Capítulo 25
"Israel pasará por la Gran Tribulación. La
iglesia no"
Creo necesario explicar primeramente qué es la Gran Tribulación
y por qué decimos que durará siete años.
El día de la gracia es el período de la iglesia en
la tierra, el cual se ha extendido por casi dos mil años,
terminará cuando el Señor saque a Su esposa del escenario
de este mundo para ponerla en lugar seguro, antes de enviar sus
justos juicios sobre este mundo que ha sido indiferente, o ha rechazado
abiertamente el regalo de la salvación que Dios le ofreció
por medio del sacrificio de la cruz del Calvario.
Cuando el Señor
se lleve Su iglesia a las moradas celestiales que él fue
a prepararle, entonces terminará el día de la gracia
para dar comienzo al día de la Gran Tribulación.
Este ha sido el principio que ha seguido en todos los otros juicios
que Dios ha mandado sobre este mundo. En los días de Noé,
primero puso a resguardo a toda su familia, después vino
el diluvio.
Lo mismo se ve cuando mandó los juicios sobre
Sodoma y Gomorra; primero sacó a Lot y su familia, después
envió el juicio sobre esas ciudades. Otro tanto va a suceder
con los últimos juicios, primero sacará Su esposa
(la iglesia), luego vendrán los juicios.
Y no podría
ser de otro modo, debido a que el Señor Jesucristo pagó
por el juicio de todos nuestros pecados con su sacrificio expiatorio.
Dios no puede demandar dos veces el pago de una deuda que Su propio
Hijo canceló, por lo tanto, como lo dice en la Biblia (Rm.8:1)
"ninguna condenación hay para los que están en
Cristo Jesús".
Jn.10:28 "Yo les doy vida eterna;
y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará
de mi mano".
Is.43:25 "Yo, yo soy el que borro tus rebeliones
por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados".
Heb.8:12 "Y nunca más me acordaré de sus pecados".
2Tm.2:13 "si fuéremos infieles, él permanece
fiel".
Jn.14:2-3 "voy, pues, a preparar lugar para vosotros,
para que donde yo estoy, vosotros también estéis".
Por este motivo la promesa del Señor es que nos da (Heb.5:9)
"eterna salvación". Si es eterna, es para siempre.
Somos salvos ahora, y lo seremos hasta que nos lleve a esas moradas
celestiales que ocuparemos eternamente ("no perecerán
jamás").
Dios nos perdonó TODOS nuestros pecados, por esta razón dice categóricamente en Rm. 8:1 "Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús". Si no queda ninguna condenación por purgar, significa que la iglesia no puede pasar por los juicios de la gran tribulación.
2Pe 3:7 "pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos".
1Tes 1:10 "y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera".
En la extensión de estos dos días se manifiesta el
carácter de amor, misericordia y paciencia de Dios. El día
de la gracia ha durado casi dos mil años, el de la Gran Tribulación
serán solamente siete años.
¿Cómo sabemos que serán siete años?
La columna vertebral de las profecías son las setenta semanas
que se encuentran en Dn.9. Allí, en el versículo 27 está
haciendo referencia a la última, que corresponde al período
de la Gran Tribulación, dice: "Y por otra semana confirmará
el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el
sacrificio y la ofrenda".
En hebreo la palabra semana significa un período de siete
días o siete años, y Daniel siendo judío le
da ese significado. En Lv.25:8 leemos por ejemplo: "y contarás
siete semanas de años". En consecuencia, la última
semana que menciona Daniel, que corresponde a la Gran Tribulación,
son siete años.
Lo mismo se aprecia cuando en el capítulo 12 Daniel vuelve
a referirse a ese período de juicios y hace alusión
a esos siete años que estarán marcados por eventos
que se dividirán en tres años y medio (como fue en
el caso de 9:27 "a la mitad de la semana"), ahora dice:
"será por tiempo, tiempos, y la mitad de un tiempo".
Tiempo en singular significa un año, "tiempos"
en plural a dos años, y lógicamente "la mitad
de un tiempo" a medio año.
Esta misma expresión se repite en Ap.12:14 "un tiempo,
y tiempos, y la mitad de un tiempo". Aunque aquí en
Apocalipsis es mucho más explícito, porque dice en
Ap.13:5 "cuarenta y dos meses" que son exactamente tres
años y medio.
