CAPÍTULO 17"El bautismo"Roma efectúa el bautismo (o mejor dicho "el rociamiento") de infantes. Los pseudo evangélicos también se han incorporado a esta práctica antibíblica. Otros que pretenden ser más bíblicos, solo presentan los niños. Dios ha dejado solo dos ordenanzas para la iglesia. El bautismo y la cena del Señor, toda otra ordenanza que hoy encontramos en las iglesias es de invención humana. La cena del Señor es la reunión establecida por Jesús allá en el aposento alto, la noche antes de dar su vida en la cruz. Es la reunión donde únicamente los creyentes que han nacido de nuevo y que han sido bautizados, participan de una copa y de un pan. El bautismo fue instituido por el Señor Jesús, después de resucitar de entre los muertos y poco antes de subir a la gloria. Dijo el Señor en su gran comisión en Mt. 28:18 "Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra, por tanto, id, y haced discípulos a toda las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado". El Señor mandó que el bautismo fuera realizado en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Allí encontramos una vez más la Trinidad de Dios. No es por casualidad que también cuando Jesús se bautizó, se manifestó la trinidad de Dios. Dice en el evangelio de Mt. Cap. 3 verso 16 "Y Jesús después que fue bautizado subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia". En la 1ª epístola de Jn. Cap. 5 verso 7 dice: "Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo (refiriéndose al Hijo) y el Espíritu Santo; y estos tres son uno". Un solo Dios, pero tres personas distintas, como lo vemos claramente en el bautismo del Señor. Dios el Padre, desde el cielo dice: "Este es mi Hijo amado". El Espíritu Santo, desciende como paloma, y el Dios Hijo, en las aguas del río. Esto es lo que también el Señor Jesucristo
enfatizó al ordenar que el bautismo cristiano se
realizara en el nombre del Padre, y del Hijo, y
del Espíritu Santo. Porque el bautismo es un testimonio público de nuestra fe. Además vemos que él se bautizó por inmersión, leímos en Mt. 3:16 que Jesús cuando se bautizó, subió del agua . La palabra bautismo es un extranjerismo
incorporado del idioma griego, es decir, es una
palabra que no ha sido traducida a nuestro
idioma, sino que se ha usado el mismo vocablo
original del griego, el cual significa:
"sumergir, introducir dentro". Esto lo puede
comprobar cualquiera que tenga acceso a un
diccionario Griego - Castellano. "Y yendo por el camino, llegaron a
cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua;
¿qué impide que yo sea bautizado? Felipe dijo: Si
crees de todo corazón, bien puedes. Y
respondiendo, dijo: creo que Jesucristo es el
Hijo de Dios. Y mandó parar el carro; y
descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y
le bautizó. Cuando subieron del agua, el Espíritu
del Señor arrebató a Felipe". Bueno, eso tendríamos que preguntárselo a los líderes católicos. Y como ya estamos acostumbrados a que ellos hagan cualquier cosa menos lo que Dios ha mandado, no nos vamos a preocupar de eso. Más aún con los últimos espectáculos tan tristes que han mostrado en la TV., donde hemos podido ver a un cura católico romano bautizando a los animales del Zoológico. Eso lo acaban de hacer con las
jirafas, anteriormente lo habían hecho con otras
especies. Aunque ahora que dicen que el hombre
proviene del mono, eso tampoco debería
asombrarnos. Seguramente piensan que es legítimo
hacerlo con aquellos que consideran sus
antecesores. El Señor Jesucristo se bautizó siendo mayor y por inmersión. Si nos consideramos cristianos, debemos seguir el ejemplo y enseñanza de Cristo. No existe ni un solo ejemplo en toda la Biblia, de un bautismo de niños ¿Por qué? Porque esa no fue
ni la práctica ni la enseñanza que nos dejaron los
apóstoles. Eso fue sólo una invención más de los
romanistas, desde los orígenes de la iglesia católica
en el siglo IV. El Señor cuando mandó bautizar en el nombre de la Trinidad, además ordenó que también les enseñemos todas las cosas que él nos ha mandado, para que las guarden. Y esa es la responsabilidad que también estamos cumpliendo por medio de este libro. Queremos poder decir como el apóstol
Pablo, en Hch. Cap. 20 verso 27 "no he rehuido
anunciaros todo el consejo de Dios". Y en 1Cor.
