Manual Biblico



























Por Jack Fleming


Capítulo 27 - El Evangelio de la Prosperidad

Gál. 1: 6-8 "Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio, diferente del que os hemos anunciado, sea anatema".

Las iglesias de nuestros días están siendo invadidas por UN EVANGELIO DIFERENTE que se ha popularizado con mucha rapidez. La verdad es que no existe otro evangelio, sino que hay algunos que han pervertido el evangelio de Jesucristo, explotando la superstición, la ambición y codicia humana con fines de lucro.

Me refiero a aquellos que no han escatimado en hacer las más horrendas aseveraciones, con el propósito de enriquecerse y satisfacer sus ambiciones personales, como son los predicadores del evangelio de la prosperidad.

La nueva filosofía que han introducido en las iglesias, explotando las emociones que son manipuladas con la superstición, la codicia y la autosugestión, ha permitido enriquecerse a algunos inescrupulosos que han traído tanto desprestigio al verdadero evangelio de Jesucristo.

Mucho antes que el Movimiento de la Fe viniera a ser una fuerza dominante dentro de la iglesia Cristiana, Phineas Parkhurst Quimby, el padre del Nuevo Pensamiento, había popularizado la idea de que la enfermedad y el sufrimiento tenían su origen definitivo en la forma "incorrecta" de pensar.

Los seguidores de Quimby sostenían que el hombre podía crear su propia realidad a través del poder del pensamiento positivo. Lo mismo afirman los de la "Ciencia cristiana" en su libro: Ciencia y Salud, que nos enfermamos porque estamos acostumbrados hacerlo y así lo hemos aprendido por tradición, pero que debemos aprender a pensar y creer que la enfermedad no es nuestra, para romper con ese ciclo.

Los practicantes de la Metafísica, por mucho tiempo han enseñado a sus adherentes a visualizar la salud y la riqueza, y entonces a reafirmar los mismos conceptos con sus labios de tal manera que las imágenes intangibles, puedan ser transformadas en realidades tangibles.

Uno de los exponentes del evangelio de la prosperidad, resume este concepto como: "menciónalo y reclámalo", que es el principio de la fe en la fe, y no la fe en Dios (Mr.11:22, 1Jn.5:14).

Ellos realzan el poder de la palabra, dicen: "si Ud. habla palabras de temor, Ud. activa el lado negativo de la fuerza, si Ud. habla palabras de fe, activa el lado positivo".

Nos quieren hacer creer que cada cosa que sucede es un resultado directo de nuestras palabras, dicen: "Las palabras son los recipientes espirituales, y la fuerza de la fe es liberada por palabras". Para darle más credibilidad a su mentira señalan que Dios, con el poder de Su palabra, hizo los cielos y la tierra; lo que significaría que el poder no está en Dios, sino en la palabra.

La fórmula que ellos sostienen es: "Dilo, hazlo, recíbelo y cuéntalo". Es más, ellos saben que este es el principio que cultivan todos los brujos, hechiceros, clarividentes, mentalistas, adivinos, etc., pero justifican esta práctica diciendo: "Repitiendo frases una y otra vez, esta gente terminan creando algo, y realizan milagros, pero si el diablo puede hacer estas cosas ¿por qué no han de poder hacer mucho más los que pertenecen a la iglesia de Jesucristo?

La respuesta es simple, los creyentes no podemos emplear estos métodos anticristianos, porque los caminos del Señor son muy diferentes a los de Satanás, y el Señor los condena enérgicamente en la Biblia. Es más, estos apóstatas quieren seducir a los incautos, con el mismo engaño que Satanás presentó a Eva, que seremos dioses, y sostienen en forma más audaz que "somos dioses". Enseñan que "Adán fue un exacto duplicado de Dios, y podía volar por el espacio e ir a la Luna".

Resulta difícil imaginar que personas inteligentes y normales, puedan creer estas aberraciones, pero la Palabra del Señor dice en 2Ts.2: 1 "Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad".

Alguno podrá preguntarse ¿cuál es la verdad? A lo que respondo con la autoridad que me concede la infalible Palabra del Señor, Jesús dijo: "Yo soy el Camino y LA VERDAD y la vida, NADIE viene al Padre sino por mí".

La verdad es Cristo, pero no el falso Cristo que muchos están predicando en nuestros días, sino el Cristo que nos presenta la Biblia; de allí se origina la tremenda necesidad de no creer todo lo que se nos predica, aunque sean Pastores o Reverendos, porque Dios nos advirtió que en los últimos tiempos se levantarían falsos profetas y falsos maestros y engañarán a muchos.

Es nuestra responsabilidad actuar con la sabiduría que tuvieron los cristianos de Berea, como dice en Hch.17: 11 "éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las escrituras para ver si estas cosas eran así". Es un deber escudriñar la Biblia por nosotros mismos, para estar seguros que aquello que nos dicen, es conforme a las Sagradas Escrituras.

La Biblia concluye con una advertencia muy solemne: "Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida".

