
Capítulo 3
A Israel se le ordenó el diezmo. A la iglesia "lo
que propuso en su corazón.
Este tema siempre ha resultado ser tan sensible dentro de las iglesias
evangélicas, como lo es María para la iglesia católica.
Y esto se debe a que todas ellas han caído en este mismo
mal al imponer y cobrar en forma indebida el diezmo.
Para muchos, principalmente para aquellos que acostumbran seguir
a las mayorías, sin preguntarse el origen ni la autoridad
con que las cosas se hacen, les resulta hasta lógico que
sea así, simplemente porque todos lo hacen.
Con ese argumento,
el pobre Lot, en vez de angustiarse y afligir su alma por la nefanda
conducta generalizada de los moradores de Sodoma, tendría
que haber aceptado la sodomía.
El creyente verdadero jamás debe aceptar algo solamente porque
la mayoría lo hace, sino que únicamente porque Dios
lo ha mandado. Entonces aquí vienen las preguntas lógicas
¿En qué parte de la Biblia Dios manda a la iglesia
cobrar el diezmo?
¿En qué ejemplo bíblico nos
podemos apoyar? ¿Se menciona en la Biblia una iglesia que
cobrara el diezmo? ¿Existe el ejemplo de un cristiano que
hubiera pagado el diezmo? ¿Los primeros cristianos cobraban
el diezmo? ¿Dónde dice eso? Si Dios no lo manda para
la iglesia, entonces ¿por qué lo cobran?
La iglesia debe imponer lo que Dios manda, no lo que el Señor
no manda. En otras palabras, no se puede hacer algo simplemente
porque a Dios se le "olvidó" mencionarlo, como
pretenden algunos y argumentan: "Muéstreme un pasaje
donde Dios prohíbe cobrarlo".
Con ese raciocinio simplista e
irreverente, están demostrando no solamente su pobre nivel
cultural, sino además, que no están haciendo las cosas
porque la Biblia dice, sino que únicamente porque la Biblia
NO lo dice, y eso es ponerse fuera de lo que Dios ha mandado. Porque
con ese mismo planteamiento el drogadicto podría decir: "Muéstreme
un versículo donde Dios prohíba fumar marihuana".
Pero estos contumaces ignoran voluntariamente que Dios dice claramente que el diezmo y todo lo concerniente a la ley (El día Sábado, la circuncisión, celebración de las 7 fiestas solemnes, entre ellas "las primicias", y todo lo demás que ordenó para su pueblo terrenal que formó de los lomos de Abraham), QUEDÓ ABOLIDO para la iglesia, porque nosotros ahora estamos bajo la gracia y no bajo la ley. Hubo un cambio de pacto, fue ABROGADO el mandamiento anterior (Heb.7:18).
Además la iglesia que verdaderamente se somete a la Palabra de Dios, hace
las cosas porque el Señor lo manda, y no porque la Biblia
NO lo prohíba directamente. Las cosas que se imponen en una
iglesia, deben ser porque el Señor lo ha mandado; por este
motivo se llaman "ordenanzas del Señor". Si él
no lo ha mandado, no puede ser considerada una ordenanza Suya, sino
de hombres.
Predicamos el evangelio, porque Dios lo manda a la iglesia. Bautizamos,
porque así lo mandó el Señor. Hacemos la Cena
del Señor, porque él lo mandó, etc. No podemos
hacer las cosas porque la Biblia NO lo dice.
Con ese razonamiento humano
se han introducido muchas creencias y prácticas que Dios NUNCA ha ordenado para
la iglesia, porque no son ordenanzas del Señor. Los que insistan
en afirmar que el diezmo ES para la iglesia, deben necesariamente
mostrar dónde el Señor lo mandó para el cristianismo.
Muchas ordenanzas que Dios entregó para Israel, el Señor
las confirmó y aún elevó sus exigencias. Por
ejemplo en Mt.5 "Oísteis que fue dicho a los antiguos:
No matarás...pero yo os digo...". "Oísteis
que fue dicho: No cometerás adulterio" "No perjurarás",
etc.
Pero jamás dijo: Oísteis que fue dicho a los
antiguos que debían pagar el diezmo; pero ahora yo os digo
que debéis pagar el diezmo, las ofrendas en todas vuestras
reuniones y en las calles, traer las primicias, comprar los números
de las rifas, las entradas para los "seminarios" y eventos
especiales, conciertos musicales, café concert, contribuir
con productos que cocinan, venden y se los tienen que comprar ellos mismos, etc.
