CAPÍTULO 20"La música"Mucho se ha dicho y escrito a favor y en contra del uso de instrumentos musicales dentro de la iglesia. Pero lo más importante para el cristiano que desea agradar a su Señor, es clarificar si a Dios le gusta el uso de los instrumentos musicales en la iglesia, que es la casa de Dios. Por tanto, no es asunto que si a mí me gusta o si a otro le agrada. Los defensores del empleo de los instrumentos musicales en la iglesia de Dios, necesariamente deben recurrir al Antiguo Testamento para sostener su posición, porque la verdad es que en todo el Nuevo Testamento, donde se encuentran todas las enseñanzas para que el cristiano sepa cómo debe conducirse en la iglesia, que es la casa de Dios, no figura ninguna mención del uso de instrumentos musicales por parte de los primeros cristianos. La historia lo confirma que no fue sino hasta el siglo VII, más precisamente en el año 670, cuando por vez primera se introdujo un instrumento musical, y no fue exactamente en la iglesia cristiana, sino en la iglesia católica romana, cuando el papa Vitaliano introdujo un órgano. Esto significa que
la iglesia estuvo durante siete siglos sin usar
instrumentos musicales. Cualquier estudiante de
la historia del cristianismo lo sabe. ¿Por qué la
iglesia primitiva no empleó instrumentos en sus
reuniones y los israelitas del Antiguo Testamento
sí? La iglesia, el pueblo espiritual de Dios que tiene promesas celestiales, no está sujeto a esas ordenanzas que el Señor estableció con el pueblo terrenal. Dios llamó a Abraham desde Ur de los Caldeos para fundar en él y en su descendencia el pueblo terrenal, Israel. Abraham es el padre de la nación de Israel y Dios
estableció un pacto con él, entregándole
ordenanzas distintivas del resto de las naciones,
el diezmo y la circuncisión; esto
lo vemos en Gn. 14 y 17 respectivamente,
posteriormente Dios confirmó con Moisés estas
ordenanzas y le añadió una larga lista de otras
nuevas en el monte del Sinaí. Si honesta y sinceramente deseamos
conocer cuáles son las ordenanzas para la
iglesia, su pueblo espiritual, necesariamente
debemos recurrir al Nuevo Testamento, porque
allí es donde encontramos todas las instrucciones
que el Señor y sus apóstoles dejaron para los que
nos ha correspondido vivir después de Juan el
Bautista. Es decir, para los que estamos bajo la
gracia, el pueblo espiritual de Dios, su iglesia,
que es la esposa del Señor. Los israelitas tenían cultura musical y diferentes instrumentos musicales que empleaban en sus fiestas y reuniones familiares. Pero en el templo de Dios no podían usar cualquier instrumento que a ellos les agradara, sino solamente los 4 que Dios les había indicado y en las ocasiones que Dios les había señalado. Pero cuando llegamos al Nuevo Testamento, no
encontramos la mención de ningún instrumento
musical que la iglesia primitiva hubiera
empleado. Y la historia se encarga de
confirmarnos, como ya lo he referido, que no fue
sino hasta el año 670 cuando el papa Vitaliano,
introdujo el primer instrumento musical que fue
un órgano. Pero a la iglesia, el pueblo
espiritual, le dice que ahora es, cuando los
verdaderos adoradores le adorarán en espíritu y
en verdad, porque Dios tales adoradores busca que
le adoren. Y no menciona nunca ningún instrumento
musical para la iglesia, obviamente que no fue
por olvido. La exhortación del Señor para la iglesia es muy clara : lo que habría de abundar en medio de ella, no era la música, sino la Palabra de Dios. "La Palabra del Señor more en abundancia en vosotros". Y ¿qué es lo que hoy vemos en las iglesias? ¿Es la Palabra de Dios la que abunda en ella o es la música del mundo? A un pueblo espiritual, como debería ser la iglesia, se le exigirá más que al pueblo terrenal, Israel. Pero lamentablemente vemos que el mundo ha invadido las iglesias, transformándolas en verdaderas Discotecas donde abunda el Rock Cristiano, la salsa cristiana, la cumbia cristiana, los tangos cristianos, etc. Todo esto amenizado frenéticamente con instrumentos estridentes que ni aún permiten escuchar su letra ni entender lo que dicen. Y más aún, cuando para que su público se concentre plenamente en su último ritmo musical de moda, lo interpretan en un idioma extranjero. Toda esta música del mundo,
mantiene muy ocupada a la iglesia, saltando,
gritando, aplaudiendo y moviéndose al
ritmo que interpretan los nuevos ídolos de la
canción. Qué insulto al Dios Santo ante quién los
serafines se cubren en su presencia,
para cantar reverentemente : "Santo, Santo,
Santo, Jehová de los ejércitos". Pero en
cambio ese fue el mandamiento para la iglesia:
"La Palabra del Señor more en abundancia en
vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros
en toda sabiduría, cantando con gracia en
vuestros corazones al Señor con salmos e himnos
espirituales". En las Discotecas o Club Sociales que hoy llaman "iglesias", la Palabra del Señor brilla por su ausencia, porque la congregación está muy ocupada en un desenfreno de orgía emocional que les mantiene moviéndose, gritando y aplaudiendo al nuevo ídolo de la canción que está de turno. Con justa razón dice el Señor de esta iglesia, la última antes de su venida, que es una iglesia que le causa nauseas. Y él no está allí, sino afuera Ap. 3:16 "por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad, y no sabes que eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. Yo estoy a la puerta y llamo". El Señor está
afuera, a la puerta, llamando para que lo dejen
entrar. El Santo no puede estar en medio de esta
corrupción. Sólo intentan justificarse porque es a ellos, a los que nunca han nacido de nuevo, a quienes les gusta esa música. Porque el Señor nos asegura que cuando nacemos de nuevo, he aquí todas las cosas son hechas nuevas, tenemos nuevos gustos, nuevos intereses. Nuestro único deseo es agradarle a él
y no a nosotros mismos. Él ha sido muy claro para
decirnos que busca adoradores que le adoren en
espíritu y en verdad. |
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