11:16 "con todo eso, si alguno quiere ser
contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre,
ni las iglesias de Dios". Por tanto, como una manera de tranquilizar sus conciencias, las cuales todavía se hayan atadas a la esclavitud de la superstición, y como reconocen que el bautismo de infantes no es bíblico; idearon un rito especial para los niños, que le han dado en llamar la presentación al templo. Tratan de justificar esta práctica antibíblica de distintas formas, según sea el grado de conocimiento bíblico que posea su congregación. Dicen, y según parece ser la mayoría, que lo hacen al igual como Jesús fue presentado al octavo día. Pero eso es una ignorancia bíblica de proporciones, porque Jesús fue llevado al octavo día al templo para ser circuncidado. Lo leemos claramente en Lc. Cap. 2 verso 21 "Cumplidos los 8 días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, el cual le había sido puesto por el ángel antes que fuese concebido. Y cuando se
cumplieron los días de la purificación de ellos,
conforme a la ley de Moisés, le trajeron a
Jerusalén para presentarle al Señor. (Como está
escrito en la ley del Señor: Todo varón que
abriere la matriz será llamado santo al Señor ) y
para ofrecer conforme a lo que se dice en la ley
del Señor: un par de tórtolas, o dos
palominos". Sería absurdo pretender que un niño de días creyera así en el Señor Jesucristo. Aunque los romanistas siendo artistas para torcer y acomodar las Escrituras según el papa que esté de turno, inventaron la idea que el bebé se bautiza en la fe de los padrinos. Crearon todo ese cuento de los compadres que nunca se ha mencionado en la Biblia, ni aún en su idea conceptual. Resulta triste comprobar que existen iglesias que se dice "Evangélicas" que están yendo demasiado lejos en su imitación con Roma. Comenzaron
llamando dos testigos para oficializar este rito.
Ahora, sin ninguna vergüenza a estos testigos les
están llamando "Padrinos" y como era de
suponer, lo padres del infante se dicen
"Compadres". Sabemos muy bien que hoy la iglesia, no está bajo la ley. Cuando uno les prueba con las Escrituras que esa "presentación" de los niños al templo era para circuncidarlos, entonces, en vez de admitir su error con humildad, se vuelven a sus concordancias, y buscando la palabra "presentar", encontraron que también se haya en Mr. 10:13 donde dice: "Y le presentaban niños
para que los tocase; y los discípulos reprendían
a los que lo presentaban. Viéndolo Jesús, se
indignó, y les dijo: Dejad a los niños venir a
mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es
el reino de Dios. De cierto os digo, que el que
no reciba el reino de Dios como un niño, no
entrará en él". La santa indignación del Señor puso de relieve esta lección: que para entrar al cielo, se necesita la humildad y la fe de los niños. Y que ellos, los que aún no han alcanzado el grado de responsabilidad individual que solo Dios conoce su límite en cada caso, de ellos es el reino de los cielos, es decir, son salvos si en ese momento parten a la eternidad. Pero aún en este pasaje se aprecia claramente por su contenido, que no eran bebés, sino principalmente niños, en los cuales el Señor destaca su humildad y sencillez; además todo este episodio se desarrolla en la calle, no en el templo. Por lo tanto, tampoco
se puede utilizar este pasaje para justificar la
presentación de los bebés al templo, porque
además esos niños tampoco fueron llevados al
templo según el relato bíblico. Cuando somos sumergidos, nos identificamos con su muerte, con su sepultura; al subir de las aguas, nos identificamos con su resurrección triunfante de entre los muertos. Nos comprometemos públicamente a vivir una vida nueva para Cristo. Dice en Rm. 6
verso 3 "¿O no sabéis que todos los que hemos
sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido
