Salmos


Por Jack Fleming























SALMO 5


Oración pidiendo protección


Al músico principal; sobre Nehilot. Salmo de David

"Escucha, oh Jehová, mis palabras; considera mi gemir. Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, porque a ti oraré.

Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante de ti, y esperaré. Porque tú no eres un Dios que se complace en la maldad; el malo no habitará junto a ti.

Los insensatos no estarán delante de tus ojos; aborreces a todos los que hacen iniquidad. Destruirás a los que hablan mentira; al hombre sanguinario y engañador abominará Jehová.

Mas yo por la abundancia de tu misericordia entraré en tu casa; adoraré hacia tu santo templo en tu temor. Guíame, Jehová, en tu justicia, a causa de mis enemigos; endereza delante de mí tu camino.

Porque en la boca de ellos no hay sinceridad; sus entrañas son maldad, sepulcro abierto es su garganta, con su lengua hablan lisonjas.

Castígalos, oh Dios; caigan por sus mismos consejos; por la multitud de sus transgresiones échalos fuera, porque se rebelaron contra ti.

Pero alégrense todos los que en ti confían; den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; en ti se regocijen los que aman tu nombre. Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo; como con un escudo lo rodearás de tu favor".




Este salmo es una solemne oración a Dios. Muchas veces sentimos la necesidad de abrir nuestros corazones y compartir nuestras inquietudes y aflicciones con alguien, pero en un mundo que se mueve a gran velocidad, en una sociedad consumista y egoísta, es muy difícil encontrar quien se desconecte de sus propios afanes para mostrar interés y concedernos parte de su tiempo para escucharnos.

Pero he aquí lo más asombrosos que nos puede suceder. Cuando esa criatura insignificante que es el hombre no tiene tiempo ni disposición para escucharnos, el Dios Todopoderoso, que controla cielos y tierra, no solo está dispuesto a escucharnos, sino que desea hacerlo, y esto es porque nos ama.

Comienza el salmo: "Escucha, oh Jehová, mis palabras" ¿Escuchará Dios, quién está tan lejos y en una posición infinitamente alta? Dice Daniel en el capítulo 9 : 20 "Aún estaba hablando y orando" cuando Dios envió la respuesta por medio de Gabriel, quien dice en el verso 23 "Al principio de tus ruegos fue dada la orden".

Así de rápida y eficaz es nuestra comunicación con Dios. En Is.65:24 dice Dios: "Antes que clamen responderé yo". Más adelante David expresa su gozo por esta bendición, en el salmo 66: 19 "Ciertamente me escuchó Dios, atendió a la voz de mi suplica".

¡Sí! Dios nos escucha, así que llevemos con toda confianza todas nuestras cargas y dejémosla a sus pies. Pero es aquí donde la gran mayoría falla, llevan sus cargas al Señor y no las dejan allí, sino que las vuelven a traer consigo, quedando con la misma angustia y pesar que les afligía antes de orar.

Es algo tan insensato como aquel empleado que va a la gerencia a pedir un aumento de sueldo, y le dicen que bueno a su petición, pero sale con la misma amargura que lo oprimía porque su presupuesto no podía resistir con los mismos ingresos.

Es digno de considerar también que el Dios de la Biblia es muy diferente al dios que muchos se han fabricado. No es aquel genio de los cuentos de hadas que es manipulado en forma caprichosa por su amo.

El Dios de la Biblia Él es el amo y nosotros sus siervos. Él es el Todopoderoso, pero también el Rey Soberano que está sentado en Su trono controlando toda Su creación.

Todos los cuerpos celestes del universo se mueven por Su Palabra, pero al mismo tiempo nos dice que ni un solo pajarillo cae a tierra sin el consentimiento divino. Aún todos nuestros cabellos están contados por Él.

Muchas pueden ser las inquietudes que afligen al justo, pero, aunque no logremos comprender el por qué; como fue el caso de Job, sí sabemos que nada ha escapado del control de Dios.

