Capítulo 20
"En la religión judía existen sacrificios
temporales. En la iglesia tenemos un solo sacrificio con eficacia
eterna".
Heb.9:19 hasta el cap.10 "Porque habiendo anunciado Moisés
todos los mandamientos de la ley a todo el pueblo, tomó la
sangre de los becerros y de los machos cabríos, con agua,
lana escarlata e hisopo, y roció el mismo libro y también
a todo el pueblo, diciendo: Esta es la sangre del pacto que Dios
os ha mandado, y además de esto, roció también
con la sangre el tabernáculo y todos los vasos del ministerio.
Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre, y sin
derramamiento de sangre no se hace remisión. Fue, pues, necesario
que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas así,
pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que estos.
Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la
imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios
que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a
los que se acercan. De otra manera cesarían de ofrecerse,
pues los que tributan este culto, limpios una vez, no tendrían
ya más conciencia de pecado.
Por lo cual, entrando en el
mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste, mas me preparaste
cuerpo. Diciendo primero: Sacrificio y ofrenda y holocausto y expiaciones
por el pecado no quisiste, ni te agradaron (las cuales cosas se
ofrecen según la ley) y diciendo luego: He aquí que
vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, quita lo primero, para establecer
esto último.
En esa voluntad somos santificados mediante
la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.
Y ciertamente todo sacerdote está día tras día
ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que
nunca pueden quitar los pecados, pero Cristo, habiendo ofrecido
una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado
a la diestra de Dios, porque con una sola ofrenda hizo perfectos
para siempre a los santificados".
El Antiguo Testamento relata con gran detalle todo el ceremonial
que los israelitas realizaban con los sacrificios. En el tabernáculo
debían ofrecer un animal en holocausto por la mañana,
y otro por la tarde durante todos los días del año;
además de la gran variedad de sacrificios que cada israelita
debía traer continuamente. En consecuencia, eran miles los
sacrificios que se ofrecían cada año.
El argumento divino es contundente, si esos sacrificios hubieran
sido eficaces, no habría existido la necesidad que estuvieran
continuamente repitiéndose, pero precisamente debido a su
imperfección, es que requerían realizarse una y otra
vez.
Algo similar a lo que sucede con el "sacrificio de la
misa" que la iglesia católica inventó como un
ceremonial litúrgico a partir del siglo XI, y que ha estado
repitiendo por nueve siglos día tras día y semana
tras semana. Y que además se efectúa como sacrificio
incruento por el pecado, es decir, sin derramamiento de sangre,
lo cual contradice abiertamente lo que Dios dice en Heb.9: 22 "sin
derramamiento de sangre no se hace remisión".
La ineficacia del sacrificio de la misa, también queda de
manifiesto con el mismo argumento que nos entrega Dios en Heb.10:1
"los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año,
nunca pueden hacer perfectos a los que se acercan, de otra manera
cesarían de ofrecerse".
La religión judía era una extensa y compleja lista
de sacrificios que los israelitas debían realizar durante
toda su vida. Los cuales eran símbolos, figuras, sombras
de la realidad que habría de venir, que es la persona bendita
de Cristo Jesús. Obviamente, llegado Cristo y consumado el
sacrificio perfecto, no hay más necesidad de repetirlo, debido
justamente a su perfección.
En Heb.9:9 refiriéndose a los sacrificios que Dios ordenó
en la ley, dice: "Lo cual es símbolo para el tiempo
presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios
que no pueden hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que
practica ese culto".
El versículo siguiente añade
que estos sacrificios fueron dados: "hasta el tiempo de reformar
las cosas...Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los
bienes venideros, por el más amplio y más perfecto
tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación,
y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por
su propia sangre, entró UNA VEZ PARA SIEMPRE en el lugar
santísimo, habiendo obtenido ETERNA REDENCIÓN".
Esta es la tremenda y bendita diferencia que existe entre el pueblo
terrenal, Israel, y la iglesia. Israel dependía de sacrificios,
que debido a su ineficacia, necesitaban repetirse constantemente.
En cambio la iglesia del Señor descansa sobre el sacrificio
de Cristo, que debido a su eficacia y perfección, no necesita
repetirse jamás.
El grito de triunfo y victoria que resonó en el Calvario
fue: "CONSUMADO ES" y no sólo hizo temblar la tierra
y partir las rocas, sino que llegó hasta el mismo trono de
la gloria de Dios. Satisfizo plenamente todas las demandas de la
justicia divina, que entre otras cosas había sentenciado:
"La paga del pecado es muerte".
Cristo pagó esa
deuda que nuestros pecados habían contraído con Dios,
y "consumado es" significa que la obra de nuestra redención
está terminada, no hay nada más que el pecador pueda
hacer.
Ya todo fue hecho por el Señor en la cruz; tan perfecto
y completo fue Su sacrificio, que no solamente no necesita ni debe
repetirse, sino que dice que obtuvo ETERNA REDENCIÓN para
los que nos hemos arrepentido de nuestros pecados y nos apropiamos
de esa obra perfecta y eterna.
Dice en Heb.10:14 "porque con UNA sola ofrenda hizo perfectos
para siempre a los santificados". Y en el verso 10 especifica:
"somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo
HECHA UNA VEZ PARA SIEMPRE".
El versículo 12 también es muy preciso para señalar
esta verdad: "Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre
un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de
Dios".
Dios dice con su autoridad divina, que el sacrificio de Cristo se
realizó una sola vez. ¿Cómo pueden entonces
los jerarcas católicos sostener que ellos deben repetir el
sacrificio del cuerpo mismo de Cristo, en cada misa que realizan?
Seguramente que como ésta, y muchas otras prácticas
y mitos que inventaron no pueden explicarlas con la Palabra de Dios,
decidieron quemar las Biblias y prohibir su lectura por tantos siglos.
También los sacrificios de los israelitas, como dice el Señor,
debido a su ineficacia, debían repetirse continuamente. Pero
a diferencia de esto en el verdadero cristianismo, tenemos UN solo
sacrificio, realizado una sola vez para siempre jamás; otorgando
salvación completa y eterna, para todo aquél que acepta
esa obra de amor sublime.