aquí encontramos el relato de dos personas, uno era inconverso (jamás se había arrepentido y en consecuencia nunca había nacido de nuevo). Aunque era rico, con muchos amigos y llevó una vida con muchos placeres y lujos que el dinero le permitió obtener en este mundo; sin ser una persona que le hiciera mal a nadie, ni era ladrón o estafador ni ninguna falta que la justicia de los hombres condena. De acuerdo al parámetro de justicia y apreciación humana podía ser considerada hasta como "una persona buena" (Según el mundo todos los que mueren eran "buenos", es lo que se escucha en todos los funerales), sin embargo cuando murió, partió inmediatamente al lugar de tormento que la justicia divina le ha designado a todos los que son indiferentes o rechazan la oferta de salvación que Dios ofrece a través de la obra de Cristo en la cruz del Calvario.

Porque Dios ha establecido que:
Jn 3:17 "Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.
Jn 3:18 El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios". Ninguno que ha sido indiferente o incrédulo a la obra de Cristo deberá aguardar un veredicto después de su muerte para ser condenado, el Señor dice que ahora, durante su vida terrenal "ya ha sido condenado"

Según la Justicia Divina (por la cual TODOS seremos juzgados, no por la de los hombres), ha establecido que no existe ningún mortal que pueda salvarse por medio de sus obras, porque todas ellas están contaminadas de una u otra manera con el germen del pecado, es imposible agradar ni menos satisfacer la Justicia de Dios.

Rom 3:22 "la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia,
Rom 3:23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,
Rom 3:24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús
Rom 3:12 Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.

Rom 2:5 Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios

Por medio de las obras personales NADIE será salvo, porque todas ellas, aunque parezcan muy buenas ante los hombres, todas ellas son como trapos de inmundicia. El veredicto divino es uno solo como lo expresa por medio del profeta Isaías: Isa 64:6 "todos nosotros (se incluye el profeta con todo el resto de la raza humana) somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento".

El apóstol Pablo entrega la misma apreciación a través del Espíritu Santo refiriéndose a su intachable vida religiosa pasada antes de conocer al Señor Jesucristo: Filp 3:8 "Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo"

Nadie puede salvarse por medio de sus obras, únicamente hay salvación eterna a través de la obra de Cristo quien murió en la cruz para satisfacer las demandas de la justicia divina y así poder entregar salvación al pecador arrepentido. Porque Dios en Su Justicia estableció que la paga (el salario) del pecado es la muerte. Rom 6:23 "Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro". El Señor satisfizo esa demanda y pagó con su muerte para entregar vida al que se arrepiente.

La salvación eterna existe únicamente a través de la obra de Cristo.

Cristo es el Único Salvador. Hch 4:12 Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.

Es el Único intermediario entre Dios y los hombres. 1Ti 2:5 Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo

La Única puerta para llegar al cielo. Jn 10:9 Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo

El Único Camino. Jn 14:6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

Los que nos hemos arrepentido hemos recibido el regalo de la vida eterna por medio de la fe en Cristo Jesús.

Tito 3:5-6 nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador

Ef 2:8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;
Ef 2:9 no por obras, para que nadie se gloríe.

Jn 5:24 De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.

Esta es la única forma de obtener la salvación según la revelación de Dios en Su Palabra y según la enseñanza de Cristo durante Su ministerio terrenal. En el relato de Lc.16 el Señor no está enseñando cómo ser salvo, sino cual será el destino de cada uno de ellos inmediatamente cuando mueren.

La misericordia de Dios permitió que primeramente muriera el mendigo que estaba diariamente a la puerta del rico, porque la muerte sigue siendo el predicador más elocuente para entregar el gran llamado de advertencia sobre la fragilidad de la vida y recordarnos que todos hemos de enfrentar la muerte y que existe en el más allá una eternidad que nos aguarda, cuyo destino se decide acá, durante este regalo también divino y difícil de explicar que se llama vida.