Todo lo que sucede tiene un propósito, aunque nosotros no lo veamos en la dimensión del tiempo en que nos encontramos, pero hemos de tener la absoluta seguridad que Dios lo ve.

Es muy legítimo cuando algo nos entristece llevarlo a Dios en oración. "Considera mi gemir. Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, porque a ti oraré. Oh Jehová, de mañana oirás mi voz, de mañana me presentaré delante de ti, y esperaré". No basta con llevar nuestra angustia a la presencia del Señor, también hemos de aprender a esperar el tiempo de Dios.

Cuatro cosas promete David.
1.- Que va a orar. Cuan bueno y refrescante es para el creyente orar, no en vano ordena Dios en Su Palabra: "Orad sin cesar". En Ef. 6: 18 dice: "Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia".

Así como necesitamos del aire que llene nuestros pulmones para llevar el oxígeno a través de la sangre a todo nuestro cuerpo para mantener nuestra vida física, de igual manera necesitamos de nuestras oraciones para que llene nuestro espíritu de la fragancia divina y llegue como un bálsamo a nuestro corazón para mantener nuestra vida espiritual.

2.- Que orará de mañana. Cuan sabio es comenzar el día sin ver otro rostro antes que el del Señor. Necesitamos entrar en Su presencia antes que nos envuelva el ajetreo de la rutina diaria y terminemos otorgándole a Dios el tiempo que nos sobra. Y como en el torbellino diario en que vivimos rara vez nos sobra tiempo, terminaremos el día sin orar; debemos comenzar el día orando.

3.- Otro compromiso que se propuso David fue: "Me presentaré delante de ti". Miraré hacia arriba y buscaré tu rostro, porque ¿ante quién otro podría presentarme que fuera Todopoderoso y que me amara como Tú? Solo Tú Señor eres Dios, y ante Ti solamente me presentaré para llevar mis angustias, mis pecados y toda mi adoración.

4.- El cuarto propósito de David fue: "Y esperaré". Habacuc dice en el cap. 2: 1 "Sobre mi guarda estaré, y sobre la fortaleza afirmaré el pie, y velaré para ver lo que se me dirá, y qué he de responder tocante a mi queja".

Es una parte muy importante el saber esperar después de la oración, o como dice Habacuc: "sobre mi guarda estaré y velaré". Lc. 11: 9 dice: "Pedid y se os dará, buscad, y hallaréis, llamad, y se os abrirá".

No podemos golpear a la puerta de Dios y salir corriendo, hemos de llamar y esperar. Cuando estamos pidiendo algo que sabemos que es conforme a Su voluntad y Él no nos responde inmediatamente, puede ser para que aprendamos a confiar en la Sabiduría divina.

Quizás aquello que nosotros tengamos por tardanza, es lo que el Señor ha estimado conveniente para nuestro ejercicio espiritual. También es muy posible que esa sea precisamente Su respuesta ¡No!

En los versos 4 al 6 de nuestro salmo 5 nos presenta a un Dios Santo que no tolera el pecado, y no podría ser de otro modo, porque Dios habita en la altura de la santidad. Con justa razón en Heb. 12: 14 se nos exhorta: "Seguid la santidad, sin la cual nadie verá al Señor".

Cuán importante es vivir en plena comunión con el Señor, y esto lo logramos únicamente arrepintiéndonos de nuestros pecados, confesándolos a Dios y con un cambio real en nuestras vidas, alejándonos del pecado.

El Señor conoce nuestros corazones, por eso nos dice en 2Cor. 7: 14 "si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos, ENTONCES yo oiré desde los cielos".

Como podemos ver, el Dios santo condiciona la respuesta a nuestras oraciones a varios aspectos que Él no tranza con el pecador.

