Puestos los ojos en Jesús





































N° 107


Por Jack Fleming


Heb 12:1 "Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe"

Dentro de la efervescencia del emocionalismo humano que muchas iglesias modernas fomentan para crecer como la espuma, sin importarles la consistencia espiritual y la realidad de una vida verdaderamente consagrada al Señor, donde la superstición, la fantasía y el fanatismo son su alimento diario; cada día son más los que se encuentran enfrentados en una falsa "guerra espiritual", donde cada uno lucha hasta contra su propia sombra en un temor inducido y cultivado por líderes inescrupulosos para obtener beneficios materiales como lucro personal.

Todos los seres humanos tienen emociones, sean creyentes o inconversos, porque es una característica propia del alma que Dios nos ha otorgado a todos los hombres en distinción del reino animal. Por este motivo somos los únicos seres terrenales que podemos reír, llorar y expresar diferentes emociones.

Dios cuando nos creó, nos creó a Su imagen y semejanza. Y esto incluye nuestra triple naturaleza, semejante a la Suya.

1Jn 5:7 "Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno".

1Ts 5:23 "Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo".

El cuerpo es nuestra parte biológica que nos conecta a través de nuestros cinco sentidos, con el mundo que nos rodea. El alma es donde el Creador ha depositado todas nuestras emociones, y el espíritu es nuestra parte más interior con la que podemos comunicarnos con Dios.

Muchas veces lo he explicado con la gráfica del tabernáculo que también estaba constituido de tres secciones: 1) Atrio, que representaría nuestro cuerpo físico, aquello que los demás pueden ver desde afuera. 2) Lugar Santo, donde estaba la mesa de los panes, el candelabro y el altar del incienso, que sería figura del alma, y 3) Lugar Santísimo, el lugar de más adentro donde Dios se comunicaba con el hombre, que correspondería a nuestro espíritu.

Cuanta necesidad tenemos de sacudirnos de esos "polvos mágicos" que las hechiceras de los cuentos de hadas vertían sobre las personas y los elementos, para que obtuvieran propiedades sobrenaturales. Porque en nuestros días la falsamente llamada cristiandad, también está profundamente afectada por las enseñanzas de los brujos modernos que hacen transitar a las personas por los tortuosos caminos sobrenaturales, fantasmales y mágicos de "Alicia en el país de las maravillas", que los ha hundido en un mundo místico e imaginario que los ha fanatizado hasta la irracionalidad, los ha llevado a deificar al pastor y anhelar únicamente la prosperidad terrenal. En ese mundo irreal que les prometen estos agentes infiltrados, no existe la pobreza, el dolor ni la enfermedad, todo es idílico y perfecto.

Pero este engaño contrasta radicalmente con lo que dijo el Señor Jesucristo y está registrado en la Biblia para nuestra enseñanza. Dijo el Señor: "Si alguno quiere venir en pos de mí, tome su cruz cada día y sígame". Sin embargo hoy estos falsos maestros prometen un cristianismo sin tener que llevar la cruz (las penurias de esta vida y los frutos de nuestra fidelidad).

Cuan diferente fue el camino que recorrieron los creyentes fieles que sirvieron realmente a Dios y no a los hombres. Pablo fue un verdadero soldado de Jesucristo, y aunque tuvo mucha fe y fidelidad hacia su Señor, jamás resultó en él lo que hoy prometen la mayoría de los pastores. No tuvo prosperidad, no se le devolvió a ciento por uno, ni mucho menos transitó por los caminos del país de "Alicia" y todas sus maravillas.

El apóstol, pese a toda su fe y fidelidad, dice que caminó por senderos muy diferentes a los que hoy prometen los agentes de Satanás disfrazados de ministros de Dios. Dice Pablo:

2Cor 6:4 "como ministros de Dios, en mucha paciencia, en tribulaciones, en necesidades, en angustias; en azotes, en cárceles, en tumultos, en trabajos, en desvelos, en ayunos".

No vemos por ninguna parte la prosperidad que prometen los engañadores de hoy, salvo en los propios casos personales de ellos, porque bien sabemos que los pastores y líderes en general, son los que mejor viven entre todos los de su congregación, y esto sin trabajar jamás.

¿Por qué Pablo no pudo transitar en su vida por los caminos del país de "Alicia" y todas sus maravillas? Repasemos otro pasaje de la Palabra de Dios que describe los caminos en que anduvo el apóstol y comparémoslos con los "fieles pastores" de nuestros días y lo que ellos falsamente predican en sus iglesias.

2Co 11:23 "¿Son ministros de Cristo? (Como si estuviera loco hablo.) Yo más; en trabajos más abundante; en azotes sin número; en cárceles más; en peligros de muerte muchas veces.
2Co 11:24 De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno.
2Co 11:25 Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar;
2Co 11:26 en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos;
2Co 11:27 en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez".