Lo que resulta curioso es que los inconversos ven claramente este
abuso que están cometiendo los comerciantes de la fe, pero
los que pertenecen a esas "iglesias" no lo perciben.
Esto
se da muy a menudo cuando la esposa es miembro de un lugar
así y el marido no. Él comprende claramente que están
abusando de la ignorancia y fanatismo de su esposa. Seguramente
que aquí se cumple lo que dijo el Señor respecto a
los ciegos que siguen a otros ciegos. O cuando dijo que debido a
que amaron más la mentira que la verdad (2Ts.2:11) "Dios
les envía un poder engañoso, para que crean la mentira".
El verdadero cristianismo se basa en lo que la Biblia dice; el falso,
en lo que la Biblia NO dice, porque utilizando ese argumento anti bíblico,
de que no existe un versículo específico que lo prohíba,
se ha introducido toda la corrupción que hoy vemos en las
iglesias. Además dejan de manifiesto en forma inequívoca
que no están haciendo lo que el Señor ha mandado,
y que el diezmo NO es una ordenanza del Señor para la iglesia.
También existen los que pretenden fundar esa ordenanza humana
para la iglesia, diciendo con la mayor cara de sorpresa posible
para confundir a los incautos: "¡Pero si el diezmo se
menciona en la Biblia!".
A los cuales tendríamos que
recordarles que ese argumento malicioso, se desmorona fácilmente
al recordarles que en la Biblia aparecen muchas ordenanzas de Dios,
que todos los cristianos sabemos muy bien no son para la iglesia;
por ejemplo, también aparece en la Biblia: la circuncisión,
la observancia del día Sábado, las siete fiestas solemnes
(Lv.23), los sacrificios de animales, el uso del incensario, las vestimentas especiales para
los sacerdotes, etc. Pero sin embargo todos concuerdan que aunque
aparecen en la Biblia, no son para la iglesia.
Otros pretenden justificar esta práctica anti bíblica,
afirmando que el Señor pagó el diezmo cuando mandó
a Pedro sacar de la boca de un pez una moneda, un estatero, que
equivalía a cuatro dracmas. Los que afirman tal cosa, sólo
demuestran su tremenda falta de conocimiento bíblico.
El
pasaje en referencia está en Mt.17; en primer lugar no se
trata del diezmo, sino de las dos dracmas que pedían a los
judíos como contribución para el templo. Esto tuvo
su principio en la ley de Moisés en Ex. 30:11-16, allí
Dios ordenó a los israelitas pagar medio siclo para el servicio
del tabernáculo.
Todo mayor de 20 años debía
ofrendarlo, dice textualmente: "ni el rico aumentará,
ni el pobre disminuirá del medio siclo". Claramente
establece que no era el diezmo, y como en todos los mandamientos
de la ley, especifica que debía ser tomado "de los hijos
de Israel".
Jesús vino según la carne como israelita, nació
de la tribu de Judá y se sometió a todas las ordenanzas
de la ley. Él dijo que no había venido a abrogar la
ley sino a cumplirla, y por cierto ha sido el único que la
ha cumplido. Aunque bien sabemos que después de someterse
voluntariamente y cumplir su obra expiatoria de la muerte y resurrección;
todo lo que la ley enseñaba que habría de hacer: la
ley fue clavada en la cruz (Col.2:14), anulada, abolida (Ef.2:15),
abrogada (Heb.7:18), las sombras y figuras fueron puestas de lado
para dar paso a la realidad misma; porque venido Cristo, la luz
verdadera, todo eso fue reemplazado por su Persona Gloriosa (Heb.8:5-6,
13, 7:12, 9:23, 10:1).
Por tanto, ni aún es válido el pobre argumento que:
debemos hacerlo porque Cristo lo hizo. El Señor también
se circuncidó, pero eso no significa que nosotros también
hemos de hacerlo. Él vino y vivió bajo la ley, pero
dejó muy claro que reemplazó el antiguo pacto por
uno nuevo, el de la gracia para la iglesia.
Los que defienden el diezmo para la iglesia, solamente demuestran
una profunda ignorancia bíblica, o un sofismo malévolo
que los incluye en la advertencia que hace Dios en Su Palabra en
2Pd.2:3 "por avaricia harán mercadería de vosotros
con palabras fingidas".
Dios ha dejado una amplia información en Su Palabra sobre
el sustento de Su obra, para que sepamos cómo debemos actuar conforme
a Su voluntad. Son sus negocios, así que él es el
único autorizado para determinar cómo han de manejarse
las finanzas en la iglesia que es la casa de Dios (1Tm.3:15).
