N° 33
Por Jack Fleming
www.EstudiosMaranatha.com
Siempre me ha sorprendido que estudiantes de la Biblia me hagan la
pregunta, si considero a las versiones: Nueva Jerusalén, Nácar -
Colunga,
Torres Amat y otras traducciones y revisiones que contienen los libros
apócrifos; si ellas son una buena Biblia.
Mi sorpresa radica en el simple raciocinio de ¿cómo alguien puede
considerar "buena" una Biblia a la cual se le han añadido libros y
los
presentan como inspirados? Escuchar a algunos predicadores hacer
elogios a
esas versiones, y que uno con la experiencia que otorga la vejez,
inmediatamente percibe que únicamente lo hacen para impresionar a su
audiencia, eso no me sorprende.
Así que he llegado a pensar que no se tiene un conocimiento adecuado
de
lo que son los libros apócrifos. Por lo tanto he decido presentar esta
pequeña consideración sobre esta materia.
La historia nos enseña que el surgimiento y fortalecimiento de la
iglesia
católica romana, no se debió exclusivamente a las armas y autoridad del
emperador Constantino, sino que su gran aliada para consolidarse y
perdurar
a través de los siglos, fue someter al pueblo en la ignorancia de la
Palabra
de Dios.
No se limitó solamente a prohibir su lectura, sino que mandó a las
llamas
de la hoguera a todos aquellos fieles que osaran obedecer al Señor
antes que
a Roma.
El Papa Gregorio IX en el concilio de Valencia en el año 1229
prohibió
oficialmente su lectura, y todos aquellos que fueren sorprendidos en
tan
"grave pecado" debían ser entregados a sus inquisidores para ser
quemados públicamente.
La traducción de la Biblia a varios idiomas favoreció el avance y
robustecimiento de la iglesia cristiana, definió la victoria de la
Reforma
en tiempos cuando la iglesia católica romana tenía poder sobre la vida
y la
muerte de las personas, cuando Roma ponía y sacaba reyes.
Doscientos años antes de Jesucristo, el Antiguo Testamento fue
traducido
en Alejandría desde el hebreo al griego. Esta traducción se la conoce
como
la septuaginta y fue la que el Señor utilizó durante su ministerio
terrenal,
aunque él, deseando que todos le entendieran, les hablaba en Arameo,
que era
el idioma del pueblo.
Siglos después, un monje católico, Jerónimo, que había vivido en
Antioquia y Bethlehem, realizó una traducción al Latín directamente del
hebreo; ésta fue la única que la iglesia católica reconoció como
auténtica.
Por muchos siglos el pueblo fue privado de leer la Biblia porque
desconocían ese idioma, y los curas durante la misa debían citar los
pocos
pasajes que leían desde un misal, en Latín. Pero Dios no iba a dejar
indefinidamente a los suyos sin Su Palabra, así que levantó
instrumentos
humanos que él había preparado para que hicieran las traducciones al
idioma
del pueblo.
Paradojalmente estos eran monjes y sacerdotes que habían tenido el
privilegio de estudiar profundamente la Biblia en sus monasterios. La
prueba
que éstos fueron instrumentos escogidos por Dios, estaba en que en los
monasterio no se estudiaba la Biblia, pero ellos fueron motivados por
el
Espíritu Santo para dedicarse a tan "extraña" labor en ese
lugar. Y
fue esa Palabra que Dios prometió que no volvería vacía, la que comenzó
a
trabajar en los corazones de estos monjes, quienes arriesgando sus
vidas,
hicieron tan valioso aporte a la obra del Señor.
John Wycliffe tradujo la Biblia al inglés, Martín Lutero al alemán,
Juan
Calvino al francés, Casiodoro de Reina al castellano. Dios bendijo las
publicaciones de estas traducciones para ponerlas al alcance del
pueblo, con
la invención de la imprenta por Gutemberg en el año 1435.
La reacción de la iglesia católica fue poner precio a las cabezas de
estos "herejes" y calificó estas traducciones como herejes y
blasfemas, confiscándolas y quemándolas en hogueras públicas. Su odio
contra
la Biblia les llevó también a quemar a "los herejes",
que
portaran un ejemplar o parte de ese libro maldito.
Esto es lo que los católicos inteligentes se cuestionan: ¿Es esta la
actitud racional de un hombre que se auto proclama infalible
?¿Cuál es la razón para prohibir lo que el Señor mandó leer?
¿Qué
es lo que pretenden ocultar?