Estos falsos ministros de Dios pretenden justificar lo injustificable, diciendo que esos eran otros tiempos, pero yo no leo en ninguna parte de mi Biblia que el Señor dijera que debíamos llevar la cruz solamente en los primeros años de la iglesia, y que pasado algún tiempo, todo se transformaría en un camino de color de rosas. Y que cuando Él volviera, todas las naciones estarían aplaudiendo y cantando esperando Su regreso, en la Biblia leemos algo muy diferente.

2Ti 3:13 "mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados".

2Ts 2:11 "Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia".

Los hermanos que hemos leído la historia de la iglesia a través de los siglos, sabemos que se ha levantado con sudor y sangre de hermanos fieles que consagraron sus vidas a la causa de Cristo.

Tenemos extrema necesidad de sacudirnos de esos "polvos mágicos" que vierten los brujos de hoy y volver nuestros ojos a Jesús. Basta ya de seguir peleando contra nuestra propia sombra y ver demonios en todas partes, somos hijos de Dios, templos del Espíritu Santo, y nuestra lucha es contra el reino de las tinieblas.

Es verdad que también tenemos lucha contra las huestes espirituales, pero no hemos de magnificar a nuestro enemigo y culpar de todas las cosas a Satanás y sus demonios, porque es un enemigo derrotado. Cristo venció al general de ellos y a todos sus demonios en la cruz.

Ef. 6:12 "Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes".

Y si continuamos leyendo este pasaje, veremos que Dios nos ha provisto de toda la armadura para hacer frente a esos enemigos. Pero siempre el enemigo más destructivo será aquel que no somos capaces de reconocer, porque se ha disfrazado de hijo de Dios, y sobre todo si ocupa el liderazgo en la iglesia local, porque se cumplirá lo que ha dicho el Señor respecto a estos líderes religiosos:

Mat 15:14 "son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo".

Esto es lo peligroso en las iglesias de hoy, porque es una gran multitud que se encuentra siguiendo a estos ministros que se disfrazan como ministros de justicia, aunque también el Señor nos advirtió que seríamos una manada pequeña.

Para reconocer la peligrosidad que el Señor les confiere a los demonios en la iglesia y a estos enemigos que se disfrazan de creyentes, basta con comparar la cantidad de pasajes en que se refiere a unos y los innumerables que nos advierte de los otros en su Santa Palabra para que estemos alerta.

Dios nos describe el mundo en que vivimos, donde hallamos únicamente dos reinos que se encuentran permanentemente en pugna, en guerra; el reino de la luz y el reino de las tinieblas.

Obviamente que existen solamente los hijos de Dios y los hijos de este mundo, ambos pertenecen a reinos irreconciliables. No podríamos esperar una colaboración del reino de las tinieblas para favorecer al reino de la luz, ese tipo de traición no es concebible más que en la mente irracional de un creyente que tiene su consciencia muy adormecida.

¿Podrían los incrédulos (sean políticos, organizaciones sociales, etc.) favorecer a la iglesia de Dios sin buscar socavar los cimientos de la iglesia? Si dos países están en guerra y uno de sus ciudadanos ayuda al país enemigo, sería acusado de alta traición y condenado por su delito contra la patria.

Alguno se preguntará ¿Cuál es nuestra ciudadanía? Y Dios responde taxativamente a esta interrogante: Filp. 3:20 "nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo"

Por este motivo nos exhorta a mirar hacia arriba donde está el Señor, dejemos de concentrarnos en lo terrenal y volvamos nuestros ojos hacia Jesús, no a los hombres o lo que los hombres nos puedan hacer. Sal. 56:11 "En Dios he confiado; no temeré; ¿Qué puede hacerme el hombre?"

Seamos más osados y subamos al monte de la gloria de Dios con mayor frecuencia para impregnarnos del dulce aroma de Su Santa Persona. Para que podamos en alguna medida, al igual que un espejo, reflejar algo de Su Luz de Santidad en medio de las tinieblas de este mundo, para que el mundo nos pueda escuchar con reverencia y creer nuestro mensaje; el mundo está cansado de charlatanes y mercaderes de la fe, impostores fraudulentos que han hecho mucho daño al testimonio de la iglesia del Señor.

Que preciosa experiencia tuvo Moisés como resultado de esos 40 días que pasó en la cumbre del monte junto al Señor. Dice la Biblia que cuando descendió, debió cubrir su rostro, porque brillaba intensamente como resultado de esa comunión con lo divino; así debemos prepararnos para enfrentar este mundo que se envuelve cada día más en las densas tinieblas del pecado, que son el preludio de la aurora del nuevo Día que se iniciará con la llegada del Sol de Justicia, Cristo el Señor.

Todo el tiempo que Dios nos conceda de vida en este mundo, es para pelear la buena batalla de la fe contra el reino de las tinieblas. Esa es la guerra espiritual que nos dice la Biblia, aprendamos de los ejemplos que Dios ha consignado en la historia de la iglesia y que podamos decir como el apóstol Pablo al finalizar sus días acá en la tierra.

