Preguntas Frecuentes

por Jack Fleming

N° 93

¿Quiénes son los 144.000 que menciona Apocalipsis?

RESPUESTA

La Biblia enseña que después del arrebatamiento de la iglesia, cuando Cristo venga en las nubes a buscar su iglesia, cuando la haya sacado del escenario de este mundo y la traslade a las mansiones celestiales; entonces comenzarán los juicios de Dios sobre aquellos que rechazaron o fueron indiferentes con la oferta de salvación del Señor Jesucristo.

Ese período de los siete años donde Dios volcará las copas de su ira, se conoce en la Biblia como la Gran Tribulación (Mt.24: 21), que concluirá con la guerra del Armagedón, cuando Cristo venga con sus huestes celestiales a tomar el reino que le corresponde (Ap.19: 11-19). Entonces pondrá sus pies sobre el monte de los Olivos (Zc. 14:4).

Cuando viene por Su iglesia antes que comience la Gran Tribulación, lo hace secretamente, como ladrón en la noche (Ap.3: 3), como la estrella resplandeciente de la mañana (Ap.22: 16). Allí no desciende hasta la tierra, sino que solamente viene en el aire y se lleva su iglesia. 1Ts. 4:16 “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor”.

Con ese acontecimiento glorioso que asombrará al mundo entero por la gran cantidad de personas que se desvanecerán de la faz de la tierra, se cerrará la puerta de la salvación para todos los gentiles (todos aquellos que no son judíos). Mt. 25:10-12 “vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta. Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos! Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco”.

Lo mismo sucedió en el juicio universal que Dios mandó en los días de Noé, cuando él y su familia hubieron entrado en el arca, Dios cerró la puerta y nadie más pudo entrar para obtener salvación. Gn. 7:16 “y Jehová le cerró la puerta” vr. 23 “y quedó solamente Noé, y los que con él estaban en el arca”.

En Mt.24: 37-38 dice: "Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca".

La puerta de la salvación se cerrará para los gentiles porque su número esté completo. Habrá llegado entonces la plenitud de la iglesia, es decir, nadie más se podrá añadir a ese cuerpo que constituye la esposa de Cristo. Pero será en ese momento, cuando la iglesia completa es llevada por el Señor al cielo, que comenzará la Gran Tribulación aquí en la tierra y Dios nuevamente entrará en tratos con la nación de Israel. Rm. 11:25-26 “Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo”.

Durante ese período de los juicios de la Gran Tribulación, Dios traerá al arrepentimiento a Su pueblo terrenal Israel, los “amigos del esposo” (Jn.3: 29). Y lo hará por medio de la predicación del evangelio del reino (Mt.24: 14), que no es el mismo evangelio de la gracia que predica la iglesia.

Esa predicación que se esparcirá por todo el mundo estará a cargo de los 144.000 que indica en Ap. 14: 3 “Y cantaban un cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y de los ancianos; y nadie podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de entre los de la tierra”.

En esto no existe ningún misterio, porque la Biblia enseña claramente que estos 144.000 serán de las doce tribus de Israel, doce mil de cada una. Son judíos que saldrán a predicar el evangelio del reino a los judíos que están esparcidos por todo el mundo durante la Gran Tribulación.

Ap. 7:2-8 "Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar, diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios. Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel. De la tribu de Judá, doce mil sellados. De la tribu de Rubén, doce mil sellados. De la tribu de Gad, doce mil sellados. De la tribu de Aser, doce mil sellados. De la tribu de Neftalí, doce mil sellados. De la tribu de Manasés, doce mil sellados. De la tribu de Simeón, doce mil sellados. De la tribu de Leví, doce mil sellados. De la tribu de Isacar, doce mil sellados. De la tribu de Zabulón, doce mil sellados. De la tribu de José, doce mil sellados. De la tribu de Benjamín, doce mil sellados".

El Fruto de su labor evangelística se menciona en Ap. 7: 9 “Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos”.

No existe ninguna duda que todos estos que se salvarán durante la Gran Tribulación son israelitas, porque el mismo contexto aclara que son judíos que estaban esparcidos en todas las naciones, de todas las tribus y hablando diferentes lenguas de los lugares que pertenecían. Por lo demás, el número de gentiles salvados se completó cuando vino Cristo y se llevó Su iglesia (1Ts.4: 17, Rm.11: 25-26).