Ellos desean ocultar lo mismo que descubrieron los monjes que se
dedicaron al estudio de la Biblia, John Wyclif, Jan Hus, Zwinglio,
Lutero,
Calvino, Knox y miles de otros que hasta nuestros días continúan
desertando, porque se encuentran con la poderosa Palabra de Dios y
tienen no
solamente que reconocer, sino que doblegarse ante la evidencia que el
catolicismo no se puede sostener con la Biblia, es más, sus practicas y
creencias son opuestas a la enseñanza de Dios.
Por ejemplo, el catecismo de Roma, inclusive los que usan los niños
para
su primera comunión, enseñan solamente nueve de los diez mandamientos
de la
ley de Dios, y para completar el número de diez han dividido el décimo
en
dos ¿Por qué? Porque han eliminado el segundo que dice: "No te harás
imagen
ni te inclinarás ante ellas" (Ex.20: 4).
Cualquiera que lea la Biblia sin prejuicios ni fanatismos, verá
desmoronarse todos los credos católicos ante sus propios ojos. Jesús
reconoció la Biblia como la infalible Palabra de Dios, predicó y enseñó
de
ella. En Jn.10: 35 dijo: "La Escritura no puede ser quebrantada" En
Mt.24:
35 "El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán" Nos
manda
leerla y escudriñarla (Jn.5:39). Reprendió a los saduceos diciéndoles
(Mt.22: 29) "erráis, ignorando las Escrituras".
Si nos privan de la Biblia, nos están quitando la enseñanza
verdadera, el
alimento espiritual no contaminado, nuestra consolación y esperanza; es
más,
nos estarían ocultando el camino de la salvación.
2Tm.3: 15 "Las Sagradas Escrituras te pueden hacer sabio para la
salvación, por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es
inspirada
por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para
instruir
en justicia".
Heb.4:12 "La palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda
espada de dos filos, y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las
coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las
intenciones
del corazón".
Lc.11: 28 "Bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la
guardan".
Dios nos dice que Su Palabra es viva y eficaz, que es útil y nos
hace
sabios, nos manda a escudriñarla; pero hombres que se consideran
infalibles
se han opuesto a este mandamiento divino.
Otro tipo de persecución encubierta que está sufriendo la Biblia en
nuestros días, es la inundación de traducciones y revisiones donde se
siembra la duda sobre muchos pasajes, añadiendo notas al margen donde
dicen
a sus lectores: "Este pasaje no se encuentra en los originales, o que
no
existen pruebas suficientes sobre su autenticidad". El Señor nos dijo
que:
"La Escritura no puede ser quebrantada" "El cielo y la tierra pasarán,
pero
mis palabras no pasarán".
Hoy pretenden reemplazar la Biblia de Dios, por la Biblia
CATÓLICA, la
Biblia PENTECOSTAL, la Biblia de Ryrie, etc. El cristianismo histórico
siempre rechazó las notas explicatorias al margen, porque creemos en la
libre interpretación bajo la dirección única del Espíritu Santo. Dios
no
necesita la ayuda de estos teólogos modernistas para darse a entender
al
hombre, cuya principal motivación es respaldar el movimiento ecuménico
y
sembrar la duda, o guiar a "sus" doctrinas a quienes estén buscando la
verdad.
Dios reveló Su Palabra a los santos hombres de la antigüedad, ésta
fue
escrita en rollos de cuero y posteriormente en papiros. El cuidado,
preservación y copias de esos rollos Dios la encomendó a su pueblo
escogido,
Israel. Dice la Biblia en el Nuevo Testamento Rm.3: 2 "A los
judíos les ha sido confiada la Palabra de Dios" .
A este pueblo que la iglesia católica discriminó, persiguió y
asesinó
brutalmente durante las cruzadas y la "Santa" inquisición; fecha que
hemos
de tener presente para comprender cual fue el motivo y contexto
histórico
que impulsó a la iglesia católica para añadir los libros apócrifos,
los
cuales fueron reconocidos oficialmente por Roma recién en el concilio
de
Trento en el año 1546.
También es muy importante destacar que la Reforma había tomado
cuerpo,
para comenzar una labor más pública y masiva, con las 95 tesis que
clavó el
monje Martín Lutero el 31 de Octubre de 1517 en la puerta de la iglesia
de
Wittenberg.
El Señor ha dicho que a los judíos les ha sido confiada la Palabra
de
Dios, pero los líderes católicos en un desprecio absoluto por el
Antiguo
Testamento y su pueblo escogido, Israel, hicieron caso omiso a este
reconocimiento divino y añadieron libros apócrifos o deuterocanónicos,
como
ellos gustan en llamar.
