N° 27
Por Jack Fleming
www.EstudiosMaranattha.com
Col. 3: 16 "La Palabra de Cristo more en abundancia
en vosotros,
enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando
con
gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos
espirituales".
Dios es muy claro para manifestar su voluntad, Él quiere que
SU PALABRA
more en abundancia en nosotros, no la música. La música es un
complemento,
algo secundario en la vida del creyente.
¿Por qué hay tantos cristianos raquíticos espiritualmente en
el día de
hoy? Simplemente porque han descuidado el único alimento que les
puede
fortalecer, que es la Palabra de Dios. Lamentablemente muchos no
conocen ni
el nombre de los libros de la Biblia, pero sin embargo pueden citar
con
bastante precisión, muchos cantantes modernos que han obtenido
grandes
ganancias usando el nombre del Señor.
Ignoran cosas muy primarias de la Biblia, pero sí conocen
los ritmos y
melodías de moda que se ha infiltrado en las iglesias. Música que
apela al
alma pero no al espíritu; aquella que incita a mover el cuerpo, pero
no el
espíritu.
Dios nos dice que primeramente more en abundancia Su Palabra
en nosotros,
y luego menciona que entonemos "himnos y cánticos
espirituales". ¿Cuáles son
los himnos y cánticos espirituales? Obviamente aquellos que mueven
nuestros
espíritus y no nuestros cuerpos.
Los que estimulan a bailar y saltar no son cánticos
espirituales. Eso es
carnal y pertenece al mundo. El solo imaginar al Señor Jesucristo y a
sus
discípulos entonando esa clase de música que se escucha en muchas
iglesias
de hoy, saltando, danzando y siguiendo el ritmo con sus palmas,
resulta una
irreverencia.
Dios nos dejó un mandamiento muy preciso para alcanzar a los
jóvenes,
adultos y mayores. Mr. 16: 15 "Id por todo el mundo y PREDICAD
el evangelio
a TODA criatura". Nunca nos dice que es mejor llegar a los
jóvenes por medio
de la música, esa es una mentira de Satanás.
Algunos se creen más sabios que Dios y han cambiado el
método divino para
alcanzar a los jóvenes. El Señor dice: "Id y predicad el
evangelio a TODA
criatura". Y estos presumidos dicen: "NO, es mejor ir a
los jóvenes y
tocarles la música que sea de su agrado, así los alcanzaremos para
Cristo".
Lo único que han logrado con ese sistema humano, es introducir el
mundo
dentro de las iglesias.
Unos jóvenes le preguntaron a un predicador: ¿Qué opina del
Rock
cristiano? A lo que el pastor respondió: Si ustedes me hablan de
Rock
cristiano, también me pueden hablar de adulterio cristiano.
Para los jóvenes de nuestros días, los conciertos musicales
son lo máximo
que pueden experimentar, son una verdadera orgía emocional que puede
hacerles perder su propia voluntad y llevarles hasta la histeria.
Existen estudios médicos que prueban que el ritmo del Rock
está en
conflicto con los ritmos naturales del cuerpo. Las vibraciones del
bajo
eléctrico, con su baja frecuencia y el compás enloquecedor de la
batería,
actúan directamente sobre la glándula pituitaria, la que produce
hormonas en
hombres y mujeres. El incesante ritmo de esa música produce un
desequilibrio
en el cerebro.
Si a eso añadimos la manipulación mediante efectos
luminosos, entonces
las barreras morales se desploman, se pierde la capacidad para
discernir y
se queda expuesto a cualquier clase de influencia. Esa luz siempre
cambiante
en su color e intensidad, entorpece el sentido de la orientación y
los
reflejos naturales.
Una variación de luz a oscuridad de 6 a 8 veces por segundo,
hace perder
la percepción de la profundidad. A las 26 veces por segundo,
sobreviene una
alteración de las ondas cerebrales alfa, lo que a su vez lleva a la
disminución de la capacidad de concentración. Si la alteración entre
luz y
sombra ocurre aún más rápidamente y durante un período más largo,
puede
llegar a producir una perdida completa del control sobre los
sentidos.
Esto no es el resultado de un estudio personal, sino lo que
los
profesionales han concluido sobre esta materia. En consideración a
esta
consecuencia, no es una exageración afirmar que la música Rock,
combinada
con los efectos luminosos, resulta en una violación legal de la
conciencia.
