Por Jack Fleming






Capítulo 1


"Israel es un pueblo terrenal. La iglesia es un pueblo celestial".


El judaísmo y el cristianismo no se mezclan, se excluyen mutuamente. Tratar de unirlos es la pérdida completa del significado de cada uno de ellos. El Señor dijo que nadie puede echar vino nuevo en odres viejos, porque el vino nuevo romperá los odres, se derramará y se perderá.

El padre de la nación de Israel fue Abraham, a quien Dios le dio la tierra por heredad. Gn.12:7 "y apareció Jehová a Abram, y le dijo: A tu descendencia daré esta tierra".
La misma promesa fue confirmada posteriormente a su descendencia. Gn.28:13-14Por Jack Fleming

"Y he aquí Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac, la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia, será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur, y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente".

Dios escogió a Abraham para formar en su descendencia una nación, un pueblo terrenal. En cambio la iglesia, el conjunto de salvados y redimidos con la sangre preciosa de Cristo, fue escogida desde antes de la fundación del mundo, para colocarnos en los lugares celestiales en Cristo.

Ef.1:3 "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo".

A Israel le prometió un lugar aquí en la tierra. A la iglesia una bendición en los lugares celestiales en Cristo. Por esta razón a los creyentes que forman la iglesia les dice en Jn.15:19 "no sois del mundo". Y en Jn.17:14 "Yo les he dado tu palabra, y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo".

El Señor manda a la iglesia, 1Jn.2:15 "No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo".
Los cristianos que formamos la iglesia, no tenemos una herencia terrenal, ni tan siquiera una ciudadanía terrenal, porque la nuestra es la celestial, como dice en Filp.3:20 "nuestra ciudadanía está en los cielos".

En Ef.2:6 afirma: "nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús". No dice que nos hará sentar, en un tiempo futuro, sino que desde el mismo día que pasamos a formar parte de la iglesia "nos hizo sentar en los lugares celestiales".Copiado ilegalmente de EstudiosMaranatha.com

La herencia de la iglesia no es terrenal, sino celestial con Cristo. A Israel le prometió que recibirán la tierra por heredad, a la iglesia, que nos fue a preparar morada en los cielos.

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