
Capítulo 2
"Israel tiene promesas terrenales, con prosperidad terrenal.
La iglesia tiene promesas espirituales, con recompensas celestiales".
La mixtura falsa y engañosa que emplean los predicadores
del evangelio de la prosperidad, tergiversando las escrituras, utilizando
personajes y promesas hechas al pueblo terrenal, para forzar su
filosofía e insertarla en la iglesia, es la que ha dado origen
a ese OTRO evangelio.
Dicen que Dios no nos ha llamado a pobreza, para justificar todas
las riquezas que han logrado acumular utilizando el nombre del que
nació en un pesebre. Pretenden hasta mostrar como credenciales
de bendiciones divinas, los imperios económicos que han logrado
levantar con estos engaños fraudulentos e inmorales.
Miden
las bendiciones de Dios de acuerdo a la cantidad de ceros que pueden
exhibir en sus cuentas bancarias, las cuales siempre están
recordando en sus programas radiales, cuyo gran objetivo es pedir
dinero "para el Señor", pero lo que omiten cuidadosamente
decir con sinceridad, es que es para el señor González
o señor Pérez, quienes son los dueños de esas
cuentas.
Con esa total falta de vergüenza y escrúpulos, hasta
se han tomado las calles y plazas para seguir pidiendo dinero en
el nombre del Señor, compitiendo públicamente con
los mendigos y comerciantes callejeros. Han transformado al Dios
Todopoderoso, dueño del cielo y de la tierra, en un vulgar
mendigo a quien cualquier transeúnte le puede arrojar algunas
monedas para adormecer sus conciencias cargadas de pecados.
Para justificar sus bienes que han adquirido con estas prácticas
inmorales, citan como ejemplos las riquezas que obtuvo Abraham y
toda la prosperidad de los patriarcas del Antiguo Testamento, pero
hemos de recordar que todos ellos fueron del pueblo terrenal, Israel.
Siempre para mostrar a un siervo fiel y próspero deben recurrir
a los personajes del Antiguo Testamento, nunca pueden citar la prosperidad
como consecuencia de fidelidad en el período de la iglesia
¿por qué?
Simplemente porque esa fue la promesa que
Dios le hizo a su pueblo terrenal Israel, no a la iglesia.
A Israel le dijo, Dt.28:1-14 (lea en su Biblia todo el pasaje) "si
oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar
y poner por obra todos sus mandamientos...vendrán sobre ti
todas estas bendiciones...frutos de la tierra...vacas, ovejas...te
pondrá Jehová por cabeza, y no por cola (de las naciones
Ap.21:24)".
La promesa para Israel es muy clara, si fueran fieles, Dios les
daría bendiciones terrenales, por este motivo todos los grandes
patriarcas y hombres fieles del Antiguo Testamento fueron personas
que tuvieron mucho ganado y grandes riquezas. Pero a la iglesia
le dice algo totalmente diferente, jamás les habla de bendiciones
terrenales, muy por el contrario, les dice precisamente que se alejen
de las riquezas de este mundo.
Mt.6:19 "No os hagáis tesoros en la tierra".
Mt.19:23 "Difícilmente entrará un rico en el
reino de los
cielos".
Stgo.4:3 "Pedís, y no recibís, porque pedís
mal, para gastar en vuestros deleites".
Lc.9:3 "No toméis nada para el camino, ni bordón,
ni alforja, ni pan, ni dinero".
Lc.9:23 "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese
a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame".
Mt.6:20 "haceos tesoros en el cielo".
Mt.6:24 "Ninguno puede servir a dos señores; porque
o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará
al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a
Dios y a las riquezas".
¿Cómo entonces algunos pretenden servir a Dios y
a las riquezas? El ejemplo bíblico y toda la historia de
la iglesia nos demuestra que mientras más fiel es un cristiano,
con mayor austeridad ha vivido.
El mismo Rey de Reyes nos dejó un vivo ejemplo de austeridad,
nació en un pesebre, vivió en la casa de un carpintero,
y durante su ministerio terrenal no tuvo donde recostar su cabeza.