Muchos pastores intentan justificar sus discrepancias con lo que
Dios ha mandado en la Biblia, diciendo simplemente: "Es que
nosotros lo hacemos de otra manera". Y ¿quién
les autorizó a ellos a cambiar lo que Dios ha ordenando?
¿No es la iglesia la casa de Dios? A continuación
veremos lo que el Señor dice sobre este tema.
El diezmo no es una ordenanza para la iglesia, sino para la nación
de Israel, porque pertenece a la ley, y la iglesia pertenece a la
gracia no a la ley.
Dios dispuso en su pueblo terrenal, Israel, que la tribu de Leví
no podía tener propiedades, por esta razón ordenó
al resto de la nación sustentarlos con el 10% de sus ingresos,
para que los sacerdotes levitas pudieran dedicarse al servicio del
tabernáculo. Labor que debían efectuar desde los 25
años, y al cumplir los 50 años tenían que retirarse
(Nm.8:24-25).
Esto es muy diferente de lo que vemos hoy en día entre los
que gustan llamarse "levitas espirituales", que de espirituales
nada tienen. Ellos se han transformado en grandes empresarios con
esta práctica inmoral de introducir el diezmo en la iglesia.
El Señor para evitar esta corrupción dentro de su
pueblo Israel, ordenó que SIEMPRE el diezmo fuera entregado
en productos: trigo, vino, aceite, animales, etc. Todo lo cual era
guardado en el "alfolí", que por cierto no podía
ser una "alcancía" como falsamente pretenden también
hacer creer a la iglesia.
Una vez más mienten, porque el
alfolí era una gran pieza que estaba en el templo y servía
de bodega para almacenar los diezmos que recibían para su
sustento. Esto no se hacía, como pretenden los engañadores
de hoy: debido a que en aquel tiempo no existía el dinero.
La Biblia dice que en los días de Abraham ya existía
el dinero, él compró con dinero el terreno para la
tumba de su esposa. Además, son múltiples los pasajes
que señalan que los trabajadores desde ese tiempo hasta los
del ministerio terrenal del Señor, recibían "un
denario" como salario por cada día laborado.
Inclusive
en la ley, en los días de Moisés, Dios ordenó
que no se retuviera el salario del jornalero hasta el día
siguiente; tenía que ser cancelado cada día (Lv.19:13).
La inmensa mayoría eran jornaleros que trabajaban para la
minoría que era dueña de las tierras.
Entonces ¿por
qué no se menciona en la Biblia que ese 90 o 95% de israelitas
que eran asalariados y recibían un denario al día,
no entregaban tres denarios al mes por sus diezmos? En cambio, hasta
los días del Señor señala que no traían
dinero para cancelar sus diezmos, sino que lo hacían en especies.
Lc.11:42 "diezmáis la menta, y la ruda, y toda hortaliza".
En Lc.11:42 Jesús reprende a los fariseos hipócritas y les dice: "¡Ay de vosotros fariseos! Que diezmáis la menta, y la ruda, toda hortaliza, y pasáis por alto la justicia y el amor de Dios".
El Señor está reprendiendo a los fariseos (que son israelitas y no cristianos), para reprocharles su hipocresía de preocuparse del diezmo, y no de la justicia y del amor de Dios. Esto nos suena muy familiar ¿verdad?
En el pasaje paralelo de Mateo dice a estos fariseos hipócritas representantes de la ley, y resulta curioso ver a muchos líderes religiosos de nuestros días, cómo se esfuerzan por identificarse con esos hipócritas para poder cobrar el diezmo, Mt.23:23 "Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, porque diezmáis la menta, y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante DE LA LEY: la justicia, la misericordia y la fe. Esto ERA necesario hacer, sin dejar de hacer aquello".
Es decir, sin dejar de hacer lo más importante que menciona el Señor: la justicia, la misericordia y la fe, porque ellos se estaban preocupando únicamente de lo material, el diezmo ¿O Ud. es de aquellos que le han creído a los mercaderes de la fe que lo más importante que se refiere el Señor y que no hay que dejar de cumplir era el diezmo? ¿La menta, y el eneldo y el comino?Por Jack Fleming
Resulta muy evidente, aún para el lector más obcecado defensor del pago del diezmo dentro de la iglesia, que lo que está diciendo el Señor y no admite otra interpretación posible, a no ser que desee intencionalmente torcer las Sagradas Escrituras, que aquello que dijo el Señor fue: "Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, porque diezmáis la menta, y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante DE LA LEY: la justicia, la misericordia y la fe. Esto (el diezmo: la menta, y el eneldo y el comino) ERA necesario hacer, sin dejar de hacer aquello". "Aquello" lo más importante que esos hipócritas habían dejado de cumplir que era: la justicia, la misericordia y la fe. No podría estar refiriéndose al diezmo, porque esos hipócritas aún lo seguían pagando.