bautizados en su muerte? Porque somos sepultados
juntamente con él para muerte por el bautismo, a
fin de que como Cristo resucitó de los muertos
por la gloria del Padre, así también nosotros
andemos en vida nueva". Derramar unas gotas en la cabeza, no es bautizar, sino "rociar". Bautizar significa sumergir. Tampoco este mandamiento fue instituido para colocar el nombre a una persona. Y nunca debe hacerse con los bebés. No existe en ninguna parte de la Biblia un solo ejemplo de bautismo de infantes. Aún en el ejemplo que el mismo Señor Jesucristo nos dejó, se aprecia que debe ser realizado por inmersión y para los mayores. Jesús lo hizo como a los 30 años y no cuando niño. La presentación que los judíos hacían al templo
de sus niños a los 8 días, era para
circuncidarlos, era para los que estaban bajo la
ley, no para nosotros. Tratan de acomodar Mr. 16:16 citando únicamente la primera parte del versículo que dice: ``El que creyere y fuere bautizado, será salvo''. Pero omiten voluntariamente la segunda parte del versículo que dice: "mas el que no creyere, será condenado". No dice: "el que no fuere
bautizado", sino el que no creyere.
La salvación es únicamente por creer; somos
salvos por fe no por obras. E indiscutiblemente
el bautismo en aguas es una obra, la cual
realizamos una vez que ya hemos recibido el
regalo de la salvación, la cual es por medio de
la fe. Y en el desarrollo de este mismo
pasaje, leemos en Jn.4 que el agua de la que
estaba hablando, no era el líquido, sino agua
espiritual que hace saltar para vida eterna
(v.14). Pero al leer todo el contexto, vemos claramente que el Señor estaba hablando del nacimiento por medio del agua de su palabra y del Espíritu Santo. Esto concuerda con lo que dice Dios en Ef.5:26 "para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra". Y el pasaje de Tito3:5 que ya he citado también dice: "Nos salvó, no por obras...sino por su misericordia...en el Espíritu Santo". En Ef.1:13 dice que: "habiendo creído en él,
fuisteis sellados con el Espíritu Santo". En
1Cor.12:13 dice de todos los creyentes que
formaban parte de la iglesia de los Corintios,
que es la más carnal que se menciona en la
Biblia, incluyendo a quienes no hablaban en
lenguas, dice que "todos fueron bautizados...de
un mismo Espíritu". Y no podría ser de otro
modo, porque si alguno no tuviera el Espíritu, el
tal no sería de él (Rm.8:9). De esa experiencia que sucedió en nuestro interior, es la que expresamos y testificamos por medio de la figura del bautismo en agua. Al ser sumergidos estamos representando públicamente lo que sucedió el día de nuestra conversión, es decir, que la experiencia íntima y personal que tuvimos el día que creímos, ahora lo expresamos ante el mundo por medio de la figura de ser sepultados en agua. Al subir del agua representamos en forma simbólica y ante todos los presentes, lo que sucedió en nuestro espíritu el día en que fuimos salvados por su misericordia. Esto significa que el bautismo en aguas no es otra cosa que un acto público donde expresamos por medio de esa figura, que hemos muerto con Cristo y que ahora vivimos una vida nueva con él. Primero somos salvos, recibimos el Espíritu Santo, fuimos sellados, ungidos y bautizados con el Espíritu; luego damos un testimonio público para confesar nuestra fe ante el mundo, por medio de una figura, un símbolo, que es el bautismo en agua. Pero esto no nos hará más salvos de lo que ya somos desde el mismo día de nuestra conversión, sino obedientes al Señor y valientes para confesar nuestra fe, porque él nos ha advertido que en el mundo seremos perseguidos, aborrecidos y menospreciados. Ahora, ¿Qué pasa si se bautiza un pecador que no se ha arrepentido de todo corazón? Solamente se transforma en un pecador mojado, porque el bautismo no salva. |
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