Capítulo 13
"El judaísmo es una religión. El cristianismo
una regeneración".
La Palabra del Señor dice en 1Pd.4:11 "Si alguno habla,
hable conforme a las palabras de Dios".
El mundo, y muchos cristianos, se refieren al cristianismo como
una religión, pero eso no es conforme al lenguaje bíblico,
por lo tanto, como Dios nos exhorta, debemos hablar conforme a Su
Palabra y no según sea la costumbre de la sociedad.
Religión es un conjunto de creencias y prácticas que
constituyen un culto. Con toda justicia se habla de "entrar"
a una religión, entendiéndose por ello el incorporarse
a las ceremonias y prácticas que constituyen los ritos y
tradiciones de una religión en particular.
El judaísmo era una religión, porque debían
cumplir con una serie de ordenanzas, ritos y prohibiciones que estaban
debidamente especificadas en la ley.
Se podía cumplir con todas las ceremonias y de esta forma
ser muy religioso, pero al mismo tiempo sus corazones estar muy
lejos del significado de esas prácticas; como lo condenó
el Señor a los judíos de su época, Mt.15:8
"Este pueblo de labios me honra, mas su corazón está
lejos de mí. Pues en vano me honran, enseñando como
doctrinas, mandamientos de hombres".
Es verdad que esto mismo se podría decir de muchos "cristianos"
que llenan las iglesias en nuestros días, pero estoy empleando
estos vocablos según el verdadero significado que le dan
las Sagradas Escrituras. Así que no me estoy refiriendo a
los pseudo evangélicos que son la gran mayoría en el
día de hoy, sino a los que efectivamente han nacido de nuevo.
El judaísmo era una compleja lista de ordenanzas de cosas
que no se podían hacer y de otras que debían cumplir;
celebraciones de ritos y festividades que abarcaban todo el calendario
anual.
En contraste con esto, encontramos para la iglesia únicamente
dos ordenanzas: el bautismo y la cena del Señor. Aunque es
verdad que algunas agrupaciones de pseudo evangélicos han
añadido una compleja lista de sacramentos y ritos, pero todo
eso es de invención humana y no se encuentra en la Biblia.
Nadie "entra" al cristianismo por una aprobación
intelectual ni emocional. Tampoco es bíblica esa expresión
tan popularizada por los pseudo evangélicos: "Yo nací
en el evangelio", queriendo indicar que ellos son evangélicos,
porque sus padres lo son. Contrariamente a esto la Biblia dice en
Jn.1:13 (los hijos de Dios) "no son engendrados de sangre,
ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de
Dios".
El Señor ha sido muy claro para señalar que la salvación
del alma es algo personal, ni aún los padres pueden salvar
a sus hijos, porque esto depende de un encuentro personal, individual
con Cristo, como dice en Ez.18:20 "El alma que pecare, esa
morirá, el hijo no llevará el pecado del padre, ni
el padre el pecado del hijo".
El cristianismo es el fruto de la fe que Dios nos ha entregado para
que creamos en su Hijo amado, no es el resultado de nuestras obras,
porque somos salvos por medio de la fe, no por obras (Ef.2:8-9).
Un ejemplo bíblico que nos ayuda a entender mejor esta diferencia
entre RELIGION judía y REGENERACIÓN cristiana, lo
encontramos en la experiencia del gran apóstol Pablo, Filp.3:4
"Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne,
yo más: circuncidado al octavo día, del linaje de
Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos, en cuanto
a la ley, fariseo, en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia,
en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible.
Pero cuantas
cosas eran para mi ganancia, las he estimado como pérdida
por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor,
por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para
ganar a Cristo, y ser hallado en él, no teniendo mi propia
justicia que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo,
la justicia que es de Dios por la fe".
Pablo nos enumera una
larga lista de prácticas, ritos y tradiciones que reverenciaba
en el judaísmo; pero todo ese ejercicio religioso que tenía
como propósito obtener su propia justicia; ahora en el cristianismo,
no solamente lo ha desechado, sino que lo tiene por basura. Porque
en Cristo ha alcanzado aquello que le fue imposible en su religión:
La justicia que es de Dios, por la fe.
El apóstol nos describe claramente esta diferencia, el judaísmo
era una religión, en cambio el cristianismo es una regeneración,
un nuevo nacimiento, una experiencia personal e íntima con
el Señor; donde Cristo viene a morar en nuestros corazones
y TODAS las cosas viejas (nuestra antigua manera de vivir) pasaron,
y TODAS son hechas nuevas (2Cor.5:17).
Ya no vivo yo, mas vive Cristo
en mí (Gál.2:20). El mundo me es crucificado a mí,
y yo al mundo (Gál.6:14). Despojándonos del viejo
hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a
la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento
pleno (Col.3:9-10).