Juzgue Ud. ¿Qué puede ser más importante para el Señor y que Él dice no hay que dejar de hacer? (Y note que dice "hacer" y no "pagar" como debería ser si es que el Señor se estuviera refiriendo al pago del diezmo para mantenerlo en la gracia para la iglesia) ¿El diezmo? (la menta, y el eneldo y el comino) ¿o la justicia, la misericordia y la fe?
Al igual que en Heb.7:5, aquí vuelve a señalar que el diezmo ERA DE LA LEY. Dice textualmente "de la ley". Y en la última parte del versículo destaca que esto "ERA necesario hacer". No dice que ES necesario hacer ¿por qué? Resulta evidente, porque eso era de la ley, y la ley corresponde al pasado, la gracia al presente. Ya no es necesario para la iglesia, porque Dios abolió la ley, en la cual como vimos, se incluye el diezmo.
¿Por qué los judaizantes de hoy insisten en incluir
algunos mandamientos, que claramente son para Israel y no para la
iglesia?
No hay que ser muy observador para darse cuenta que justamente los
que incluyen, son aquellos que les pueden reportar algún
beneficio material, como el diezmo y "la fiesta de las primicias".
Ni los Pentecostales han mostrado interés por añadir
a sus iglesias la fiesta de Pentecostés; porque esa, ni ninguna
de las seis restantes que se menciona en Lv.23, les aportaría
beneficio económico alguno.
Si les preguntáramos ¿por qué no guardan la
fiesta de los Tabernáculos, o la fiesta de las Trompetas?
Ninguno titubearía en respondernos: "Porque esas fueron
ordenanzas para Israel".
Si tuvieran un mínimo
de inteligencia y honestidad ¿qué podrían decirnos
del diezmo y de las "primicias" que son ordenanzas generalizadas
en sus iglesias?
Todo lector imparcial de la Biblia tendrá
que admitir que esas dos ordenanzas también fueron entregadas
exclusivamente para Israel ¿O alguien se atrevería
a decir que la fiesta de las primicias no corresponde a la ley?
La fiesta de las primicias, como las otras seis fiestas solemnes
que se mencionan en Lv.23, correspondía al calendario judío
para celebrarlas UNA vez al año. ¿Por qué los
comerciantes de la fe acuñaron la frase: "Diezmos y
primicias" y demandan su pago mensualmente a la iglesia?
Estos engañadores que han traído tanto desprestigio
al evangelio, nos tienen acostumbrados con pasajes sacados de contexto
para atemorizar al pueblo evangélico, sus favoritos son Malq.3:8
"Vosotros me habéis robado vuestros diezmos" Y
2Cor.9:7 "Dios ama al dador alegre". Pero cortan y omiten
mañosamente el resto del pasaje.
Veamos lo que realmente
dice Dios, y Ud. podrá comprobar que lo que asegura esta
clase de líderes, no corresponde a la enseñanza de
la Biblia.
Recomiendo leer todo el capítulo 3 de Malaquías para
su correcta interpretación.
Malq.3:3 "...a los hijos de Leví"
4 "Y será grata a Jehová la ofrenda de Judá
y de Jerusalén".
6 "...por esto, hijos de Jacob" (los cristianos somos
hijos
de Dios).
7 "...os habéis apartado de mis leyes" (las que
dio a Moisés).
8 "¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros (los
hijos de Leví, Judá y Jerusalén, los hijos
de Jacob, los israelitas, los que estaban bajo la ley) vosotros
me habéis robado.
Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros
diezmos y ofrendas".
9 "Malditos sois con maldición (Dios nunca llama malditos
a su iglesia). Porque vosotros, la nación toda" (a la
iglesia nunca se la define como una nación).
12 "Todas las naciones os dirán bienaventurados; porque
seréis TIERRA DESEABLE". La iglesia será perseguida
y aborrecida en el mundo, nunca será TIERRA DESEABLE, porque
nuestra ciudadanía es la celestial, Filp.3:20 "nuestra
ciudadanía está en los cielos".
13 "Habéis dicho...¿qué aprovecha QUE
GUARDEMOS SU LEY"? (la iglesia nunca ha estado bajo la ley).
La conclusión de la simple lectura del pasaje con su contexto
es obvia, esto se lo está diciendo a Israel, ellos estaban
bajo la ley y son los hijos de Jacob, la tierra prometida que Dios
entregó a esa nación.