La palabra "apócrifo" proviene del griego "apokrupha" y significa
"no
reconocido" o "no canónico", es decir, que no corresponde al canon de
las
Sagradas Escrituras.
La Biblia tiene una división natural de dos Testamentos, el Antiguo
Testamento y el Nuevo Testamento, al antiguo corresponden todos los
libros
sagrados que se escribieron ANTES de la venida del Señor, y el nuevo
contiene los libros que se escribieron con posterioridad a Su venida.
El Nuevo Testamento contiene 27 libros, que son exactamente iguales
en
las Biblias católicas y las Biblias de los cristianos evangélicos. Vale
decir que en el Nuevo Testamento no existe ningún conflicto, porque en
las
Biblias católicas y evangélicas encontramos los mismos 27 libros, el
problema se presenta en el Antiguo Testamento.
Los judíos siempre han reconocido hasta nuestros días, solamente los
39
libros del Antiguo Testamento que contienen las Biblias evangélicas. El
Señor Jesucristo ni sus apóstoles jamás hicieron ninguna referencia a
los
libros apócrifos, aún considerando que en el Nuevo Testamento existen
alrededor de 260 citas recopiladas del Antiguo Testamento y 370
alusiones
a pasajes de allí.
Por lo tanto, si ni los judíos, a quienes les fue confiada la
Palabra de
Dios, ni el Señor Jesucristo, ni sus apóstoles reconocieron como
inspirados
divinamente los libros apócrifos ¿Por qué 53 obispos en el concilio de
Trento en el año 1546, fecha en que se hallaba en pleno apogeo la
Reforma,
insistieron en considerar a los libros apócrifos dentro del canon de
las
Escrituras Sagradas?
Primero hemos de señalar cuales son los libros apócrifos y cual es
su
origen. Los judíos fueron muy celosos con la misión que Dios les
encomendó
de preservar Su Palabra, aún poniendo en peligro sus propias vidas,
como lo
registra también la historia moderna con el descubrimiento de los
rollos del
Mar Muerto en el año 1948.
Ellos poseían además otra literatura clásica de la época, pero que
nunca
consideraron, ni antes ni ahora, como inspirada por Dios. Entre esa
literatura clásica estaban los siguientes rollos:
Tobías
Judit
I y II de Macabeos
Sabiduría
Eclesiástico
Baruc
Las adiciones al libro de Ester
La epístola de Jeremías
La oración de Azarías
Susana
El dragón y la campana
La oración de Manasés
Eran aproximadamente 15 rollos o libros como diríamos hoy.
El Antiguo Testamento con sus 39 libros, fue completado 400 años antes
de
Cristo. En el sigo II antes de Cristo, es decir, 200 años antes que
viniera
el Señor a la tierra, se hizo una traducción al griego en Alejandría,
Egipto; no por motivos religiosos sino culturales, Egipto nunca ha
sido un
país cristiano.
Esta tarea fue encomendada a 70 estudiosos para completar la
biblioteca
de Alejandría que tanto les enorgullecía en esa época, razón por la
cual
tradujeron no solamente los 39 rollos del Antiguo Testamento, sino que
también los clásicos de entonces, vale decir, los escritos apócrifos.
Estos 70 estudiosos trabajaron separadamente para una vez finalizada
su
labor, confrontarla y corregirla. Hicieron varias copias de todos los
libros
de la cultura judía como se les había encomendado, pero no todas
contenían
los mismos libros apócrifos, debido a que estos hombres eran hombres
cultos
y conocían que esos libros eran de menor trascendencia.
Estas traducciones, conocidas como la septuaginta, contenían todas
los 39
libros del canon del Antiguo Testamento, más 12 a 15 libros apócrifos
que
también fueron traducidos para enriquecer la gran biblioteca de
Alejandría,
en un esfuerzo por conservar la literatura de las diferentes culturas
de la
época, recordemos que ellos no eran cristianos, su interés y labor
encomendada fue meramente cultural.
El historiador judío Josefo, en el año 90 DC. escribe una lista de
los
libros sagrados para los judíos y no incluye ni uno solo de los
apócrifos.
En el siglo V de nuestra era, Jerónimo, un fraile católico hizo una
traducción al latín utilizando la septuaginta e incluyó algunos libros
apócrifos, pero declaró enfáticamente en su propia introducción, que
estos
no formaban parte del canon inspirado de Dios.
Fue lamentable que los incluyera en su traducción, porque pese a su
propia advertencia, fue usada en el concilio de Trento para reconocerla
oficialmente como la traducción oficial de Roma, incluyendo siete
libros
apócrifos que Jerónimo también había traducido, esta versión fue
llamada la
Vulgata.