También en Ap.11:2 dice "cuarenta
y dos meses", y luego en el verso siguiente (v.3) especifica
aún en días: "mil doscientos sesenta días".
El año profético se cuenta por 360 días, que
era la forma de medir de los antiguos, debido a que la circunferencia
era dividida en 360 grados, y 1.260 días son exactamente
tres años y medio.
Sabiendo que estos tres años y medio corresponden a la mitad
de la Gran Tribulación, resulta muy claro que toda la Gran
Tribulación durará siete años.
Será un período (Mt.24:21) "cual no ha habido
desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá".
Serán los juicios que caerán sobre esta humanidad
que rechazó al Señor y que ha atribulado a Su iglesia.
Vemos cuando Saulo de Tarso perseguía a la iglesia, el Señor
le dijo: "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?"
El Señor considera como una persecución hecha a Su
propia Persona, la que también se realiza contra la iglesia.
Eso es lo que afirma en 2Ts.1:6-8 "Porque es justo delante
de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan, y a
vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando
se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los
ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución
a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro
Señor Jesucristo".
El Señor nos ha prometido
a los que somos de Su iglesia, reposo cuando él venga, no
juicios. Los juicios serán para los que rechazaron o fueron
indiferentes a la oferta del evangelio de salvación en Cristo
Jesús.
La iglesia no pasará por la Gran Tribulación, porque
el Señor la sacará de este mundo ANTES que comiencen
esos siete años de los juicios de Dios, porque Cristo ya
pagó el precio de todos nuestros pecados y nos ha prometido
eterna salvación, vida eterna.
A diferencia de esto Israel, aunque el Señor vino en primera
instancia para ellos; sin embargo, debido al rechazo que hicieron
del Cristo, el Mesías prometido, deberán pasar por
todos estos juicios al igual que el resto de los incrédulos.
Pero Dios ha prometido para ellos una salvación especial
durante ese período de la Gran Tribulación.
Dice en Rm.11:25-26 "ha acontecido a Israel endurecimiento
en parte, HASTA que haya entrado la plenitud de los gentiles (es
decir, que el número de salvados que constituyen la iglesia
este completo); y luego todo Israel será salvo".
El Señor no vendrá a buscar una iglesia incompleta;
cuando su número haya llegado a su plenitud, entonces se
la llevará y restaurará Su pacto con Israel. Si la
iglesia se va ANTES de la Gran Tribulación, y Dios promete
a Israel una salvación posterior a ese acontecimiento, claramente
significa que ellos pasarán por esos siete años de
juicios.
En el libro de Daniel, cuando se relata los sucesos de sus tres
amigos que desafiaron al rey Nabucodonosor, de no adorar su imagen
prefiriendo ser arrojados al horno de fuego, desde donde el mismo
Hijo de Dios los rescató; esa es una hermosa y solemne figura
de cómo los judíos irán a ser salvos durante
la Gran Tribulación, así como por fuego, también
por resistirse a adorar la imagen del anticristo (Ap.13:14-16).
En Mt.24 es donde con mayor detalles se nos describe ese período.
Todo gira en torno a las tres preguntas que le hicieron al Señor
los discípulos judíos que aguardaban la restauración
del reino.
Comienza el capítulo con la mención del
templo que había en ese tiempo, luego con el anuncio del
Señor que ese edificio sería destruido; entonces ellos
le preguntaron (v.3): A) ¿cuándo serán estas
cosas? B) ¿qué señal habrá de tu venida?
y C) ¿y del fin del siglo? La respuesta del Señor
abarca los capítulos 24 y 25.
No olvidemos que Jesús dijo que primeramente había
venido para Israel. Incluso a la mujer cananea le dijo (Mt.15:24):
"No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel".
Si Israel no hubiera rechazado a su Mesías, el reino se hubiera
restaurado en ese tiempo, pero bien sabemos que la Omnisciencia
de Dios conocía perfectamente que eso no iba a ocurrir, y
que el endurecimiento y rechazo de Israel sería aprovechado
para atraer a los gentiles que constituirían Su iglesia.