Algunos músicos rockeros confiesan abiertamente haber
recibido su
inspiración de "un poder" que tiene control sobre ellos. Ya
por los años 60
el guitarrista de los Rolling Stones, declaró que las canciones
fluirían más
profusamente de los compositores si ellos fuesen "mediums"
más dóciles. Este
mismo "poder" se emplea para influir sobre los espectadores
y comunicarse
sobrenaturalmente con el subconsciente de las personas.
El guitarrista Jimmy Hendrix dijo: "se puede hipnotizar
a las personas
con la música, y cuando se las lleva al clímax, podemos dirigirnos a
su
subconciencia para controlar sus voluntades".
Sin embargo no son solamente los seguidores, sino que
también los
cantantes son alcanzados por estos efectos que finalmente los llevan
a la
droga y a una condición de miseria. La lista de los que han muerto
por una
sobre dosis de droga, ahogados en su propio vómito es extensa.
Esto demuestra dramáticamente que "la paga del pecado
es muerte". Detrás
de la música Rock está Satanás con todo su poder infernal. Hoy en día
no se
trata de un satanismo oculto, sino de uno desembozado. No hace mucho
tiempo
todo lo que tenía relación con esto, era disimulado y guardado en
secreto.
Satanás llevó a la gente a pensar que él no existía, pero en los
últimos
años ha aparecido un satanismo cada vez más abierto y desenmascarado.
Muchos conjuntos de Rock escogen nombre satánico, por citar
algunos
ejemplos, el grupo AC/DC, que significa Antichrist/ Devils children,
es
decir: "Anticristo e hijos de Satanás". Los Black Sabbath,
que gustan
llamarse "adoradores satánicos del Rock". Los legendarios
KISS, una
abreviación para "Knights in Satan service" que traducido
al español
significa: "Caballeros al servicio de Satanás". Los
títulos de sus
canciones son también de esta índole: "Autopista al
infierno", "El número
de la Bestia", "Invoca a los demonios", etc.
El grupo inglés "Black Sabbath", ya en su primer
álbum aparece dibujada
una cruz invertida. En un álbum posterior muestran en la carátula, un
repugnante ritual satánico y el número 666. Sus canciones son
alabanzas a
Satanás. Y me pregunto ¿Podrá haber cristianos que crean
sinceramente, que
con ese ritmo se pueda adorar al Dios de la Gloria que es
infinitamente
Santo?
Cuanto dolor sentirá toda persona que ame a la juventud,
ver aquellos
que han encontrado el camino del Señor y que posiblemente han sido
rescatados de una vida de pecado, se encuentran ahora con esa misma
música
en la iglesia. ¿Dónde está el cambio? ¿En qué queda lo dicho por el
Señor
que: "si alguno está en Cristo, nueva criatura es, las cosas
viejas
pasaron, he aquí TODAS son hechas nuevas"?.
Dios nunca nos ha mandado tocar música para alcanzar a los
jóvenes, menos
aún la música Rock. El mandamiento es muy claro: "Id y predicad
el evangelio
a TODA criatura". Dios no ha diseñado un método especial para
alcanzar a los
jóvenes. El poder que realmente cambia las vidas está en la Palabra
de Dios,
no en la música.
Aquellas iglesias que desechan esta ordenanza divina, para
seguir el
consejo de los jóvenes en este asunto de vital importancia, podrán
seguramente atraer muchos jóvenes, pero no a los verdaderos
cristianos. Lo
que sí es seguro, es que el mundo se infiltrará en esos lugares y su
fin
será el fracaso cuando venga el Señor.
La Biblia nos otorga un ejemplo muy exacto del fracaso que
significa
dejar el consejo de los ancianos, para seguir el consejo de los
jóvenes. En
1Ry. 12: 8 nos relata la tragedia del rey Roboam: "Pero él dejó
el consejo
que los ancianos le habían dado, y pidió consejo de los
jóvenes". El
resultado de su insensatez lo encontramos en el vr.18 "lo
apedreó todo
Israel, y murió".
Quizás muchos recordarán el famoso libro infantil "El
flautista de
Hamelin". Un joven flautista sacó con su música embrujada a
todos los
ratones que infectaban el pueblo. Todos estaban muy felices, pero el
flautista volvió al pueblo tocando su música, esta vez sacó a todos
los
niños quienes le siguieron embelesados abandonando sus hogares. El
pueblo
quedó sumergido en una tristeza fácil de imaginar. Este será el fin
de las
iglesias que emplean la música para atraer gente, los jóvenes serán
arrastrados muy lejos del Señor.
