7.- EL SUMO SACERDOTE. La vestimenta y su función, están llenos
de simbolismos que apuntan a la persona bendita del Señor Jesucristo. Por
encima de las demás vestiduras, tenía un efod, como un delantal, en cuyas
hombreras tenía doce piedras (seis a cada lado) y sobre su pecho tenía adherido
el pectoral, también con doce piedras, que representaban a cada una de las doce
tribus de Israel. Los hombros simbolizan la fortaleza, y el pecho el lugar de
sus afectos; allí lleva el Señor a su pueblo.
Bajo el efod, se encontraba un
manto azul con un borde en la parte baja con granadas y campanillas. Entre
muchas otras enseñanzas, vale destacar que cuando el sumo sacerdote entraba al
lugar santísimo (una vez al año, durante el Yom Kippur), todo el pueblo
aguardaba expectante escuchando el sonido de las campanillas, cuando éste
cesaba, el silencio indicaba que se encontraba en el lugar santísimo en la
presencia del Señor. La angustia de saber si era aceptado por Dios, concluía
cuando escuchaban nuevamente el tintineo de las campanillas que anunciaban que el
sumo sacerdote venía. De igual modo hoy en día, la iglesia se regocija de
escuchar el sonido de las campanillas (el cumplimiento de las señales, la
higuera florecida) que anuncian Su regreso.