Mt.10:24 "El discípulo no es más que su maestro,
ni el siervo más que su Señor. Bástale al discípulo
ser como su maestro, y al siervo como su Señor".
El apóstol Pablo es también un precioso ejemplo de
fidelidad y consagración. Dejó todo lo que el mundo
le ofreció, un trabajo estable, una posición social
(era fariseo de fariseos), pero en él no se cumplió
lo que hoy ofrecen los comerciantes del evangelio. Vivió
pobremente, enfermo y abandonado en una cárcel. De acuerdo
a la enseñanza de los predicadores de ese OTRO evangelio,
tendríamos que llegar a la conclusión que el apóstol
vivió una vida de pecado, porque eso es lo que afirman; que
si usted está mal económicamente o enfermo, es porque tiene
pecado o falta de fe.
El propio testimonio de la vida del apóstol dice, 2Cor.11:23-27
"en trabajos más abundante; en azotes sin número;
en cárceles más; en peligros de muerte muchas veces.
De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos
uno. Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres
veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado
como náufrago en alta mar.
En caminos muchas veces; en peligros
de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación,
peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el
desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; en
trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos
ayunos, en frío y en desnudez".
Hoy si alguien diera
ese testimonio, le dirían que tiene pecado en su vida y que
le falta fe, porque Dios nos ha mandado a ser cabeza y no cola,
Dios no le ha mandado a pobreza. Tiene que vivir como un hijo de
un rey (en el barrio alto).
Pero a lo largo de la historia de la iglesia, podemos constatar
que los verdaderos siervos del Señor, los más consagrados,
siempre vivieron vidas como la del Señor y del apóstol
Pablo:
Jerónimo Savonarola, Juan Bunyan, Jonatan Edwards,
David Brainerd, Adoniram Judson, David Livingstone, Juan Paton,
Hudson Taylor, etc. Esos eran los grandes héroes de la iglesia
verdadera.
Hoy sus héroes son los que han logrado acumular
grandes riquezas, los que han hecho alianzas con la apostasía
y el mundo habla bien de ellos, de tal modo que el mundo está dispuesto
hasta llevarlos como representantes suyos a los cargos políticos.
En cambio el Señor dijo en Mt. 6:26 "¡Ay de vosotros,
cuando todos los hombres hablen bien de vosotros! Porque así
hacían sus padres CON LOS FALSOS PROFETAS".
A lo largo de la historia de la iglesia, la mejor ha sido la del
siglo I. Fue rica espiritualmente, pero tan pobre económicamente
que tuvieron que mantener comedores diarios para suplir las enormes
necesidades de los primeros cristianos, como lo relata el libro
de los Hechos.
En el capítulo 2 verso 45 dice: "vendían
sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según
la necesidad de cada uno".
Si el evangelio de la prosperidad que se predica hoy en día
fuera verdad, estos primeros cristianos deberían haber sido
muy ricos, porque al regalar sus casas, Dios tendría que
haberles duplicado, o mejor aún, como dicen, recibir al ciento
por uno. Es decir, haber recibido cien casas cada uno.
Pero el relato
de las epístolas y la historia lo confirma, la iglesia siguió
durante tres siglos más en la pobreza, y que estaba constituida
mayoritariamente por los más desposeídos, los pobres
de este mundo. Se enriqueció únicamente cuando entró
la apostasía con el catolicismo romano por medio del emperador
Constantino en el siglo IV.
Hoy también tenemos una iglesia corrupta, llena de riquezas
y prosperidad, con enormes templos y grandes imperios económicos
que han levantado los líderes que han hecho del dinero su
dios. Pero el Señor la define como una iglesia que le produce
náuseas, Ap.3:15
"Yo conozco tus obras, que ni eres
frío ni caliente. Ojalá fueses frío o caliente.
Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré
de mi boca. Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y
de ninguna cosa tengo necesidad, y no sabes que tú eres un
desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo".
