Manual Biblico

















Por Jack Fleming


Capítulo 25 - Verán visiones, profetizarán y soñarán sueños

El día de Pentecostés, cuando descendió por primera vez el Espíritu Santo, el apóstol Pedro le dijo A LOS JUDÍOS que presenciaban atónitos los acontecimientos extraordinarios de ese advenimiento Hch.2: 14 "Entonces Pedro, poniéndose en con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras".

Luego de haber captado su atención, les dice: (vrs.16) "esto es lo dicho por el profeta Joel". Y les cita PARTE de la profecía: "Y en los postreros días, dice Dios, Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños".

Todo estudiante de la Biblia, por muy neófito que sea, sabe que esto fue un cumplimiento PARCIAL de la profecía de Joel. Dios entregó como una pequeña muestra, para fortalecer la fe de la iglesia que estaba naciendo; de lo que el Todopoderoso hará al final de los tiempos, durante el milenio, con la nación de Israel.

Esta forma de "mostrar" un anticipo de lo que será posteriormente el cumplimiento de una profecía, no es única. A través de su trato con la nación de Israel, Dios ha entregado a su pueblo muchas muestras que son como pequeñas gotas del gran mar profético que se habrá de cumplir con ellos en los postreros tiempos.

Y esto tiene varios propósitos, siendo el principal robustecer la fe de un pueblo que en toda su historia, ha mostrado una gran tendencia al enfriamiento y facilidad para deslizarse a la apostasía. Dios en su Misericordia les ha entregado constantemente estas pequeñas revelaciones como un medio de fortalecer su débil fe, porque Israel siempre ha insistido andar por vista.

El judaísmo se cimenta sobre lo que sus ojos pueden ver, a diferencia del cristianismo que anda por fe; y la fe es precisamente eso: "la convicción de lo que no se ve" (Heb.11:1). Pero que ninguno de la iglesia tenga esto por jactancia, porque no debemos olvidar que nosotros, los de la iglesia, tenemos el Espíritu Santo y ellos no. De esto precisamente habla la profecía de Joel, que un día (durante el milenio) todos ellos habrán también de recibir el Espíritu Santo como nación.

Dios, conocedor de la dureza del corazón de su pueblo, ha entregado estas pequeñas muestras para que ellos vean y crean, tengan la certeza de que lo que Él ha revelado se habrá de cumplir. En toda la historia de Israel podemos apreciar este trato especial de Dios con ellos, por ejemplo:

Mt.17 La revelación que el Señor les entregó a Pedro, Jacobo y Juan (todos ellos judíos) allí en el monte de la transfiguración. Esto fue una pequeña muestra de lo que finalmente habrá de suceder durante el reinado de gloria del Señor con ellos aquí en la tierra.

1.- Jesús les mostró Su gloria, la que habrá de tener durante el milenio.
2.- Moisés glorificado representa a todos los salvados que entrarán a su reino por medio de la muerte.
3.- Elías, a los que serán glorificado sin ver muerte.
4.- Pedro, Jacobo y Juan, a Israel.
5.- La multitud alrededor del monte, a las naciones que vendrán a ellos para recibir la bendición del Señor.Copiado ilegalmente de EstudiosMaranatha.com

Dn. 7 y 8 "El cuerno pequeño". En una referencia a Antíoco Epífanes quien profanó el templo, saqueando todos sus tesoros y sacrificando un cerdo cuya sangre esparció por todas sus murallas, también persiguió a los judíos con odio enfermizo.

Esto sucedió en el año 175 antes de Cristo, por lo tanto no se debe confundir con el cuerno pequeño de Dn.7: 8 , pero no existe ninguna duda que este terrible personaje que vivió durante el tercer imperio que señala Daniel (el griego), es figura del que habrá de venir al final de cuarto imperio (el romano, durante el gobierno de los 10 reyes que controlarán Europa, Dn.2: 43-45) quien será el anticristo, y el Señor mismo lo derribará.

Dn.3: 19 - 27 Los tres amigos de Daniel que fueron arrojados a un horno de fuego por rehusar adorar la imagen; luego vino a rescatarlos un cuarto semejante a hijo de dioses. Indudablemente esta es una revelación de lo que habrá de sufrir el pueblo de Israel durante la Gran Tribulación, pero el Señor vendrá y les pondrá a salvo.

Podría seguir enumerando muchos otros casos donde la profecía tuvo un cumplimiento parcial, porque todo el Antiguo Testamento está lleno de figuras, sombras de la realidad que habrá de venir como lo asegura en Hebreos. Y la profecía que hallamos en Joel 2 no es una excepción. Leamos con todo su contexto lo que allí se dice, y podremos entender el verdadero significado que Dios quiso entregarnos.

Dios está entregando promesas de bendición que habrán de venir sobre ISRAEL al final de los tiempos. Concluye el versículo 26 y 27 con esta promesa: "y mi pueblo nunca jamás será avergonzado". Es decir, nunca jamás será perseguido ni humillado. Nadie podrá dominarlo, porque será una nación fuerte y poderosa porque el Señor será su escudo y protección.