1.- Que se humillen en Su presencia. Esto es totalmente opuesto al planteamiento de la Nueva Era y del que presentan los exponentes del evangelio de la prosperidad, cuya filosofía ha invadido las iglesias del día de hoy con la doctrina del pensamiento positivo. La imagen propia que debe ser muy positiva, la elevada autoestima y todo aquello que tanto ha agradado a los que tienen complejo de diosecillos, que fue el primer pecado de Satanás, querer ser igual a Dios (Ez.28:16), y que también utilizó para tentar a Eva, Gn. 3:5 "sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios".

Pero Dios nos dice en Su Palabra que si queremos ser oídos por Él, debemos humillarnos en Su presencia, porque Él es Dios, Rey Soberano que gobierna sobre cielos y tierra. Nosotros, sus criaturas, jamás podríamos estar dando órdenes o exigiéndole a Él, como enseñan los blasfemos y engañadores del evangelio de la prosperidad cuando dicen: "Si desea algo, exíjaselo a Dios".

¡Qué herejía! Humíllate en la presencia de Dios, es lo que enseña la Biblia. Confiesa tu pecado, arrepiéntete y abandona tus malos caminos, ENTONCES yo oiré desde los cielos.

Esa es la promesa de Dios. Muy diferente a la enseñanza que estos nuevos gurús y mentalistas disfrazados de pastores están introduciendo en las iglesias, esa filosofía hinduista que están impartiendo por medio del pensamiento positivo; elevar la autoestima, ser el Nº 1, el más admirado por todos.

Pero tú que has sido advertido por la Palabra de Dios "humíllate en Su presencia", porque "el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido". Ese fue el ejemplo que el mismo Señor Jesucristo nos dejó: "quien se humilló a sí mismo, tomando forma de siervo".

El verso 7 de nuestro salmo 5 dice: "Mas yo por la abundancia de tu misericordia entraré en tu casa, adoraré hacia el santo templo en tu temor". ¿A qué otra cosa podría apelar el pecador ante la presencia del Dios infinitamente Santo? Únicamente a Su misericordia. "Mas yo por la abundancia de tu misericordia entraré en tu casa".

Cuando Isaías entró a la presencia del Señor, dijo: "Ay de mí, que soy muerto, porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos".

Como contrasta esta reverencia de los verdaderos creyentes con la insolencia de los impostores que poseen complejo de diosecillos, y están enseñando que somos dioses o que seremos dioses. Muchos de ellos aseguran haber visitado el infierno, y más les vale que se vayan acostumbrando a ese lugar

Con cuanta liviandad engañan a su público diciendo que tuvieron una visión donde vieron al Señor, quien les dijo esto y aquello. Posiblemente vieron a un señor, pero no cabe ninguna duda que fue el señor del infierno.

Pero lo más asombroso es que personas inteligentes les puedan creer, aún cuando Dios nos advirtió en Su Palabra:
1Tm.4:7 "Desecha las fábulas profanas y de viejas".
2Ti 4:4 "y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas".
2Pe 2:18 "Pues hablando palabras infladas y vanas, seducen con concupiscencias de la carne y disoluciones a los que verdaderamente habían huido de los que viven en error".

El Señor entregando sus últimas instrucciones dijo: Mt.23: 39 "desde ahora no me veréis". Y estos embaucadores, conociendo la ignorancia bíblica en que han hundido al mundo cristiano, aseguran que han visto al Señor, uno de ellos asegura que lo vio vestido de bombero. Si no fuera algo tan solemnemente trágico, parecería un chiste; pero más grave es ver el grado de credulidad que ha desarrollado ese pueblo que ha sido despojado de su Biblia, que los ha hundido en el pantanoso fango de la estupidez.

Dice nuestro salmo 5 en el verso 7 "Mas yo por la abundancia de tu misericordia entraré en tu casa; adoraré hacia tu santo templo en tu temor". Hermano, hermana, caminemos juntos por ese camino nuevo y vivo que el Señor nos abrió. Cojámonos fuertemente de Su misericordia, y adoremos con temor y reverencia en Su presencia. Que así sea, Amén.



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