También Dios nos dice en 2Tm.4: 4 "vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y se apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. Desecha las fábulas profanas y de viejas".

Estos falsos maestros se han aprovechado de la desnutrición espiritual de muchos, para enseñar fábulas profanas, como si fuera revelación directa de Dios, dándoles la misma validez que a la revelación que Dios nos dejó en la Biblia (este pecado es muy similar al que comete el catolicismo con las tradiciones). Si esto fuera así, tendríamos que imprimir estas nuevas revelaciones y aumentar el volumen de la Biblia, pero sabemos por Ap.22:18 que sería un pecado que Dios no va a pasar por alto.

Hoy dicen lo que quieren como si fuera palabra del Señor, y la congregación grita frenéticamente sin pensar ni razonar: Amén, Gloria a Dios. Uno de estos personajes dijo que el Señor lo trasladó al cielo, donde le fueron reveladas muchas cosas, y asegura que afortunadamente llevaba una cámara fotográfica; hoy está vendiendo la foto de Dios por 9 dólares, pero lo más increíble es que ha vendido una gran cantidad. Todos estos exponentes del evangelio de la prosperidad, han acumulado riquezas vaciando los bolsillos de quienes quieren oír esas insensateces.

Para justificar sus riquezas y explotar la ambición y codicia humana, dicen "si Jesús hubiera sido pobre, yo también quisiera ser pobre, si Jesús hubiera dormido debajo de un puente, también yo lo haría, pero como Jesús fue muy rico, yo también debo ser muy rico". Afirman: "no tan sólo la preocupación es pecado, sino que ser pobre es pecado, porque la promesa de Dios es la prosperidad". Dicen que el Señor fue tan rico, que necesitaba de un tesorero para administrar sus riquezas. ¡Qué insulto al Señor y a nuestra inteligencia!

Pero ¿en qué se basa el éxito de esta herejía que predican? Solamente en la superstición, la ignorancia de la Palabra del Señor y en la codicia humana. Distorsionando lo que dice en Mr.10: 30 ellos predican: "Dé una casa y recibirá cien casas, ofrende para el Señor un auto, y recibirá todos los automóviles que va a usar durante su vida, ofrende 10 mil y el Señor le dará 100 mil".

Estos tuercen el principio bíblico de dar porque amamos, por el de dar para recibir. Bien sabemos que el mismo Señor dijo en Mt.6: 19 "No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen y donde ladrones minan y hurtan, sino haceos tesoros en el cielo".

Si fuera verdad lo que los exponentes del evangelio de la prosperidad predican ¿Por qué en vez de pedir dinero y exprimir al pueblo del Señor, no regalan sus propiedades para recibir al ciento por uno? En cambio rebajan al Dios, dueño del cielo y de la tierra a un mísero nivel de mendigo, porque dicen pedir el dinero para Dios, no para ellos.

Esto es porque saben muy bien que no funciona así. Pero explotan la ambición humana para lucro personal, una vez que les han sacado todo el dinero de los bolsillos les dicen: "Si tiene un TV. en blanco y negro, regálelo para el Señor y él le dará uno nuevo a colores, pero dé lo mejor para el Señor, y él se lo devolverá con un interés de ciento por uno". Con esta filosofía, unos cuantos inescrupulosos se han enriquecido.

Pero el evangelio de la prosperidad no apela únicamente a la codicia, sino también a la superstición, que en los países de origen católico es muy sensible. En el catolicismo estaban acostumbrados a pagar "mandas" para conseguir un favor de Dios; hoy son muchos los que ofrendan con este mismo propósito, para comprar un favor de Dios o simplemente para que "les vaya bien".

Usan la ofrenda como un amuleto de la buena suerte, porque eso es lo que esa clase de líderes les enseñan. Si ofrendan les irá bien, pero si no lo hacen serán castigados por Dios, y los amedrentan con historias que inventan.

Recuerdo haber escuchado una de ellas, decía el predicador: "Un hermano no quiso pagar el diezmo, y cuando estaba en su casa sentado en su sillón, comenzó a quemarse la casa, cuando vio las llamas, quiso correr a apagar el incendio, pero entonces escuchó una voz que le decía, esto te sucedió por no pagar el diezmo, le has robado a Dios; no pudo levantarse y se quemó toda su casa".

Debido a la ignorancia bíblica que han sometido al pueblo de Dios, es que pueden explotar la superstición y manipular a la congregación a su antojo. Son muchos los que creen que si ofrendan generosamente les irá bien, pero si no lo hacen, se exponen a que les acontezca alguna desgracia. Creen como Simón el mago, que pueden comprar el favor de Dios.

Cuan pobre y minúsculo es el concepto que tienen de Dios; el Dios de la Biblia no es un limosnero, es el Creador y dueño de todo el universo. Él no necesita absolutamente nada nuestro, simplemente nos concede el privilegio de dar algo de lo que él en Su misericordia nos ha bendecido; y daremos libremente, por amor, lo que propongamos en nuestro corazón (2Cor.9: 7)

El verdadero creyente ofrenda sin esperar una retribución aquí en la tierra, sino por el gozo que significa poder participar en los negocios de nuestro Padre Celestial.