Si Ud. consulta con una concordancia, comprobará fácilmente
que todas las veces que se menciona el diezmo, SIEMPRE es para la
nación de Israel, nunca para la iglesia.
En todo el Nuevo Testamento, donde se encuentran las instrucciones
para la iglesia, aparece solo en tres ocasiones y nunca en conexión
con la iglesia ni los cristianos.
En Lc.11:42 Jesús reprende a los fariseos hipócritas
y les dice: "¡Ay de vosotros fariseos! Que diezmáis
la menta, y la ruda, toda hortaliza, y pasáis por alto la
justicia y el amor de Dios.
El Señor está reprendiendo
a los fariseos (que son israelitas y no cristianos), para reprocharles
su hipocresía de preocuparse del diezmo, y no de la justicia
y del amor de Dios. Esto nos suena muy familiar ¿verdad?
En el pasaje paralelo del evangelio de Mateo, dice a los fariseos
hipócritas representantes de la ley. Y resulta curioso ver
a muchos líderes religiosos de nuestros días, cómo
se esfuerzan por identificarse con esos hipócritas para poder
cobrar el diezmo.
Dice en Mt.23:23 "¡Ay de vosotros, escribas y fariseos
hipócritas! porque diezmáis la menta, y el eneldo
y el comino, y dejáis lo más importante DE LA LEY:
la justicia, la misericordia y la fe. Esto ERA necesario hacer,
sin dejar de hacer aquello".
Es decir, sin dejar de hacer la
justicia, la misericordia y la fe, porque ellos se estaban preocupando
únicamente de lo material, del diezmo. También señala
textualmente que el diezmo ERA DE LA LEY. Y en la última
parte del versículo destaca que "esto ERA necesario
hacer".
No dice que ES necesario hacer ¿Por qué?
Resulta evidente, porque era de la ley, y la ley corresponde al
pasado, la gracia al presente.
Ya no es necesario para la iglesia, porque Dios abolió la
ley. Lo que les recomienda "no dejar de hacer" obviamente
era lo más importante que había señalado: la
justicia, la misericordia y la fe. ¿O Ud. creyó la
mentira que le dijeron esos líderes inescrupulosos, que lo
más importante para Dios era el diezmo? ¿La menta,
el eneldo y el comino?
También en este pasaje destaca que aún en los días
del Señor el diezmo se entregaba en especies, jamás
en dinero, porque así lo mandó Dios en la ley.
El otro pasaje del Nuevo Testamento donde se menciona el diezmo,
es en Heb.7:5 "Ciertamente los que de entre los hijos de Leví
reciben el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo LOS
DIEZMOS SEGÚN LA LEY". Claramente indica que los diezmos
son: "según la ley". Era un mandamiento establecido
en la ley.
La obligación de pagar los diezmos siempre fue para los judíos,
los hijos de Leví, los que estaban bajo la ley, para la nación
de Israel.
Los comerciantes de la fe, para defender este sistema anti bíblico
que han impuesto para la iglesia sostienen: "¡Pero el
diezmo existe antes que la ley, Abraham pagó el diezmo!".
Nuevamente podemos presentar el mismo argumento que expuse anteriormente:
Si debemos pagar el diezmo, porque Abraham lo hizo en una ocasión,
mayormente estaríamos obligados a circuncidarnos, porque
ESE fue el pacto y mandamiento que Dios entregó directamente
a Abraham, no el diezmo (Gn.17).
La única ocasión que se menciona el diezmo fuera de
la ley, corresponde a ésta, cuando el padre de la nación
de Israel, Abraham "dio" el diezmo una vez, después
de la victoria sobre los reyes que habían llevado prisionero
a su sobrino Lot.
Pero jamás dice que "pagó"
el diezmo, como tuercen los líderes religiosos de nuestros
días. Y todos sabemos muy bien la enorme diferencia que existe
entre "dar" y "pagar". Dar es entregar algo
voluntariamente. Pagar es una obligación.
No existe ninguna duda para cualquier lector honesto de la Biblia,
que la ordenanza de "pagar" el diezmo comenzó con
Moisés, porque este mandamiento, como dijo el Señor:
"ERA de la ley", y en Heb.7:5 "los diezmos SEGÚN
LA LEY".
Inclusive en el Nuevo Testamento, en Heb.7:2 y 5 el
Espíritu Santo tiene especial cuidado para establecer esta
verdad; en ambos versículos dice que Abraham "dio"
el diezmo, y esto ocurrió en una sola ocasión, nunca
fue un pago mensual.