Muchas veces comparo a los cantantes de Rock con ese
flautista, son niños
los que están siguiéndolos; aún todo el mercado multimillonario de
estos
ídolos de la canción, está dirigido a niños de 10 a 12 años
¿increíble,
verdad?
Un hombre que se había convertido hace diez años y que había
sido
milagrosamente liberado de la adicción a las drogas, asistió a un
festival
cristiano en el cual se
ofrecía no
solamente estudios bíblicos, sino que también "música Rock
cristiana". Por
primera vez desde su conversión, comenzó nuevamente a sufrir
alucinaciones.
Uno de los grandes engaños de nuestros tiempos, es que los
cristianos
involucrados en el trabajo con jóvenes, proclaman la Palabra de Dios
con la
ayuda de la música Rock. Por medio de ella, sin desearlo lógicamente,
acercan la juventud a Satanás, cauterizando sus conciencias y
alejándolos de
la posibilidad que realmente se conviertan al Señor; que sean nuevas
criaturas dejando todas las cosas viejas.
La música Rock está impregnada de Satanás y es uno de los
medios
favoritos para traer a los jóvenes bajo su control. Y una letra
"cristiana"
no puede alterar esa realidad. No podemos alabar a Dios quien es
infinitamente Santo, con ese tipo de canciones.
Si las fuerzas demoníacas son atraídas por la música Rock,
lo contrario
también es cierto: podemos experimentar la presencia de Dios y Su
Santidad,
por medio de la música solemne. Ella tiene la virtud de comunicarnos
algo de
lo celestial y de encender nuestro corazón con la presencia del
Señor.
Esto no es posible con la música Rock, debido a que sus
efectos están en
conflicto con todos los valores del cristianismo. Por lo tanto, ese
tipo de
música interpretada con baterías, guitarras y bajos electrónicos, que
inclusive suenan a decibeles que dañan el oído humano y que más bien
es una
contaminación acústica, no puede ser válido para presentar el
evangelio
santo de nuestro Señor Jesucristo.
Es nuestra responsabilidad advertir y sensibilizar a la
juventud
cristiana sobre los peligros de ese tipo de música. Debemos animarlos
a
tomar una posición más comprometida y definida por Cristo, dejando
las cosas
del mundo.
Ellos también tienen una cuota de responsabilidad frente a
muchos otros
jóvenes que han sucumbido ante el engaño de la música Rock. Dios no
nos
manda evangelizar a través de la música, sino por medio de Su
Palabra, el
poder está en el evangelio santo del Señor: "Id y predicad el
evangelio a
TODA criatura".
Lo más cercano a un concierto Rock cristiano que encontramos
en la
Biblia, está registrado en Ex. 32, cuando el pueblo de Dios se
corrompió e
hicieron un becerro de oro y Aarón les dijo: "Mañana será fiesta
para
Jehová". Y cantaron, gritaron y danzaron, pero aún decían que
era "una
fiesta para Jehová" ¡Qué insulto al Señor!
Cuando descendían Moisés y Josué del monte Sinaí, el joven
Josué dijo:
"Alarido de pelea hay en el campamento", pero el anciano
Moisés con su
experiencia supo distinguir claramente el pecado de Israel, y dijo:
"No,
voz de cantar oigo yo". Y cuando llegó al campamento y vio el
becerro de
oro, las danzas, el griterío y la música, ardió la ira del hombre más
manso
de la tierra y arrojó las tablas de sus manos y las quebró.
Moisés le dijo al ungido del Señor (a Aarón): "¿Qué te
ha hecho este
pueblo, que has traído sobre él tan gran pecado?". La misma
pregunta quiero
dejar sobre los organizadores y los que toleran pasivamente esa clase
de
música dentro de la casa de Dios: ¿Qué te ha hecho este pueblo, que
has
traído sobre él tan gran pecado?
No nos desviemos de lo que Dios nos ha mandado de una forma
tan clara,
que no admite posibilidad a una doble interpretación. No insistamos
en
métodos humanos para evangelizar de acuerdo a nuestras preferencias.
No se
crean más sabios que Dios para modificar lo que él mandó: "Id,
y predicad
el evangelio a toda criatura, y que la Palabra de Cristo sea la que
more en
abundancia en vuestros corazones". Que así sea, Amén.
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