2Ti 4:7 "He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.
2Ti 4:8 Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida".

Allá es donde Dios nos ha prometido la recompensa, no acá en la tierra:

Mat 6:19 "No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan;
Mat 6:20 sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.
Mat 6:21 Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.
Mat 6:24 Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas".

Como en toda guerra, existen aquellos que se infiltran en las líneas enemigas para provocar el mayor daño posible. Estos son siervos del enemigo de las almas y que Dios nos advirtió de su astucia y proceder.

Hch 20:29-30 "Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos.

2Pd 2:3 "y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas".

Mat 7:22 "Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?
Mat 7:23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad".

Creo que el lugar que requiere de toda nuestra atención y estar siempre en alerta máxima, es cuando nos encontramos en el campo de batalla. Y la batalla del creyente termina únicamente cuando venga el Señor o nos llame a Su presencia.

"Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús".

Para enfrentar con éxito esta batalla, Dios nos dice que lo primero que debemos hacer es despojarnos del peso del pecado, y correr con paciencia la carrera que tenemos por delante. Pero todo eso hemos de hacerlo únicamente con los ojos puestos en el Señor, no en los hombres; Cristo es nuestro Norte que debemos seguir para no desviarnos de nuestra ruta que nos conduce hacia la gran ciudad celestial.

Basta ya de seguir actuando irracionalmente como simples personas religiosas que son conducidas como ovejas hacia el matadero, por hombres infieles que actúan motivados únicamente por amor al dinero.

El judaísmo es una religión donde sus seguidores acuden con mucho fervor a contemplar y orar junto al muro de los lamentos en Jerusalén. Pero los cristianos no tenemos más templo que aquel que Dios ha levantado como morada del Espíritu Santo en la tierra, la iglesia que Cristo compró con Su preciosa sangre en la cruz del Calvario, el conjunto de salvados por Su Gracia.

1Pe 2:5 "vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo".

1Co 6:19 "¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?"

Esa iglesia única e indivisible, está constituida por todos los creyentes que han nacido de nuevo y aceptado a Cristo como su único Salvador personal. No tiene sentido seguir mirando los muros que los líderes religiosos han levantado para demarcar sus dominios y acumular sus riquezas.

Debemos necesariamente elevar nuestra vista mucho más arriba, donde está Cristo, porque a Él estamos aguardando y sirviendo. La iglesia que Jesús vendrá a buscar tiene una sola Cabeza, Cristo el Señor.

Col 1:15 "Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación.
Col 1:16 Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.
Col 1:17 Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten;
Col 1:18 y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia"

¿Por qué la gran mayoría de la cristiandad moderna no crece espiritualmente? Simplemente porque no está conectada a esa Cabeza única que nutre todo el resto del cuerpo que es la iglesia. Porque muchos tienen en la iglesia otra cabeza que es un pobre mortal, lleno de imperfecciones y ambiciones como son los pastores y líderes en general, que han suplantado ese lugar que solamente le pertenece a Cristo.

Col 2:19 "y no asiéndose de la Cabeza, en virtud de quien todo el cuerpo, nutriéndose y uniéndose por las coyunturas y ligamentos, crece con el crecimiento que da Dios".

El crecimiento que da Dios, lo entrega a aquellos que están conectados directamente con esa única Cabeza que tiene la iglesia que Cristo compró con Su sangre. Si en algún lugar no existe una obediencia plena a la Palabra del Señor, no podrá haber crecimiento espiritual.

Podrá existir toda esa juerga y bullicio que a muchos complace, pero como no es más que una expresión del alma y no del espíritu, no puede haber progreso ni crecimiento espiritual, razón por la cual la gran mayoría cuando regresan a sus hogares o el día lunes se encuentran en sus lugares de trabajo nuevamente, vuelven a ser las mismas personas que todos los de afuera de la iglesia conocen, que no difiere en absoluto del resto de los inconversos.

¿Queremos avanzar en nuestra vida como creyentes? Necesariamente debemos poner nuestros ojos exclusivamente en el Señor y obedecer Su Palabra.

Cuando el Señor venga a buscar Su iglesia, no se llevará a ninguna denominación religiosa en particular, porque vendrá a buscar los frutos de la cruz. Y a esa iglesia única y verdadera, pertenecemos todos los que hemos sido lavados en Su sangre redentora, esa es la esposa que Cristo vendrá a buscar para llevarla a las moradas celestiales que fue a preparar.

Pero mientras aguardamos aquel día glorioso, debemos permanecer fieles, alertas, orando en todo tiempo, porque el enemigo nos asecha como león rugiente. Y Satanás y sus ministros tienen poder para disfrazarse y engañar, si fuera posible, aún a los escogidos de Dios.

2Co 11:14 "Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz.
2Co 11:15 Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras".

Prosigamos nuestra marcha firmes y sin desmayar, puestos nuestros ojos en el Señor, mayormente ahora que nuestra meta está muy cerca. Cristo viene pronto. Amén; sí, ven, Señor Jesús.

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