Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 72

¿Menciona la Biblia algunas señales específicas para el tiempo del fin y de la venida de Cristo?

RESPUESTA

Este ha sido un tema que ha apasionado a todos los hombres en todas las edades. Se ha calculado que por cada vez que se refiere en la Biblia la primera venida del Señor, se menciona ocho veces la segunda.

Pero aún así, el Señor fue muy específico para señalar que (Mt 24:36 ) “Pero del día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre”.

El corazón del hombre es enigmático y controvertido, porque existiendo una revelación divina tan abundante y exquisita en la Biblia, sobre cosas que Dios nos manda escudriñar, y que una vida entera no sería suficiente para agotar ese material, el hombre persiste en conocer lo que no ha sido revelado y que pertenece exclusivamente a Su Soberana voluntad.

Muchas han sido las sectas que han caído en esa tentación de fijar fechas para la venida del Señor, entre las más populares están los Russellistas, que se hacen llamar: “Testigos de Jehová”, y otros que se desprendieron de esa organización, cuando precisamente una de sus tantas fechas que habían anunciado fracasó y muchos de ellos se apartaron.

Fue entonces que se levantó Helen White con una teoría que se necesitaba una mente muy especial para aceptar su explicación sobre el fiasco, dijo que la fecha era correcta, pero el Señor no vino a la tierra ese día señalado, sino que solamente se había cambiado de un lugar del cielo a otro, logrando reagrupar a los que habían salido de los Testigos de Jehová, y así nacieron los Adventistas del séptimo día (Sabatistas), quienes continuaron anticipando otras fechas con los resultados que todos sabemos.

Lo que está muy claro en la Biblia, es lo que dijo el Señor: “el día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles del cielo”. Pero es verdad que nos ha dejado señales para que estuviéramos alertas, velando. Aunque es necesario aclarar que su pregunta se refiere a dos eventos diferentes.

Primero será la venida del Señor en las nubes por Su iglesia, la cual se reúne con Él en el aire y no aquí en la tierra. 1Ts.4: 17 “los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes (con los creyentes que resucitarán en aquel día) para recibir al Señor en el aire”.

El Señor sacará del escenario del mundo a Su esposa, la iglesia, al conjunto de creyentes que habiendo nacido de nuevo y lavados en Su sangre preciosa son salvos, independientemente a cual denominación pertenezcan, y los trasladará a las mansiones celestiales que Él fue a prepararnos.

Para ese acontecimiento glorioso, que se conoce comúnmente como el “arrebatamiento”, no ha dejado ninguna señal, porque incluso ha anunciado que “Su venida será como ladrón” (Ap.3:3). Es decir, que vendrá en forma sorpresiva, a la hora que nadie lo espera (como es el caso de un ladrón).

Pero al mismo tiempo nos advierte (Mt.24: 42) “Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor. Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa”.

Cuando la iglesia haya sido puesta en lugar seguro, entonces el Señor enviará los juicios sobre la tierra y todos sus moradores que rechazaron, o fueron indiferentes a la obra de salvación que Cristo realizó en la cruz del Calvario.

El tiempo del fin
Se refiere a los sucesos que se desarrollarán en la tierra DESPUÉS del rapto de la iglesia. Esto abarcará un tiempo definido en la Biblia por siete años, período en el cual se levantará el Anticristo (el dictador mundial) ofreciendo una falsa paz que durará tres años y medio. En la segunda mitad de esos siete años del reinado del Anticristo, durante ese nuevo orden mundial que se establecerá en toda la tierra caerán todos los juicios establecidos por Dios.

Ap.11: 2 “cuarenta y dos meses” (tres años y medio).
Ap.11: 3 “1.260 días” (Tres años y medio, considerando el año profético de 360 días).
Ap.13: 5 “Se le dio boca que hablaba grandes cosas y blasfemias; y se le dio autoridad para actuar cuarenta y dos meses”.