Las opiniones dentro de la iglesia católica estaban muy divididas
para
aceptarlos como inspirados, aún en el mismo concilio de Trento varios
obispos se opusieron. Pero a partir de ese año 1546 el Vaticano ahogó
todo
intento de discrepancia, obligando al clero a aceptar esos siete libros
apócrifos, condenando como herejía a quienes se opusieran
El último libro del Antiguo Testamento fue escrito 400 años antes de
Cristo, y el concilio se realizó 16 siglos después de Cristo, lo que
deja
en evidencia el hecho irrefutable, y la historia no se puede cambiar,
que la
inclusión de los siete libros apócrifos del Antiguo Testamento, fue
realizada por el Vaticano 2.000 años DESPUÉS que se escribiera
el
Antiguo Testamento.
La razón que tuvo el papa para agregar estos siete libros apócrifos,
fue
porque en ellos creyó encontrar algún argumento, contra las fuertes
voces de
protesta que muchos monjes estaban levantando desde el mismo seno de la
iglesia católica contra la corrupción de Roma. Especialmente contra la
inmoral venta de indulgencias, que consistía en la venta oficial del
perdón
de los pecados, perdón que podía ser comprado incluso antes de
cometerlos.
La Reforma había logrado gran fuerza, y su argumento más sólido
estaba
basado en la Palabra de Dios como única fuente de verdad, atacando las
doctrinas y prácticas antibíblicas de Roma. Así que la estrategia que
los
líderes católicos idearon, fue elevar la tradición que es de origen
humano,
al mismo nivel de la autoridad de la Palabra de Dios.
Se concentraron en confundir al pueblo y acallar a esos monjes
reformadores, dictaminado en ese concilio de Trento, que la única
Biblia
oficial de la iglesia sería la Vulgata. donde serían incluidos 7 de
los 15
libros apócrifos, en los que Roma creyó ver algún punto de apoyo para
sus
prácticas e intereses, dejando de lado los otros 8 libros que también
habían sido traducidos en la septuaginta de Alejandría.
A partir de entonces, 2 mil años después que se escribió en
Antiguo
Testamento, Roma obligó a todos los católicos a reconocer y
aceptar
como inspirados los libros apócrifos:
Tobías - Judit - I y II de Macabeos - Sabiduría -
Eclesiástico
y Baruc, más la adición a los libros de Ester y Daniel, que los
judíos
hasta nuestros días no reconocen como inspirados, lo mismo que los
cristianos evangélicos.
Esto significa que el Nuevo Testamento es igual para todos con sus
27
libros, pero el Antiguo Testamento de las versiones judía es igual a la
que
usan los evangélicos con sus 39 libros; pero la versión católica
difiere de
la judía y la evangélica, porque ellos añadieron esos siete libros
apócrifos.
Ninguno de los escritores de esos libros dice que están hablando por
mandato de Dios, por el contrario, algunos explícitamente lo niegan,
como en
el prólogo de Eclesiástico, I Mac.4: 46, 9: 27, etc. En II Mac. 2:
3
dice el autor: "todo esto expuesto en cinco libros por Jasón de
Cirene,
INTENTAREMOS NOSOTROS compendiarlo en uno solo". Y concluyendo
el II
libro de Macabeos dice el autor en 15: 38 "Si ha quedado bello y
logrado en
su composición, eso es lo que YO pretendía si imperfecto y
mediocre, he
hecho cuanto me era posible".
Ningún lector imparcial pondría en duda que es un libro de origen
humano,
cuando el mismo autor afirma que no lo es. Estos libros no añaden nada
de la
voluntad de Dios, ni en relación con Israel y menos aún con la iglesia.
Ellos narran, particularmente I y II de Mac., sucesos del pueblo
judío,
pero con muchos errores históricos y geográficos.
Sin embargo, la mayoría deben ser clasificados como novelas
religiosas de
ficción y fantasía; abundan las repeticiones de detalles triviales de
escaso
interés, en cambio son numerosos los errores que contienen, citaré
algunos:
En el libro de Judit 1: 1-7 llama a Nabucodonosor, rey de Siria y
declara
que él reinó en Nínive, pero la historia nos dice que el único rey que
existió con ese nombre, fue el rey de Babilonia, esto es también lo que
la
Biblia confirma.