La llamada cristiandad de nuestros días, saturada de comerciantes
y traficantes de almas, se define como una iglesia rica, poderosa,
respetada por el mundo; pero ni tan siquiera saben que son unos
desventurados, miserables, pobres, ciegos y desnudos.
Estos empresarios de la fe han arrastrado a otros ciegos a labores
tan poco éticas para juntar dinero, como organizar rifas,
hacer y vender comida, "café-concert",
festivales de la canción, seminarios donde venden las entradas
y demás consumos, "vigilias" o "carrete" (party)cristiano
como abiertamente le llaman los jóvenes a esos shows, etc.
Todo lo cual demuestra que no tienen ningún temor de Dios,
porque voluntariamente pretenden olvidar que el Señor expulsó
del templo, con un látigo a todos esos comerciantes que habían
transformado la casa de Dios en cueva de ladrones.
El amor por el
dinero les ha llevado a desafiar y desobedecer al mismo Dios que
dicen servir.
Dios es infinitamente rico y poderoso, la obra es de él,
si quiere que le sirvamos en algo, no solamente nos va a capacitar,
sino que también nos proveerá los medios, sin tener
nosotros que recurrir a esas técnicas y estrategias del mundo
mercantil que él repudió abiertamente durante su ministerio
terrenal.
Ese mensaje engañoso que enarbolan los falsos ministros de
Dios, no lo creen ni ellos mismos, porque de lo contrario venderían
para regalar sus propiedades: radios, supermercados, colegios, agencias
de viajes, constructoras, inmobiliarias, cementerios, aserraderos,
líneas de buses, campos deportivos y de veraneos, centros
de eventos, etc. Y se harían más inmensamente ricos
al recibir un ciento por uno. Pero ¿por qué no lo
hacen?
Ciertamente porque saben muy bien que esa fórmula sólo sirve
para que los líderes se hagan ricos, a costa de la pobreza
de los ingenuos que han descuidado el estudio de la Palabra de Dios
y se encuentran siguiendo ciegamente a un hombre.
A Israel, su pueblo terrenal, Dios le prometió riquezas terrenales,
y éstas estaban condicionadas a la fidelidad de ellos, por
esta razón todas las promesas para Israel comienzan con un
"si" condicional, y todos los hombres fieles de Israel
fueron muy ricos.
A diferencia de esto, a los cristianos les dijo
que "no tomaran dinero ni para el camino" (Lc.9:3), que
"no hicieran tesoros aquí en la tierra" (Mt.6:19),
porque "no podéis servir a Dios y a las riquezas"
(Mt.6:24).
Este es el motivo que siempre sus ejemplos de hombres
fieles y ricos tienen que sacarlos del Antiguo Testamento, que es
donde se encuentra el pacto que Dios hizo con Israel, su pueblo
terrenal. Pero jamás pueden citar esa característica
de fidelidad y prosperidad terrenal en el período de la iglesia
del Nuevo Testamento.
¿Por qué Dios actuó de forma diferente con
Israel que la iglesia? Porque Israel estuvo bajo la ley, la cual
fue dada para llevarnos a Cristo (Gál. 3:24) La ley fue otorgada
entre otras cosas, también para probar al hombre que su corazón
se aleja de Dios cuando el Señor lo colma de bendiciones
materiales.
Allí tenemos el fracaso de Israel como nación
y que inclusive llegaron hasta rechazar al Señor Jesucristo.
Cuando tenemos necesidades nos acercamos a él, pero cuando
nos bendice nos alejamos. Un ejemplo gráfico es el caso de
los diez leprosos que clamaban al Señor cuando sufrían
esa terrible enfermedad, pero cuando el Señor los sanó,
no volvieron ni para darle las gracias.
El pasaje favorito con que los comerciantes de la fe distorsionan
la verdad, desconectándolo de su contexto, es Mr.10:30 Porque
comienza el Señor prometiéndole al rico, que regale
sus bienes y (vr.21) que "tendrá tesoros en el cielo".
Y en el Vr.23 "¡Cuán difícilmente entrarán
en el reino de Dios los que tienen riquezas!".