Todas estas doctrinas espurias deben revestirlas con un matiz bíblico para poder engañar al pueblo de Dios. Así fue como Satanás pretendió engañar al mismo Señor Jesús, utilizando algunos pasajes aisladamente.

El pasaje favorito de estos engañadores es Mr. 11: 24 "Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá". Si leyéramos únicamente el versículo 24, podría parecer razonable lo que afirman estos embaucadores. Pero el mismo versículo en cuestión comienza "Por tanto", esto liga indivisiblemente con lo que antes ha expuesto.

Y la enseñanza del Señor sobre la oración de fe, comienza en el verso 22, que dice: "Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios". Este es el principio y el fin de una oración de fe, fe en Dios, no fe en nuestra propia fe.

El Dios de la Biblia no es como el genio de la lámpara de Aladino que está a nuestro servicio; él es el Señor y nosotros sus siervos. En 1Jn.5:14 dice: "Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa CONFORME A SU VOLUNTAD, él nos oye en cualquiera cosa que pidamos".

Ahora, para engañar a los que no leen ni escudriñan sus Biblias, les citan una parte del versículo 30 de Mr.10 para convencerlos de que debemos tener las riquezas ahora en este tiempo . Pero analicemos el pasaje completo y la verdad saltará sola ante nuestros ojos.

En primer lugar, la exhortación del Señor comienza en el vr.23 donde dice: "¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!". Sería una abierta contradicción si comenzará el anuncio diciendo que las riquezas son un gran obstáculo para entrar en el cielo, y luego prometiera darnos riquezas aquí en la tierra. No tendría sentido que nos diera un lastre tan pesado, para elevarnos a las mansiones celestiales.

Él claramente ha enseñado que no nos hagamos tesoros aquí en la tierra (Mt.6: 19) ¿Cómo entonces nos habría de prometer una fórmula mágica para enriquecernos aquí en la tierra, como sostienen los exponentes del evangelio de la prosperidad? No tiene sentido.

Si él ha dicho en Mr.10: 23 que las riquezas presentan un impedimento, no podría estar ofreciendo hacernos ricos aquí en la tierra, sería un contrasentido. ¿Cuál es entonces la correcta interpretación de Mr.10: 30 para no entrar en conflicto con el resto de la Biblia?

Leamos los versos 29 y 30 "De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, POR CAUSA DE MI Y DEL EVANGELIO, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, CON PERSECUCIONES; y en el siglo venidero la vida eterna".

En primer lugar vale señalar que la promesa no es para todos, sino para los que hayan sufrido pérdidas por causa del evangelio y tenido persecuciones.

En segundo lugar, resulta muy evidente que la promesa no consiste en recibir materialmente cien veces más de lo que hayamos perdido, porque esto nos llevaría a un absurdo como suponer que el que perdió a su esposa por causa del evangelio, habría de recibir cien esposas ahora en este tiempo, porque eso es lo que dice literalmente el vr.29.

La explicación más lógica de esta promesa del Señor, es que aquellos que han sufrido pérdidas de seres queridos, por causa del evangelio y tenido que enfrentar persecuciones; en las nuevas tierras que emigren encontrarán en la familia de Dios, la iglesia, donde disfrutarán de ese amor fraternal que vendrá a suplir con creces el amor familiar que perdió.

Su nueva familia será una familia muy numerosa, la iglesia. En ella hallará también muchas casas de hermanos que se abrirán para recibirlo, pero no significa que le regalarán con títulos de propiedad cien casas, sino que todas ellas estarán disponibles para recibirlo con el amor de una madre, de un padre, de un hermano.

Lo que el Señor nos dice es que en este tiempo tendremos esto con persecuciones, pero en el venidero con gloria (Mt.19: 28-30). Sería una contradicción absurda suponer que el Señor nos promete riquezas ahora en este tiempo, cuando él nos ha dicho que en el mundo sufriremos persecución, seremos aborrecidos (Lc.21:17), el que quiera seguirle tome su cruz cada día (Lc.9: 23), no toméis nada para el camino (Lc.10: 4) no hagáis tesoros en la tierra (Mt.6:19) etc.

Si la filosofía del evangelio de la prosperidad fuera verdad, el apóstol Pablo debió ser el más acaudalado de su época, porque él se despojó de todos sus bienes terrenales para seguir al Señor, abandonó su prominente carrera en el ejército romano, su posición en la sociedad judía como fariseo, era miembro del sanedrín, seguramente que debido a su posición social tendría una hermosa casa, pero a todo eso renunció por amor a Cristo.

Y ¿qué fue lo que recibió en retribución? Pobreza, cárceles, enfermedades, abandono. ¿Sería porque el apóstol no tuvo suficiente fe para beneficiarse con el evangelio de la prosperidad? ¿O porque este es el "otro evangelio diferente" del cual él mismo nos advirtió en Gál.1: 6, el falso? Saque Ud. sus propias conclusiones.


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