Por tanto, en ninguna de las tres preguntas que le hicieron esos
judíos incluía la iglesia.
El templo, que era el símbolo del judaísmo y el eje
central en torno al cual giraba toda la religión de Israel,
era el corazón de esa nación y no tenía ninguna
relación con la iglesia. Les anunció que sería
destruido y que no quedaría piedra sobre piedra, eso ocurrió
el año 70 de nuestra era, cuando Tito, el general romano,
destruyó Jerusalén y el templo como lo predijo el
Señor.
Luego Su respuesta se centraliza principalmente en lo que sigue
concerniendo a Israel, en cuanto a su salvación, para ese
tiempo del fin, cuando ellos (después del paréntesis
de la iglesia) serán retomados por Dios dentro del pacto
que hizo con Abraham como nación.
Y entra de lleno al período
de la Gran Tribulación, para cuando la iglesia ya no está
en la tierra, porque habiendo llegado su plenitud, ahora entra en
tratos nuevamente con Israel.
Mt.24 está hablando de la Gran Tribulación, no para
la iglesia, porque ya no estaremos en la tierra. Esto se aprecia
claramente en varios pasajes a lo largo de todo el capítulo
24, por ejemplo:
(v.9) "os entregarán a tribulación".
(v.21) "habrá entonces gran tribulación, cual
no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la
habrá".
(v.29) "después de la tribulación
de aquellos días".
Otro punto importante que hemos de considerar, es que para el arrebatamiento
de la iglesia no ha sido proporcionada ninguna señal. Todas
las señales que entrega la Biblia son para la venida del
Señor en gloria hasta la tierra; para cuando al final de
la Gran Tribulación ponga Sus pies en el monte de los Olivos.
Por este motivo Su venida por la iglesia se compara con la de un
ladrón, quien viene en forma sorpresiva, sin previo aviso.
Obviamente que si ya podemos ver el cumplimiento de algunas de las
señales que profetizó para cuando pusiera Sus pies
en la tierra (la principal es la restauración de Israel como
nación en su tierra prometida), eso nos asegura que el arrebatamiento
de la iglesia está más cerca de lo que muchos piensan.
Con
justa razón dice en Mt.24:34 que: "no pasará
esta generación hasta que todo esto acontezca", es decir,
la generación que sea testigo de esas señales, lo
que significa indubitablemente que nosotros somos la última
generación.
En todo el desarrollo de Mt.24 está hablando de ese período
de los juicios de Dios sobre la tierra y en conexión a Israel;
como cuando dice en el vr.13, 14, 15 y el resto del capítulo:
"Mas el que persevere hasta el fin, éste será
salvo. Y será predicado este evangelio del reino en todo
el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá
el fin. Por tanto, cuando veáis en el lugar santo (el templo)
la abominación desoladora de que habló el profeta
Daniel (el que lee, entienda), entonces los que estén en
Judea, etc.".
Aquellos que acostumbran mutilar la Palabra de
Dios para torcerla y darle la interpretación que se acomode
a sus enseñanzas, pretenden dividir este capítulo
y antojadizamente dicen que los primeros versículos se refieren
a la iglesia y el resto para Israel.
Eso es absolutamente contrario
a una lectura inteligente y coherente de todo el capítulo,
porque en los primeros versículos está hablando de
los sufrimientos que habrá durante esa tribulación,
como lo dice textualmente el verso 9.
Continúa en el verso 13 diciendo que: "el que
persevere hasta el fin, éste será salvo". El
cristiano nunca ha sido salvo por perseverar, porque nuestra salvación
no depende de nuestras obras (Ef2:9, Rm.11:6, Tito 3:5, 2Tm.1:9),
ni tan siquiera de nuestra fidelidad, porque dentro del contexto
de 2Tm.1, donde ha dicho en el verso 9 que "nos salvó
y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras,
sino según el propósito suyo", agrega en el verso
13 "si fuéremos infieles, él permanece fiel".
Además vale recordar que es imposible que Mt.24:13 ("el
que persevere...") se lo pueda decir a la iglesia, debido a
que los cristianos no pasaremos por la Gran Tribulación.
El mismo contexto de este versículo 13 prueba irrefutablemente
que se está dirigiendo al pueblo de Israel.