Dios no quiere
ponernos trabas para hacernos más difícil el camino
al cielo. Si está diciendo que las riquezas son una dificultad,
él no podría estarnos prometiendo riquezas aquí
en la tierra como bendición a nuestra fidelidad; sería
un contrasentido absurdo, y eso es precisamente lo que le dijo al
rico, que si da todo a los pobres, recibirá tesoros en el
cielo.
Lo que está prometiendo en el vr.30 es para "los que
a causa de Su nombre y del evangelio" (v.29) reciban en este
tiempo "con persecuciones" (v.30) en la familia de Dios
cien veces más de lo que perdieron teniendo que abandonar
sus casas y sus propias familias.
Debido a "las persecuciones" tenían que huir a
otras tierras. Allá en el extranjero, muchas casas de hermanos
se les abrirían para recibirlos, pero en ninguna manera les
está prometiendo que les darían cien casas con escrituras
públicas; porque si lo interpretáramos de esa forma
simplista, llegaríamos al absurdo de creer que en el exilio,
también Dios les estaba prometiendo en este tiempo, cien
esposas más. Porque está hablando no solamente de
las casas, sino que también de los padres, la esposa y los
hijos, todo eso era lo que encontrarían en la iglesia, en
el amor del Señor cien veces más.
Pero obviamente
que el carnal tendrá la misma dificultad que tuvo Nicodemo
para entender cuando Jesús le dijo que era necesario nacer
de nuevo; no podía comprender el concepto espiritual que
el Señor le estaba hablando.
1Cor.2:14 "Pero el hombre natural no percibe las cosas que
son del Espíritu de Dios, porque para él son locura,
y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente".
También hemos de recordar que el Señor nos dejó
cuatro evangelios. Ninguno de ellos se repite, solamente nos dan
una visión desde un ángulo distinto para que podamos
llegar a una comprensión plena. Es como si cada uno de ellos
nos narrara su visión desde los diferentes puntos cardinales.
Leyéndolos todos, logramos un relato completo.
Por tanto,
siempre es muy saludable leer los pasajes paralelos que se relatan
en los otros evangelios. Y en el evangelio de Mateo el Señor
aclara en el capítulo 19 verso 28 que está hablando
para el tiempo de su retorno en gloria, "cuando los doce apóstoles
se sienten sobre doce tronos" (v.28). Y en ese tiempo, dice
en el v.29 "Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos,
o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi
nombre, recibirá cien veces más, y heredará
la vida eterna".
Sabemos que en el cielo no se casarán
ni se darán en casamiento, por lo tanto tampoco se refiere
que allá habremos de tener cien esposas literalmente.
La Biblia ha de entenderse con el espíritu, y el espiritual
comprende que se está refiriendo a esa gran familia de Dios
que habremos de reunirnos en las moradas celestiales que el Señor
fue a prepararnos.
Los exponentes del evangelio de la prosperidad, o evangelio de la
codicia, que resulta tan atrayente en una sociedad materialista,
utilizando las mismas técnicas de los brujos, mentalistas
y espiritistas, dicen: "Si Ud. desea obtener algo, piense positivamente,
visualícelo en su mente y convénzase que ya lo tiene
y eso será una realidad en su vida".
Estas técnicas
de la Nueva Era no son nuevas, corresponden a la misma vieja hechicería
bajo nuevos envoltorios. Es el poder de la mente o fe en la fe,
pero no es la fe en el Señor que tiene el verdadero hijo
de Dios.
En su cinismo se atreven a decir: "Exíjaselo a Dios,
reclámeselo al Señor, porque él ha prometido
que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis,
y os vendrá" ¡Qué insolencia! Sus criaturas
mandando, exigiendo, reclamando a su Creador. ¿Se imagina
alguien que en el cielo existe una sección reclamos?
Tuercen Mr.11:24, como siempre, desconectándolo de su contexto.
No se trata de tener fe en la fe, porque el mismo pasaje comienza
diciendo en el versículo 22 "Tened fe en Dios".
El poder proviene del Dios Soberano que hace Su voluntad sobre cielos
y tierra.
