El Tribunal de Cristo
















N° 77

Por Jack Fleming

Rm.14: 10 "Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo".

En los mensajes anteriores (Nº 74 y Nº 75) hemos considerado que la venida del Señor Jesucristo por Su iglesia en las nubes y nuestro encuentro con él en el aire (1Ts.4:16-17), será en forma súbita e inesperada. Incluso la llamada "cristiandad" será sorprendida por este acontecimiento glorioso, porque la gran mayoría de ellos estarán afanados en los espectáculos y negocios de este mundo que se realizan en muchas iglesias.

Mt. 25:10-12 "Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta. Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos! Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco".

Mt. 24:37-39 "Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre".

La Biblia nos dice que este acontecimiento glorioso del arrebatamiento de la iglesia, será en un abrir y cerrar de ojos. 1Co 15:51-53 "He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad".

Resulta imposible describir en lenguaje humano, estas cosas de carácter celestial, donde entramos a la dimensión de lo eterno y glorioso. Pero intentaré explicarlo de la mejor forma posible de acuerdo a nuestra limitada mente humana, y sobretodo, apoyándome en la revelación divina.

¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son tus juicios, e inescrutables tus caminos! ¿Cómo podrá un ciego de nacimiento entender qué es la luz y la belleza de los colores con los cuales has adornado Tu creación? Así de magna es la tarea que me he propuesto en estas breves líneas.

Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos, mas los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de sus alas. Y el Altísimo me dice: No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras.

Ver el rostro del Señor glorificado por primera vez, será una experiencia mucho más impactante que la que tuvo Tomás, que le hizo caer a sus pies y clamar: ¡Señor mío, y Dios mío!

Y si a eso le añadimos la sensación de pasar de cuerpos terrenales a cuerpos de gloria, y poder al mismo tiempo ver a todos los santos de distintas épocas, a Adán, Noé, Moisés, Abraham, Daniel, a los apóstoles y a muchos hermanos en la fe que nos precedieron; es algo que ningún lenguaje humano podría describir. Una gran reunión celestial donde no existirá la barrera del tiempo ni los muros denominacionales que ha levantado el hombre para demarcar sus dominios.

Pero ¿qué sucederá luego de ese primer encuentro glorioso? El Señor nos ha prometido llevarnos a esas moradas celestiales que fue a prepararnos. ¿Qué será lo primero que nos aguarda allá en el cielo después de ese encuentro de regocijo?

La Biblia nos dice que será el Tribunal de Cristo. Rm.14: 10 "Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo". Todos los creyentes, los que habrán de participar en esa primera resurrección y los que estemos vivos, juntos habremos de recibir cuerpos de gloria y ser llevados por el Señor en el aire. Y allá, después de ese primer encuentro, todos habremos de comparecer ante el Tribunal de Cristo.

2Cor. 5:10 "Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo".

Es necesario establecer que en ese tribunal no se considerará o enjuiciará ningún pecado, porque si hubiera uno sólo pendiente, por muy pequeño que fuera, jamás podríamos haber llegado al cielo, que es donde se desarrollará ese Tribunal. Porque en el cielo no hay lugar para el pecado, ni para el pecador que no hubiera arreglado esa cuenta con Su Señor.

¿Cuál es el propósito? El Señor lo ha declarado: "que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo". Es decir, habremos de dar cuenta de cómo hemos consumido nuestro tiempo y las bendiciones que Dios nos otorgó mientras estuvimos en nuestro cuerpo terrenal.

El Señor ha comparado la vida terrenal del creyente, como una gran carrera. 1Co 9:24 "¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis".

Allá se analizará si hemos participado de acuerdo a todas las reglas del Gran Legislador, porque de lo contrario, seremos descalificados del premio, PERO NO DE LA SALVACIÓN, que es un regalo. Damos gracias al Señor que la salvación es algo que resolvió el Señor Jesucristo para siempre.

El Señor nos llamó con llamamiento irrevocable (Rm.11:29), nos dio la fe (Heb.12:2, Rm.12:3 "la medida de fe que Dios repartió a cada uno"), y nos regaló la salvación eterna (Jn.10: 28) por gracia (Ef.2:8). Pero él no nos llevó inmediatamente al cielo, sino que nos dejó en la tierra para que desarrolláramos las obras que él había diseñado de antemano para cada uno de sus hijos.

Ef. 2:10 "Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas". No solamente nos salvó, sino que nos hizo copartícipes de esa obra de evangelización para llevar la buenas nuevas y edificar Su iglesia.

1Cor. 3:12 "Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego".

En el Tribunal de Cristo, Dios analizará públicamente LAS OBRAS que cada uno haya hecho mientras estuvo en este cuerpo terrenal. Si resisten el fuego de la prueba de Su Santidad y Justicia, de acuerdo a lo que él nos mandó realizar, recibirán recompensa, premios, es decir, diversas coronas que Dios ha preparado para sus hijos fieles.

Pero todas las obras que hayamos ejecutado sin que Dios nos mandara hacer, aquellas que fueron elaboradas para "asegurarnos" o "ganarnos" la salvación, o por vanagloria personal, contención, lucro, vanidad o cualquier otro ingrediente carnal, todo eso será quemado. No resistirá la prueba del fuego y será consumido como la paja, aunque Dios tiene especial cuidado en establecer que aun esa persona, que sus obras sean quemadas, seguirá siendo salvo. Él no expulsará a ninguno de sus hijos del cielo.

El Tribunal de Cristo no es para analizar o cuestionar la salvación, sino las obras de cada uno de aquellos que son hijos Suyos y que el Señor llevó al cielo para disfrutar de las glorias eternas junto a él.

Es muy importante considerar la solidez de nuestras obras, porque de lo contrario habremos trabajo en vano. Todo aquello que realizamos según nuestro entendimiento (no considerando lo que Dios realmente quiere), sin importar toda la consagración, sinceridad, honestidad y esfuerzo personal que hayamos consumido; todo eso será quemado.

Creo que no existe mayor necedad y soberbia, que insistir en trabajar en aquello que finalmente será quemado. Por lo tanto es MUY importante establecer primeramente, antes de hacer cualquier labor, si eso es algo que Dios ha mandado y está de acuerdo a Su voluntad. Porque en el Tribunal de Cristo no valdrá nuestro raciocinio ni la filosofía humana, sino lo que Dios ha mando en Su Palabra.

Por cierto que en el Tribunal de Cristo habrán grandes sorpresas. Predicadores de mucha fama seguramente se apresurarán a recibir sus coronas, pero tendrán que doblegarse ante la voz Soberana del Dios que todo lo escudriña, que les dirá: "No, esta corona la más hermosa, no es para ti, sino para esa hermana fiel y humilde que siempre pasó desapercibida en tu congregación, y que por su testimonio y oraciones muchos llegaron a los pies del Señor".

Qué tremendo, mi corazón tiembla y mi espíritu se quebranta cada vez que pienso en ese momento solemne cuando estemos cara a cara con el Señor, y tengamos que rendir cuentas a él por todo lo que hayamos hecho mientras estábamos en el cuerpo, sea bueno o sea malo.Copiado ilegalmente de EstudiosMaranatha.com

¿Está Ud. preparado para ese encuentro donde habremos de rendir cuentas al Señor en ese Tribunal divino? 1Jn. 2:28 "Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de él avergonzados".

Que el santo Espíritu de Dios os dé claridad en este tema de trascendental importancia en la vida del creyente, de lo contrario habremos malgastado nuestros años y todo será quemado. Que Dios tenga misericordia de nosotros, Amén.

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