En Tobías, un ángel se presenta y dice una gran mentira, sostiene
que él
es Azarías, el hijo de Ananías; pero muy bien sabemos a la luz de la
Biblia, por lo que el mismo Señor Jesucristo dijo, que un ángel es una
criatura espiritual y no puede ser engendrado, ellos fueron creados por
Dios
y no se reproducen.
El libro de Baruc sostiene haber sido escrito por un hombre que se
identifica como secretario de Jeremías, y cita el libro de Daniel; pero
el
libro de Daniel no fue escrito hasta muchos años después de Jeremías,
porque
Jeremías escribió al comienzo de los 70 años de la cautividad y Daniel
al
final.
Estos libros enseñan principios opuestos a lo revelado por Dios y
se
contradicen con el resto de las Sagradas Escrituras. En Ef. 2: 9 , en
Tito
3: 5 y muchos otros, se enseña que somos salvos por fe, no por obras;
en
cambio en el libro de Tobías se realza la importancia de las obras,
principalmente la donación de dinero para agradar a Dios y obtener el
perdón
de los pecados.
Estas eran las enseñanzas que Roma necesitaba desesperadamente para
justificar la venta de indulgencias; y quizás también sea esta la
razón por
la cual algunos líderes ecuménicos de nuestros días, que se dedican a
la
inescrupulosa práctica de recoger dinero "para el Señor".
Porque
piden dinero para el Señor, no para ellos; aunque compran propiedades,
negocios, empresas, viajan y hacen muchas otras cosas con ese dinero,
pero
siguen diciendo que es "para el Señor"; estos personajes ecuménicos
han
consentido en publicar una Biblia con los libros apócrifos.
Parece que se cansaron de repetir y atemorizar al pueblo de Dios con
los
mismos versículos sacados de contexto: "Dios ama al dador alegre" y
cortan
el versículo, o "vosotros me habéis robado" y también eluden lo que
sigue
donde indica que se lo está diciendo a Israel.
En el libro de Tobías 12: 9 dice: "La limosna libra de la muerte
y
purifica de todo pecado". Como se regocijarían los líderes religiosos
que
han hecho del pedir dinero una profesión, si pudieran predicar sobre
este
pasaje. O sobre Tobías 4: 10 "Porque la ofrenda libra de la muerte e
impide
caer en las tinieblas". O del cap.10: 10-11 "Por haber practicado la
limosna, se libró Ajikar de la trampa mortal que le había tendido
Nadab...ved, pues, hijos, a dónde lleva la limosna y a donde la
injusticia:
a la muerte".
Los católicos añaden un asterisco sobre la palabra limosna para
agregar
la interpretación oficial de Roma, dice la nota al margen: "limosnas"
aquí
significan "todas sus buenas obras". Seguramente que si los líderes
ecuménicos lograran el reconocimiento de estos libros apócrifos,
incluirían
también una nota al margen diciendo: "limosnas aquí significa el diezmo
y
las ofrendas".
Realmente no hay temor de Dios, el hombre codicioso, por amor al
dinero
es capaz de cualquier cosa; no solamente de torcer la Palabra de Dios,
sino
de añadirle todo lo que sirva para satisfacer su codicia.Por Jack Fleming
Los libros apócrifos nunca han sido reconocidos como inspirados por
los
judíos, a quienes se les encomendó el cuidado de las Escrituras (Rm.3:
2).
Inclusive los mismos católicos han tenido que rendirse ante el peso de
la
historia y de las evidencias internas de la Biblia.
En sus Biblias contemporáneas traen una nota aclaratoria en cada uno
de
ellos, por ejemplo en la Biblia Jerusalén página 531 dice en la
introducción
de los libros apócrifos de Tobías y Judit: "No tienen un texto del
todo
seguro. El libro de Tobías depende de un original semítico que se ha
perdido. También se ha perdido el original hebreo del libro de Judit.
Es
dudoso que esté representado por ninguno de los textos hebreos que
circularon en la Edad Media. Entraron tarde en el canon de las
Escrituras.
La Biblia hebrea no admitió los libros de Tobías y Judit, ni tampoco
los
aceptan los protestantes. Se trata de libros deuterocanónicos que la
iglesia
católica ha reconocido tras algunas vacilaciones en la época
patrística".
Y otras aclaraciones similares añaden en cada uno de los siete
libros
apócrifos. Por lo tanto es vergonzoso que los ecuménicos estén ahora
incluyendo en la Palabra de Dios esos escritos espurios, cuando la
propia
iglesia católica está eludiendo responsabilidades sobre la legitimidad
de
esos libros. Yo sólo estoy exponiendo los hechos, las conclusiones
sáquelas
Ud. mismo.
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