CAPÍTULO 19"La bendición de lugares y objetos"Roma en una extensión de su espíritu idolátrico ha fomentado el fetichismo. Esto es muy entendible en un sistema que ha despreciado la Palabra de Dios para seguir tradiciones y mandamientos de hombres, ligando todos sus credos y dogmas con los poderosos lazos de la superstición, atemorizando y esclavizando. Aunque ahora que nuestra sociedad se ha elevado por sobre esa ignorancia que Roma los sometió, cuando todos los pueblos están superando y elevando su educación; esos métodos medievales de la superstición están perdiendo credibilidad, son muchos los que se están liberando de esas ataduras. Curas, monjas y católicos en general están desertando de sus filas. Sus propias estadísticas revelan esta grave crisis que está sufriendo el catolicismo romano, dicen que sólo el 6% de ellos están asistiendo a sus iglesias con cierta regularidad, pese a todas las amenazas de pecado mortal y las llamas del infierno que esperan a los que no vayan a misa. Pero aún así, no tienen otra cosa a qué aferrarse, sino a la superstición para poder controlar y dominar su gente. Por lo tanto, deben continuar con toda esa
idolatría y fetichismo que han elaborado, porque
no tienen otra cosa mejor para evitar el
descalabro total y evitar una desbandada masiva.
Pero Roma, según lo predicen las Sagradas
Escrituras, seguirá hasta el fin de los tiempos,
cuando Cristo venga y derribe ese imperio y todos
los reinos del mundo para establecer el Señor su
propio reino aquí en la tierra. Posteriormente se produjo una deserción masiva en el siglo XVI, año 1517, encabezada por sacerdotes y monjes católicos, que dieron origen a la reforma. Luego vino otra división en el año 1531, con Enrique VIII, rey de Inglaterra, quien también se separó de la iglesia católica romana, desautorizando al Papa y se autoproclamó él mismo la cabeza de la iglesia de Inglaterra. Lo que perdura hasta nuestros días
en ese país, y en todos los países que fueron
colonias o forman parte de lo que fue el imperio
británico, dando origen a la iglesia Anglicana,
que en nada difiere de la católica romana, salvo
en su gobierno. La cabeza sigue siendo el rey de
Inglaterra, y no el Papa. Hoy, Lefebvre ha logrado captar una parte importante del catolicismo que ha cerrado filas con él en todo el mundo. Y si a todo esto añadimos el desinterés e indiferencia de los católicos de nuestra época, fácil es reconocer la grave crisis que enfrenta esa institución religiosa. Lo único que les va quedando a qué
aferrarse y evitar el descalabro total, es la
superstición, así que necesitan y dependen de
ella para su sobrevivencia. Estos amuletos, cada día pierden más adeptos, y mientras mayor es el rompimiento con las cadenas de la superstición con que la iglesia católica romana amarró cada uno de sus credos, mayor es la crisis en el romanismo. Por este
motivo sus líderes se esfuerzan por revivir ese
espíritu supersticioso que los llenó de éxito y
poder en el pasado, cuando la gente era mucho más
ignorante. Pero lamentablemente hoy en día, los pseudo evangélicos también se han incorporado a estas prácticas fetichistas. No solamente hoy también cuentan con el aceite "bendito", el cual suponen que si proviene de Israel es muchísimo mejor, sino que también venden agua bendita que según "dicen", es del río Jordán. He podido ver hasta frasquitos de
vidrio, parecidos a los tubos de ensayos que se
utilizan en los laboratorios, con tierra que
"dicen" que es de Israel. Estoy seguro que ese interés que hoy muestran para competir con los romanistas en esa actividad, desaparecería por completo si las autoridades les aceptaran, pero que ambos, los católicos y los pseudo evangélicos, fueran el día antes o después de la inauguración. Porque el verdadero motivo no es rociar con agua bendita esos lugares, ni porque realmente les importa la suerte que tendrá ese lugar en el futuro, porque después de la inauguración, al igual que los políticos, desaparecen de allí para nunca más volver. El verdadero interés es satisfacer su ego apareciendo en las pantallas de televisión y en la prensa, porque además eso es bueno para la imagen pública que desean proyectar a la ciudadanía. Esa publicidad es muy conveniente para ellos, especialmente ahora que se han lanzado abiertamente a la arena política. Todo esto demuestra que no hay temor de Dios. La Biblia jamás relata una experiencia ni que tan siquiera se parezca a esta práctica del día de hoy. Nunca se menciona a los apóstoles bendiciendo un lugar, porque eso es absurdo, un hombre por muy importante que sea, no puede bendecir absolutamente nada. Eso sólo le compete a Dios, únicamente él con su presencia puede bendecir un lugar. Por ejemplo, cuando el Señor se manifestó en medio de una zarza ardiendo a Moisés, Dios le dijo: "quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es". El lugar era santo, no por la presencia de Moisés, ni porque Moisés hubiera hecho descender a Dios hasta ese lugar; era santo, porque el Dios santo había descendido allí, para entregarle una misión muy especial a su siervo Moisés. Hoy, estos pastorcillos
pretenden manipular al Dios de la gloria, como
Aladino manejaba a su genio que sacaba de su
lámpara en ese cuento infantil. Hoy sus ministros también pretenden ordenar a Dios que descienda al lugar que ellos le indican. ¡Qué insulto a Dios! En el Antiguo Testamento Dios puso su nombre en medio de su pueblo, no en cualquier lugar, sino donde él lo señaló, primero fue en el tabernáculo y luego en el templo. Pero
hoy dice Dios que no habita en templos hechos por
manos de hombres, sino en la iglesia del Señor
que es el conjunto de salvados y redimidos en la
sangre preciosa de Cristo, nosotros somos el
templo de Dios. Esa agrupación de creyentes
que cumplen con estas 4 ordenanzas básicas,
constituyen una iglesia local, allí, y sólo
allí Dios ha prometido su presencia que es lo que
bendice el lugar de reunión, pero no un lugar que
sea un centro médico, o clínica, o Universidad ni
ninguna cosa o lugar que está siendo visitada
por personas que sin ocultar sus intenciones,
únicamente están buscando las cámaras de TV. para
ganar publicidad. Pienso en lo felices que hubieran sido
los fariseos y los escribas si en sus tiempos
hubieran podido aparecer en la TV. Pero al menos
los fariseos de nuestros días han podido darse
ese gusto, y cada vez que pueden están buscando
las cámaras para inflar su ego. Cuán lejos están
del verdadero espíritu cristiano. En Jn. 15:20 dijo el Señor: "Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán''. Hoy tenemos una iglesia que se cree rica, poderosa y admirada por el mundo, pero el Señor la ve como una iglesia tibia, miserable, pobre, ciega y desnuda, que le causa náuseas al Señor. Que el Señor nos dé más fidelidad y amor por su Palabra, más consagración y que rompamos definitivamente con las cadenas de la superstición y nos despojemos de toda práctica fetichista. |
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