Ap. 7:13-15 “Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido? Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos”.

Aquellos que se salvan durante la Gran Tribulación le servirán día y noche en su templo. La iglesia ya estará en el cielo, donde no existe día ni noche ni templo. Ap. 21:9 “Ven acá, yo te mostraré la desposada, la esposa del Cordero.” Vrs. 22-23 “Y no vi en ella templo; porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero. La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera”.

Los gentiles nunca tuvieron acceso al templo (Nm.3:38 "y el extranjero que se acercare, morirá") ni lo tendrán durante el milenio cuando el Señor levante Su templo aquí en la tierra, Ez. 44: 6-7 “Así ha dicho Jehová el Señor: Basta ya de todas vuestras abominaciones, oh casa de Israel; de traer extranjeros, incircuncisos de corazón e incircuncisos de carne, para estar en mi santuario y para contaminar mi casa”. Porque el templo es el centro exclusivo del pacto de Dios con Su pueblo terrenal, Israel.

Los judíos consideraban abominable hasta relacionarse con los gentiles en su vida cotidiana, incluso el apóstol Pedro dice en casa de Cornelio (Hch. 10: 28) “Y les dijo: Vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero”.

El templo al cual hace referencia Ap. 7 y donde estarán aquellos que se salvarán durante la Gran Tribulación, será el que levante el Señor Jesucristo durante Su reinado de mil años aquí en la tierra. Es el que se menciona en Ezequiel caps.40 al 44, y allí establece el Señor que: Ez. 43:7 “y me dijo: Hijo de hombre, este es el lugar de mi trono, el lugar donde posaré las plantas de mis pies, en el cual habitaré entre los hijos de Israel para siempre; y nunca más profanará la casa de Israel mi santo nombre”.

Los de entre todas las naciones que vendrán a adorar a Jerusalén después de la guerra del Armagedón, luego del juicio de las naciones (Mt. 25: 32), cuando el Señor haya establecido Su reino en la tierra y edificado el templo, a la luz del desenlace final de ese período de mil años de paz y prosperidad; queda de manifiesto que todos esos gentiles eran falsos adoradores, como también los hay hoy en día en las iglesias.

Zac. 14:16-17 “Y todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos. Y acontecerá que los de las familias de la tierra que no subieren a Jerusalén para adorar al Rey, Jehová de los ejércitos, no vendrá sobre ellos lluvia”. Irán a “adorar” buscando solamente algún bien material, como muchos en el día de hoy, para pedirle a Dios un favor, la solución de un problema familiar, sanidad, trabajo, etc.

Porque después del juicio de las naciones, serán gobernados con vara de hierro por el Señor (Ap.19:15) para controlar el pecado que continuará morando en ellos y no interfieran con la paz de Su reinado. También Satanás será atado durante ese período (Ap.20:2).

Pero inmediatamente que Satanás sea suelto nuevamente, reunirá a esos “adoradores” de entre todas las naciones y procurarán derrocar al Señor y Su gobierno de paz. Todas las naciones rodearán Jerusalén con sus ejércitos intentando dar un golpe de Estado al Señor. Pero esa insolencia e insensatez será duramente sancionada por la justicia divina.

Ap. 20:7-14 “Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión, y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar. Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió. Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos. Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda”.

Si Ud. es de los que está esperando pasar a la Gran Tribulación para entonces salvarse, con mucha solemnidad y con la autoridad de la Palabra de Dios que tengo en mis manos le garantizo con absoluta seguridad, que está cometiendo un error que lamentará toda una eternidad, porque no existe una segunda oportunidad. La puerta de la salvación se cerrará en cualquier momento, cuando Cristo venga a buscar Su iglesia y comiencen los justos juicios de Dios sobre este mundo que ha rechazado, o sido indiferente con la obra gloriosa llena de amor y misericordia que el Señor Jesucristo realizó en la cruz del Calvario.

Para conocer más sobre este tema, le invito a leer el libro: “La 2ª venida del Señor” que presento gratuitamente en este sitio web: EstudiosMaranatha.com

Por lo tanto, no existe ninguna duda que aquellos que se salven durante la Gran Tribulación, serán solamente los de la nación de Israel. Y los predicadores que el Señor utilizará en todo el mundo para llamarlos al arrepentimiento, serán los 144.000 doce mil de cada una de las doce tribus de Israel.



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