Además, en Heb.7 también indica
con mucha precisión que ahora en la gracia, no existen los
sacerdotes levitas, porque hubo un cambio de sacerdocio y de ley.
Heb.7:12 "Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya
también cambio de ley".
El Señor establece en el Nuevo Testamento, que ahora en la
iglesia, TODOS somos sacerdotes (Ap.1:6), no solamente los que somos
pastores. Así que si Ud. escucha a un pastor decir que "ellos"
son los "levitas espirituales", sepa ciertísimamente
que se encuentra ante un estafador, que con engaño está haciendo
ganancias deshonestas.
Tito 1:11 "a los cuales es preciso tapar la boca; que trastornan
casas enteras, enseñando por ganancia deshonesta lo que no
conviene".
2Pd.2:3 "por avaricia harán mercadería de vosotros
con palabras fingidas".
Hch.20:29 "entrarán en medio de vosotros lobos rapaces,
que no perdonarán al rebaño".
Venido Cristo, hubo cambio de sacerdocio, aún el mismo Señor
Jesucristo no fue un sacerdote levita. Heb.7: 14 "Porque manifiesto es que nuestro Señor vino de la tribu de Judá, de la cual nada habló Moisés tocante al sacerdocio". Pero curiosamente estos comerciantes
de la fe, insisten que ellos son sacerdotes levitas.
Estos son los dos únicos pasajes en todo el Nuevo Testamento
donde se habla del diezmo, pero nunca para la iglesia. Uno se lo
dice a los fariseos hipócritas (Mt.23:23) y el otro en Heb.7
donde recuerda la experiencia del padre de la nación de Israel,
Abraham, cuando en una ocasión "dio" el diezmo.
Jamás Dios ordenó a ninguna iglesia cobrar el diezmo,
ni a ningún cristiano pagarlo. Tampoco existe un ejemplo
de ello para que nos autorice hacerlo.
Si el diezmo fuera una ordenanza para el cristiano ¿no le
parece extraño que no se mencione ni una sola vez para la
iglesia? Si el Señor no lo ha mandado para el cristiano,
entonces no es una ordenanza Suya, sino de hombres.
Si sabemos que el diezmo no es para la iglesia ¿por qué no se
levantan voces denunciando este abuso? Son varios los motivos por
los que este sistema anti bíblico ha permanecido y se ha propagado
a todas las iglesias.
Primero, porque sus líderes se han
rodeado de una aureola de autoridad y superioridad casi divina;
nadie puede cuestionar lo que estos nuevos "faraones"
dicen, sin caer en la desgracia del poder omnipotente que ellos
ejercen en las iglesias.
La deificación que han levantado
en torno a sus personas, sólo puede ser comparada con la de los
"santos" católicos, que también son casi
divinos. No en vano esos personajes reemplazaron a las divinidades
paganas de la Roma imperial.
Otra causal que sustenta este sistema inmoral del cobro del diezmo
en la iglesia, es la irresponsabilidad de las congregaciones, que
aceptan incondicionalmente todo lo que les imponen sin buscar ni
comprobar con su Biblia, para saber si esas cosas son así,
como sus líderes les ordenan.
Pero la verdad es que se ha
producido una simbiosis muy conveniente para ambos, para los líderes
y para la congregación; unos se quedan con el dinero, y los
otros compran el favor de Dios, como en las "mandas" de
los católicos. Porque estos líderes inescrupulosos
amarraron este mandamiento que ellos impusieron, con las fuertes
ataduras de la superstición.
Enseñaron a sus iglesias que todo lo bueno que les acontezca
se debe a su acción de estar al día con el pago del
diezmo, y por el contrario, si están atrasados, les vendrá
toda clase de males (enfermedades, perdida de trabajo, problemas
familiares, accidentes, etc.). Es decir, si pagan el diezmo, las
ventanas del cielo se abrirán en bendiciones, y si no lo
hacen, todas las fuerzas del infierno caerán sobre ellos.
Los atemorizan con historias que inventan sobre tragedias que supuestamente
les han acontecido a aquellos que no pagaron el diezmo, o simplemente
hacen coincidir cada suceso de sus vidas con este hecho. Hacen girar
en torno a sus vidas supersticiosas, todos los acontecimientos de
la vida cotidiana, transformándolo en el centro de sus vidas.
Toda persona debe necesariamente enfrentar enfermedades, dificultades
y complicaciones que son inherentes a la vida normal, pero ellos
los convencen que ocurren como consecuencia de no haber pagado el
diezmo.