Esto es lo que comprende la profecía de Joel, y luego añade en el versículo siguiente (28) "y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán...soñarán sueños y ...verán visiones".

En primer lugar hemos de reconocer que la promesa es para Israel como nación, y esto será para el fin de los tiempos (Jer. 31: 34) "y no enseñará más ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán...y no me acordaré más de su pecado". Lo dice en singular, porque no se refiere a los pecados que cometen cada día, sino al mayor de todos, el haber rechazado al Señor.

En segundo lugar, no existe ninguna duda que esto no sucedió el día de Pentecostés con la nación de Israel, sino que con un pequeño grupo de judíos; lo cual fue una muestra de lo habrá de suceder, como fue el caso de los tres amigos de Daniel en el horno de fuego; o con Pedro, Jacobo y Juan en el monte de la transfiguración. Lo que sucedió allí fue solamente un cumplimiento parcial, la profecía con todos sus detalles y gloria está todavía en el futuro.

Esto se aprecia claramente con lo que dice en Joel 2: 28 "y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán...soñarán sueños, ...y verán visiones" ¿Después de qué? Después que su pueblo Israel no sea nunca jamás avergonzado, jamás perseguido y humillado (Joel 2: 26 y 27) . ¿Sucedió esto después de Pentecostés? Obviamente que no; desde el descenso del Espíritu Santo, Israel ha sido brutalmente perseguido y humillado a través de los siglos.

Muchos han sido los enemigos que los han avergonzado y masacrado. Entre los que más se han destacado encontramos a la iglesia católica romana con su brutal persecución de más de ocho siglos, por medio de la tristemente recordada "Santa Inquisición" que asesinó más judíos que Hitler en toda la segunda guerra mundial, y también el nazismo aportó una cuota considerable de odio y brutalidad contra Israel.

Por lo tanto, considerando los sucesos acontecidos en la historia, nadie podría afirmar que la profecía de Joel tuvo un cumplimiento pleno el día de Pentecostés. Fue únicamente como dijo Pedro: "esto es lo dicho por el profeta". Ellos tuvieron ante sus propios ojos la certeza que el Espíritu Santo había descendido conforme a la profecía, y que todo habría de cumplirse de acuerdo a lo que Dios había anunciado; un día Israel no sería jamás avergonzado por sus enemigos.

Eso que ellos contemplaban, era una evidencia que Dios no los había desamparado y que esa profecía del reinado glorioso de su Mesías, habría de cumplirse. La prueba de ello estaba en el descenso del Espíritu Santo, no en las señales que habrían de desaparecer una vez que lo que autenticaban fuera una realidad en la vida de los creyentes 1Cor.13: 8 "pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas".

En consecuencia, desear señales es una prueba de falta de espiritualidad, de sentir el gozo del Espíritu Santo; como no lo sienten dentro de ellos, necesitan esas manifestaciones externas, pero la verdadera confirmación de que tenemos el Espíritu es por medio de sus frutos en nuestras vidas (Gal.5: 22-25).

Si leemos Joel cap. 2 y 3 resulta muy claro que está hablando de una profecía para el final de los tiempos de Israel, porque nada de eso sucedió el día de Pentecostés. Hemos de aprender a distinguir entre los "postreros días para Israel" y los "postreros días de la iglesia".

Los de Israel, es el tiempo de angustia y aflicción que hablaron los profetas para los 7 años de la Gran Tribulación; en cambio los postreros días de la iglesia son los de apostasía y prosperidad, tiempo que transcurre ANTES de la Gran Tribulación, porque el Señor se la llevará a las mansiones celestiales antes de los juicios.

La simple lectura del pasaje no admite otra interpretación posible. Joel señala claramente que se está refiriendo a los postreros días de Israel, y Pedro corrobora lo mismo al dirigirse en particular a los: "Varones judíos" (Hch.2:14).

Joel 2: 30 "prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego, y columnas de humo".

31 "El sol se convertirá en tinieblas y la luna en sangre".

3: 1 "en aquellos días...haré volver la cautividad de Judá y de Jerusalén". La historia nos enseña que Israel, lejos de volver después de Pentecostés, fue desterrado en pleno período apostólico (año 70 DC.) por casi 2 mil años.

3: 2-10 La guerra del Armagedón.

12 El juicio de las naciones (Mt. 25: 31-46).

Como vemos, una vez más se confirma que las doctrinas extrañas a la Palabra de Dios, se producen por tomar textos aisladamente de su contexto. Lea, escudriñe la Biblia, si un texto no lo comprende, lea todo el capítulo, si aún no lo entiende, lea el capítulo anterior y posterior y mejor aún si lee todo el libro; muchas epístolas se leen en pocos minutos.

En las iglesias de hoy encontrará a muchos que se han alejado de la verdad. Estos personajes los reconocerá fácilmente porque en vez de alimentarse de la Palabra no adulterada, la Biblia; se embriagan con "experiencias", visiones, sueños y supuestas "revelaciones de lo alto".

2Tim.3: 14 "Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste...las SAGRADAS ESCRITURAS te pueden hacer sabio para la salvación que es en Cristo Jesús".

2Tm.4: 3-4 "Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. Pero tú sé sobrio".

 


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