
Capítulo 4
"A Israel le mandó separarse del resto de las naciones.
A la iglesia, ir a todas las naciones".
El mandamiento divino para Israel de apartarse del resto de las
naciones, fue claramente establecido en las ordenanzas que Dios
les entregó por medio de Moisés. Tenía el propósito
de que su pueblo no se contaminara con las prácticas paganas
que se habían generalizado por todo el mundo.
Lv. 20:24 "Yo Jehová vuestro Dios, que os he apartado
de los pueblos".
Dt. 7:6 "Porque tú eres pueblo santo para Jehová
tu Dios, Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo
especial, más que todos los pueblos que están sobre
la tierra".
Dt. 14:2 "Porque eres pueblo santo a Jehová tu Dios,
y Jehová te ha escogido para que le seas un pueblo único
de entre todos los pueblos que están sobre la tierra".
Hch.10:28 (Pedro en casa de Cornelio) "vosotros sabéis
cuán abominable es para un varón judío juntarse
o acercarse a un extranjero".
Cuando la humanidad se sumergía en las tinieblas del pecado,
Dios escogió a Israel para que fuera luz, y de esta forma
pudiera llevar bendiciones al resto de las naciones.
No los escogió
por ser el pueblo más santo o importante, muy por el contrario,
Dt.7:7 "No por ser vosotros más que todos los pueblos
os ha querido Jehová; y os ha escogido, pues vosotros erais
el más insignificante de todos los pueblos".
La Palabra de Dios también dice de la iglesia (1Cor.1:27)
"lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a
los sabios, y lo débil del mundo escogió Dios, para
avergonzar a lo fuerte, y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió
Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie
se jacte en su presencia".
Israel y la iglesia han sido elegidos por principios divinos que
coartan toda jactancia, a fin de que toda la gloria sea exclusivamente
del Señor. Él ha establecido: "Mi poder se perfecciona
en la debilidad".
Israel fue separado para guardarlo en pureza y santidad, debido
a que las naciones se habían corrompido a límites
que la Santidad de Dios no podía seguir tolerando. Fue así
como Dios trajo juicios sobre ellos, y utilizó a Su pueblo
escogido para cumplir sus propósitos. Por este motivo el
Señor prohibió a Israel hacer alianzas con ellos.
En Nm.3:38 menciona claramente sobre esta separación que
Dios ordenó a Israel: "El extraño que se acercare
(al tabernáculo), morirá".
Con la venida del Señor a la tierra y el rechazo de Su persona
que hizo Israel, Dios escoge a un nuevo pueblo y da comienzo a otra
dispensación con ordenanzas diferentes.
Pero obviamente nada
de esto "sorprendió" a Dios, porque no solamente
en Rm. 9:25 lo manifiesta, sino que fue algo revelado aún
en el Antiguo Testamento, Oseas 1:10 y 2:23 "llamaré
pueblo mío al que no era mi pueblo".
Inmediatamente
en Rm.11:25 dice: "Porque no quiero, hermanos, que ignoréis
este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros
mismos, que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta
que haya entrado la plenitud de los gentiles, y luego todo Israel
será salvo".
Dice que ha acontecido a Israel endurecimiento "en parte",
porque nada impide que un judío se salve por medio de la
sangre preciosa de Cristo Jesús. Tampoco podemos olvidar
que en un principio la iglesia estaba constituida exclusivamente
por judíos. Pero Israel como nación, estará
en endurecimiento hasta que todos los gentiles que constituyen la
iglesia universal de Cristo se salven.
Cuando ese número
esté completo, entonces vendrá el Señor por Su iglesia
y comenzará la Gran Tribulación en la tierra, período
en el cual Dios reanudará su pacto con Israel y ellos serán
salvos, aunque así como por fuego.
Como vemos, Israel y la iglesia son dos pueblos diferentes que no
se mezclan; ambos tienen misiones diferentes de acuerdo al plan
divino. Definir a la iglesia como "la Israel espiritual"
es una aberración bíblica.
A Israel se le ordenó separarse del resto de las naciones,
en cambio a la iglesia el Señor le dijo: (Mt.28:19) "id
y haced discípulos a todas las naciones".
La iglesia no está circunscrita a una nacionalidad terrenal,
porque nuestra ciudadanía es la celestial (Filp.3:20). La
iglesia no es una nación, porque no tiene fronteras terrenales.
Tampoco su responsabilidad se limita a un país o lugar geográfico
del mundo. Jesús antes de subir al cielo le dijo: (Hch.1:8)
"me seréis testigos en Jerusalén, en todo Judea,
en Samaria, y hasta lo último de la tierra".
Dios nos enseña que la iglesia debe ir a predicarle a las
naciones, pero también que debemos separarnos del mundo.
La responsabilidad que le entregó a la iglesia es diferente;
debemos ser luz en el mundo, brillar en el sitio que el Señor
nos ponga, pero sin participar de sus costumbres, actividades y
modas que son propias de ellos.
Stgo.4:4 "¿No sabéis que la amistad del mundo
es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo
del mundo, se constituye enemigo de Dios".
Jn.17:16 Estamos en el mundo, pero no somos del mundo.
1Jn.3:1 "Por esto el mundo no nos conoce".
1Jn.4:5 (los falsos profetas) "Ellos son del mundo; por eso
hablan del mundo, y el mundo los oye".
Gál.6:14 "el mundo me es crucificado a mí, y
yo al mundo".