Cualquiera que no se haya dejado atemorizar con estas artimañas,
aún los inconversos con un criterio formado, tendrán
que admitir que el dios que estos líderes religiosos presentan,
es un dios que está muy interesado en el dinero, lo cual
es absolutamente contrario al Dios de la Biblia.
Los apóstoles condenaron duramente a los que pensaron que
podían manipular o influenciar a Dios por medio del dinero,
Hch.8:20 "Entonces Pedro le dijo (a Simón): Tu dinero
perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene
con dinero".
Por este motivo a este acto inmoral se le llamó
"Simonía", que fue lo que condenó duramente
Lutero a la iglesia Católica en sus 95 tesis.
Son muchos los que hoy están pagando el diezmo para que les
vaya bien: sanar de enfermedades, conseguir trabajo, solucionar
diversos problemas. Eso en el catolicismo se llama "manda".
La presión que ejercen en las iglesias es tan fuerte, que
hasta publican listas con los morosos para humillarlos públicamente;
aquellos que se atrasan en sus pagos, son castigados separándolos
de las actividades que desarrollan en la iglesia (coro, maestro
de escuela dominical, etc.).
También estimulan el ego de
los que están al día, haciéndolos pasar adelante
para recibir una bendición especial del pastor, y de paso
dejan en las bancas a los que están atrasados para humillarlos
y hacerles sentir el peso de su pecado.
Enseñan en sus iglesias que si alguien no paga el diezmo
le está robando a Dios, y les recuerdan que los ladrones
no entrarán en el reino de los cielos, por lo tanto, claramente
les están diciendo que pierden su salvación.
El diezmo fue una disposición divina para sostener a los
sacerdotes levitas, que por ordenanza de Dios no podían poseer
bienes materiales, ninguna propiedad, casa, terreno, etc. Esta era
la razón y el propósito por el cual el pueblo debía
darles el diezmo, y NUNCA podía ser en dinero sino en especies.
El pago del diezmo corresponde plenamente al carácter de
la ley, para un pueblo terrenal, Israel. Los judíos debían
primeramente cumplir para luego recibir las bendiciones, las cuales
siempre fueron ofrecidas a ellos en cosas terrenales, Dt.28:2 "y
vendrán sobre ti estas bendiciones...más tierras,
más animales, más frutos, más hijos, más
siervos".
Este es el motivo por el cual todos los hombres fieles
del Antiguo Testamento fueron personas muy ricas. A diferencia de
esto, en la gracia para la iglesia, no existe el pago del diezmo
ni las promesas de riquezas terrenales, por el contrario, ahora
nos manda a NO hacernos tesoros aquí en la tierra, y la promesa
es: Mr.10:21 "Tendrás tesoro en el cielo".
Ninguno de los hombres fieles de la iglesia ha llegado a ser rico
como consecuencia de su fidelidad, ni por pagar el diezmo. Los únicos
que se han hecho ricos con el diezmo, son los que lo reciben.
El mismo Señor Jesucristo nos dejó un vivo ejemplo
de austeridad, ejemplo que siguieron fielmente los apóstoles
y demás cristianos consagrados. Los primeros cristianos donaron
todo a la iglesia, incluyendo sus casas, pero ninguno llegó
a ser rico, como falsamente les prometen hoy los exponentes del
evangelio de la prosperidad.
En el cristianismo no "pagamos" sino que "damos"
libremente por amor, como propongamos en nuestros corazones. Si
alguien le dice que tiene que pagar el diezmo, entonces ya no sería
libremente como propuso en su corazón, sino que sería
una imposición; una ordenanza de hombres.
Si el diezmo no es para la iglesia ¿cómo se financia?
Dios ha dejado instrucciones claras y precisas en Su Palabra, nada
ha quedado a nuestro criterio ni ha nombrado hombre alguno para
que invente sus propias ordenanzas.
La gran mayoría puede citar solamente una frase de 2Cor.9:7
"Dios ama al dador alegre" porque eso es lo único
que le han enseñado, y la gran mayoría en forma irresponsable
no escudriña las Escrituras como lo mandó el Señor.
El versículo completo dice: "Cada uno dé como
propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad,
porque Dios ama al dador alegre". Obviamente no está
hablando del diezmo, porque dice: "Cada uno dé como
propuso en su corazón".
También ha dejado instrucciones para el mantenimiento de
los siervos que se dedican a tiempo completo a Su obra, 1Tm.5:17-18
"Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de
doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar.
Pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla;
y : Digno es el obrero de su salario".