Ese tiempo de la Gran Tribulación de siete años finaliza con la Guerra del Armagedón (en el valle de Meguido en Israel, Zc.12: 11). Y en ese momento el Señor vendrá hasta la tierra (Mt.24: 27) “como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente”, entonces “todo ojo le verá” (Ap.1:7). Con gloria y gran poder, pondrá sus pies sobre el monte de los Olivos (Zc.14: 4).

Para el tiempo que el Señor venga a buscar Su iglesia, no existe ninguna señal previa que deba cumplirse. Todas las señales que mencionan las profecías bíblicas, se refieren para cuando el Señor ponga sus pies aquí en la tierra y establezca su reino por mil años con la nación de Israel.

Por tanto, si Ud. está esperando ver algo especial para acercarse al Señor, simplemente está malgastando un tiempo precioso, porque puede venir hoy, y solamente los que se han convertido de corazón irán con Él. Todos los que se queden, incluyendo a los muchos “cristianos nominales” que llenan las iglesias en el día de hoy, quedarán acá.

Seguramente que clamarán con mucha desesperación, porque comprenderán mejor que los otros inconversos, que la puerta de la salvación se les habrá cerrado. (Mt.25: 10-12) “vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta. Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, Señor ábrenos! Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco”.

Inclusive grandes predicadores, profetas y aquellos que participaron en grandes cruzadas de milagros escucharán lo mismo: (Mt.7: 22-23) “Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí, apartaos de mí, hacedores de maldad”.

Es un tiempo muy solemne e importante que Ud. está malgastando si aún no le ha recibido en su corazón. Como decía, las señales para el tiempo del fin que menciona la Biblia, son únicamente para cuando el Señor venga hasta la tierra y ponga sus pies en el monte de los Olivos, para entrar en trato una vez más con la nación de Israel.

Muchas veces en las Sagradas Escrituras se refiere a Israel como “la higuera”. Y en relación a esto, hace uno de los anuncios más increíbles, que esa higuera (Israel), después de un destierro de casi dos mil años, después de haber experimentado el odio más brutal en manos de la Roma imperial, de las cruzadas de la Edad Media, de las hogueras de la “Santa Inquisición”, de los crematorios Nazis. Dios cumple su promesa el 14 de Mayo de 1948 y la “higuera” es plantada nuevamente en la tierra que Dios escogió para ellos.

Es bueno recordar también que la historia nos cuenta que después de los horrores de la 2ª guerra mundial, Inglaterra ofreció a los judíos territorios de sus colonias en África, específicamente en lo que hoy es Uganda, para que Israel formara allí su nación, pero ellos aún siendo literalmente “huesos secos” que venían de los campos de concentración, rechazaron esa generosa oferta, porque confiaban en las promesas de Dios.

Y la higuera fue plantada nuevamente en la tierra escogida por Dios. Fue como dice el profeta Ezequiel en el cap. 37 “un valle lleno de huesos secos. Así ha dicho Jehová el Señor a estos huesos: He aquí, yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis…hubo un ruido y un temblor; y los huesos se juntaron cada hueso con hueso. Y he aquí tendones sobre ellos, y la carne subió, y la piel cubrió por encima de ellos; pero no había en ellos espíritu”.

Los huesos secos ya se han juntado, tienen tendones, músculos y piel, pero aún no tienen el espíritu de Dios. Israel se ha juntado como una nación, ha sobrevivido al odio de sus vecinos árabes, tiene músculos suficientes para detener las envestidas que ha debido enfrentar en varias guerras, pero aún no tiene el espíritu que Dios les entregará cuando el Señor ponga sus pies sobre la tierra.

¿Ud. quiere ver una señal? Mire hacia la tierra prometida y observe esa higuera que el Señor ha vuelto a plantar. (Mt.24: 32) “De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas. De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca”.

“Esta generación”, la que sea testigo de estos acontecimientos que han asombrado al mundo entero. Nosotros somos la última generación. Amén, sí, ven, Señor Jesús.

Si desea mayores detalles sobre este tema de la venida del Señor, le invito a leer el libro que presento gratuitamente en este sitio web en la sección eLIBROS “La 2ª venida del Señor”.



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