El mendigo murió y partió inmediatamente al lugar de consolación, no por ser pobre, sino que a la luz de la Biblia sabemos que fue allí por ser creyente. No partió a ningún "dormitorio celestial" como erróneamente también enseñan algunos falsos maestros, no quedó en un estado de adormecimiento ni de suspensión de la vida como lo muestra la ciencia ficción. Aunque no se menciona que tuvo un funeral ni nadie que llorara su muerte, dice la Palabra de Dios que lo llevaron inmediatamente los ángeles y llegó allá en plena consciencia de sus facultades racionales.

Porque la muerte es la separación de nuestro yo, desde nuestro cuerpo (nuestro tabernáculo) terrenal, la etimología de la palabra muerte significa precisamente eso, separación. En el jardín del Edén, cuando el hombre pecó, Dios le dijo que ese mismo día moriría, pero sabemos por el relato bíblico que Adán vivió 930 años después de pecar (Gn.5:5) y finalmente debió enfrentar la muerte física, pero ese mismo día que pecó "murió" fue separado, expulsado de la presencia de Dios.

Luego murió el rico y dice el Señor: Luc 16:23 "Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos". Para entender la palabra "Hades" puede leer el cap. 37 del MANUAL BÍBLICO que encontrará en la sección LIBROS.

Vemos que murió el rico y tampoco quedó durmiendo ni a la espera de un veredicto divino para definir su destino eterno. Dice la infalible Palabra del Señor que murió: "Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos".

De esta enseñanza que está entregando el Señor Jesucristo con su autoridad divina, se desprende de forma inconfundible y que no admite contradicción que:

a) Los muertos no quedan en estado de "hibernación" (durmiendo).

b) Cada uno parte inmediatamente a su destino eterno en plena consciencia de su condición.

c) Que en el más allá existen solamente dos lugares, el de consolación y el de tormento (cielo e infierno). No existe un tercer ni cuarto lugar como inventó Roma (el Purgatorio ni el Limbo), quienes siguiendo tradiciones paganas que se practicaban en el culto a los muertos y el animismo que es muy popular en el catolicismo, la magia negra y brujería de esa época antigua llena de ignorancia y superstición, inventaron para su conveniencia de ganancias deshonestas y dominio sobres sus seguidores, la existencia de esos dos lugares más (Purgatorio y el limbo). Aunque en nuestra época moderna decidieron que el limbo no existe, sin embargo nada dijeron sobre todos aquellos millones que supuestamente fueron destinados allá durante todos los siglos que los "infalibles" Papas de Roma lo afirmaron y creyeron esa mentira.

d) Que es imposible pasar de un lado a otro, sin importar todos ruegos, rezos, ceremonias, cultos y dinero o sacrificios que aporten los que están vivos en este mundo.

Y esta última es la parte que nos interesa considerar para aclarar la pregunta en cuestión. El Señor dice categóricamente que una vez que la persona muere y parte al más allá, no puede pasar de uno de esos dos lados al otro, sin importar sus súplicas y todos los cultos y ceremonias que los vivos puedan hacer en este mundo, aunque sean realizadas con mucha sinceridad y dolor.

Luc 16:26 "Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros (los que están en el lugar de consolación) y vosotros (los que están en el lugar de tormento), de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá".

En el relato del Señor dice que el rico continuó tan plenamente consciente y afligido por sus parientes acá en la tierra, que pidió que uno de entre los muertos fuera a avisar a sus familiares sobre ese lugar de tormento. Y la respuesta contundente que recibió fue: Luc 16:31 "Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos".

Esa era la forma que tenían los judíos para referirse a las Sagradas Escrituras, equivale a decir: Si no oyen lo que Dios ha revelado en la Santa Biblia, no lo harán ni aunque un muerto se levantare y les avisare de este lugar.

Y eso es lo que literalmente se cumplió con la misma persona del Señor Jesucristo, quien murió y resucitó. Y aún así la mayoría de las personas que viven en la tierra, continúan rechazando o siendo indiferentes con esta tremenda y solemne verdad que el Señor Jesucristo reveló.

En conclusión, todos esos cultos a los muertos que hoy los neo evangélicos están practicando, son condenados por la Palabra de Dios y no tienen ningún sentido ni valor. Solamente son una evidencia más de su fornicación con la Gran Ramera que Dios nos revela en Ap. 17 .



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