Todos los gastos de la iglesia deben salir de las ofrendas de los
creyentes, incluyendo la mantención de los que sirven en
la obra. También es indudable que si el Señor le encomienda
una obra especial a una iglesia local, ésta debe tener la capacidad
para mantenerla con las ofrendas de sus miembros, de lo contrario
sería una evidencia clara que esa NO es una obra que le ha
encomendado a ellos.
Dios no es limosnero para enviar a sus hijos
a pedir dinero a la calle, por la radio o por televisión.
Él es el dueño de todo el universo, si va a mandar
a una iglesia local a desarrollar una actividad especial, el Señor
le proveerá los medios económicos a esa iglesia local,
sin necesidad que sus hijos se transformen en limosneros.
En Su Palabra ha dejado instrucciones claras como debe recogerse
la ofrenda, 1Cor.16:2 "cada primer día de la semana
(el Domingo) cada uno de vosotros (los creyentes) ponga aparte algo,
según haya prosperado". Si alguno tiene duda ¿cuál
es el primer día de la semana? Solamente debe consultar con
un diccionario y buscar la palabra: Domingo.
Por lo tanto, también
es anti bíblico recoger la ofrenda el Lunes o cualquier otro
día de la semana, o en todas las reuniones.
Estoy seguro que si no se recogieran ofrendas en todas las reuniones
y se hiciera como el Señor ha mandado, los comerciantes de
la fe no estarían tan interesados en realizar reuniones casi
todos los días de la semana.
Tampoco extenderían sus
reuniones a dos o tres horas, porque no podrían pedir las
ofrendas dos, tres o cuatro veces por reunión; ni tendrían
tiempo suficiente para vender sus números de las rifas y
demás negocios que se hacen en lo que debería ser
la casa de Dios.
El creyente debe dar, no por obligación o esperando recibir
algo a cambio, sino libremente, por amor, según haya prosperado.
Si ama mucho, dará mucho, si ama poco, dará poco;
lógicamente que será "según haya prosperado".
El Señor también nos manda que cuando demos dinero,
no seamos como los hipócritas, que dan para ser vistos. Les
gusta pasar adelante con el billete en la mano para que todos lo
vean. A diferencia de esto, el verdadero cristiano no hace tocar
trompetas, sino que dará como el Señor ha mandado,
en forma secreta: "que ni tu izquierda sepa lo que ha dado
tu derecha".
CONCLUSIÓN:
-El diezmo fue ordenado por Dios para los sacerdotes levitas, el
cual debía ser entregado en productos que se almacenaban
en el alfolí. Nunca en dinero, porque los levitas no debían
poseer propiedades.
-El diezmo "era" de la ley (Mt.23:23) "según
la ley" (Heb.7:5)
-Abraham no pagó el diezmo, él lo "dio"
en una ocasión. El mandamiento de "pagar" el diezmo, llegó con la ley de
Moisés.
-En la gracia debemos ofrendar todos los días Domingo, y
esto debemos hacerlo libremente, como cada uno propuso en su corazón;
sin que tu izquierda sepa lo que ha dado tu derecha. Y lo haremos
por amor al Señor, sin pedir ni esperar nada a cambio.
¿No desea liberarse de las ataduras de la superstición
con que los comerciantes de la fe han amarrado esa obligación
impuesta por ellos? Quizás llegue a dar lo mismo que el diezmo,
o más, pero la gran diferencia estará en que no será
una carga impuesta por hombres, y la recompensa vendrá del
Señor.
Tampoco es suficiente que usted se engañe diciendo
que: " el diezmo que doy, es mi ofrenda para el Señor";
eso es adormecer su conciencia para eludir su responsabilidad de
enfrentarse a la práctica impuesta por los hombres. El diezmo
no es lo mismo que la ofrenda. Uno pertenece a la ley, la ofrenda
a la gracia.
No se haga cómplice sustentando un sistema corrupto, porque
Ud. deberá dar cuenta un día de cómo ha gastado
lo que el Señor le ha confiado. Que su ofrenda sea limpia,
sin contaminaciones. No la presente con "fuego extraño
que Dios no ha mandado".
Aún la ley de los hombres condena a los cómplices
y también a los encubridores. ¿Por qué piensa
Ud. que Dios le va a exigir menos?
Libérese de la esclavitud de la superstición con que
los hombres han atado el diezmo, y aprenda a dar libremente por
amor. Si ama poco dará poco, si ama más dará
más; pero que siempre su ofrenda sea solamente entre Ud.
y Dios, como propuso en su corazón.
Puede leer más sobre el tema del diezmo, en la sección de MENSAJES en el Nº 10