La promesa de Dios es como dice en 1Jn.5:14 "ésta es
la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa
CONFORME A SU VOLUNTAD, él nos oye".
El Señor nunca ha prometido prosperidad terrenal a su iglesia,
por el contrario, nos anticipó que su iglesia sería
perseguida y menospreciada, por este motivo nos dice que los cristianos
debemos tomar su cruz cada día y seguirle.
Pero los falsos
líderes religiosos nos dicen que su iglesia debe ser reconocida,
respetada y admirada por el mundo. Incluso invitan a sus iglesias
a los gobernantes de este mundo, y ellos mismos no ocultan sus ambiciones
políticas o de popularidad junto a los grandes de este mundo.
Ciegos guiando a otros ciegos, ambos caerán al hoyo.
Con justa razón dijo el Señor: "MUCHOS me dirán
en aquel día, Señor, Señor, ¿no profetizamos
en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre
hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: NUNCA
os conocí, apartaos de mí, hacedores de maldad".
El Señor no les niega que hayan predicado usando Su Nombre
bendito, que realizaran liberaciones y muchos milagros, pero la
sentencia será una sola: "Nunca os conocí, apartaos
de mí, hacedores de maldad".
La gran mayoría queda atónita e incrédula cuando
les citamos estos pasajes de la Biblia, y se preguntan por las grandes
iglesias y enormes ministerios que tienen tanta gente practicando
y creyendo estas cosas condenadas por la Palabra de Dios ¿todos
ellos están equivocados?
En este mismo pasaje nos dice el
Señor que son MUCHOS. Con justa razón nos habla de
una puerta ancha, por donde transitan las mayorías, y una
angosta por donde caminan los verdaderos hijos de Dios, porque pocos
son los que se salvan.
La iglesia, el pueblo espiritual de Dios, no está en la tierra
para gozar de las riquezas de este mundo, ni para ser admirada,
respetada o reconocida por los que son enemigos de Dios. Stgo.4:4
"cualquiera que quiera ser amigo del mundo (ecumenismo), se
constituye enemigo de Dios".
Si al Señor persiguieron, escarnecieron y aún crucificaron,
sus verdaderos discípulos no pueden esperar otra cosa, porque
el siervo no es más que su Señor.
La iglesia es un pueblo espiritual con recompensas celestiales,
esa es su promesa Mt.16:27 "el Hijo del Hombre vendrá
en la gloria de su Padre con sus ángeles, y ENTONCES pagará
a cada uno conforme a sus obras". Léalo Ud. en su propia
Biblia, esa es la verdadera promesa del Señor.
Los pseudo evangélicos miden las bendiciones de Dios de acuerdo
a los bienes materiales que poseen, muchos de ellos obtenidos por
medios contrarios a la voluntad del Señor; los líderes
manipulando el Nombre bendito del Señor, y los miembros de
esas congregaciones en negocios de obscura procedencia, o trabajando
horas extraordinarias sacrificando las cosas del Señor y
descuidando sus propias familias. Y aún se atreven a decir:
"Dios me ha bendecido mucho, tengo una buena casa, un automóvil,
un buen trabajo, etc."
Algunos hasta omiten voluntariamente
que están separados de sus propias esposas, y que asisten
ocasionalmente a la iglesia para adormecer sus conciencias, pero
aún así, se consideran muy bendecidos porque poseen
bienes materiales.
"Pobre" del gran apóstol Pablo, que dejándolo
todo para seguir al Señor, no recibió ninguna recompensa
material, ni tan siquiera buena salud. Y esto no se debió
a que viviera en pecado o por falta de fe, como acusan los exponentes
del evangelio de la prosperidad.
A la iglesia, el pueblo espiritual, Dios le ha prometido recompensas
celestiales. No podemos mezclar las promesas de prosperidad terrenal
que el Señor ofreció a su pueblo terrenal Israel,
con las que le ha ofrecido a la iglesia. Israel y la iglesia son
dos pueblos separados, con pactos y promesas diferentes, unas son
terrenales y las otras celestiales.