Verso 14 "Y será predicado este evangelio del reino
en todo el mundo..." La iglesia ha predicado siempre el evangelio
de la gracia, no el evangelio del reino.
El evangelio del reino
es para los judíos, quienes siempre han esperado el restablecimiento
del reino aquí en la tierra. Ese será el mensaje que
propagarán los 144.000 que el Señor levantará
en ese tiempo, con el propósito de alcanzar a los judíos
que se encuentran dispersos por todo el mundo. Doce mil de cada
una de las doce tribus de Israel (Ap.7:4-8).
El verso 15 se refiere "al lugar santo", es decir al templo
judío, al cual ningún gentil tiene acceso. Y que Daniel
profetizó que habría de ser profanado por el anticristo,
como también lo confirma 2Ts.2:4
Continúa en el verso 16 hablando de los que vivan en Judea
(los judíos). Verso 20 menciona "el día de reposo",
el Sábado para los judíos.
El Verso 21 declara que en ese tiempo: "entonces habrá
gran tribulación". Prosigue sobre ese tiempo de angustia
que profetizó Daniel, para anunciar en el verso 29 "inmediatamente
después de la tribulación de aquellos días".
vr.30 "entonces lamentarán todas las tribus (las 12
tribus de Israel que están dispersas lamentarán).
Zc.12:10
"mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán
como se llora por hijo unigénito", entonces verán
al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder
y gran gloria".
En Dn.12:1 refiriéndose a ese tiempo de angustia de la Gran
Tribulación por el cual pasará Israel, dice: "En
aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe
que está de parte de los hijos de tú pueblo (el pueblo
de Daniel es Israel) y será tiempo de angustia, cual nunca
fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será
libertado tu pueblo".
Durante ese tiempo Israel será salvo por perseverar (vr.13),
¿perseverar en qué? En rechazar la marca de la bestia
y en adorar su imagen.
Ap.20:4 "y vi tronos, y se sentaron
sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas
de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por
la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia
ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en
sus manos, y vivieron y reinaron con Cristo mil años".
Los únicos que se salvarán durante la Gran Tribulación,
serán los judíos, incluyendo a aquellos que se encuentran
dispersos por todo el mundo.
El pasaje que complica a algunos y que da falsas esperanzas a otros,
es Ap.7 cuando menciona que esos (v.14) que han salido de la Gran
Tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido
en la sangre del Cordero, dice en el versículo 9 que son
de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas.
La única interpretación lógica de esa multitud,
para no entrar en contradicciones con el resto de la Biblia, es
que son los judíos de todas las tribus que se encuentran
dispersos por toda las naciones y que hablan diferentes lenguas,
pero que han sido alcanzados con la predicación de esos 144.000
de las doce tribus de Israel, que salieron por todo el mundo a predicarles
a los de su nación.
Es lo que concuerda con el contexto que dice en el verso siguiente
(Ap.7:15) "y le sirven día y noche en el templo".
Una vez más recuerdo a mis lectores que los gentiles no pueden
entrar al templo, y que la iglesia en ese tiempo ya está
en el cielo, donde no existe templo (Ap.21:22).
Esto es lo que armoniza con la enseñanza general de la Biblia,
que (Rm.11:25) cuando el número de gentiles esté completo,
entonces todo Israel será salvo. Si ese número ha
llegado a su plenitud, obviamente no podrán añadirse
más gentiles, de lo contrario sería un absurdo decir
que el número de gentiles salvados estaba completo ANTES
de la Gran Tribulación.
En la parábola de las diez vírgenes, que el Señor
también dice como respuesta a esa pregunta de sus discípulos,
les declara que aquellas insensatas que se encontraban mezcladas
con las verdaderas, pero que nunca habían nacido de nuevo;
cuando vino el esposo, ellas (Mt.25:10) no vieron al esposo, y (Mt.25:11)
quedaron fuera.
Se cerró la puerta de salvación para
los gentiles cuando vino el Señor y se llevó a su
esposa (la iglesia) y a las amigas, los creyentes del Antiguo Testamento
que también tomarán parte en la primera resurrección,
porque la Biblia nos habla solamente de dos resurrecciones, una
para vida y otra para condenación.
Esos "creyentes" nominales que nunca fueron realmente
del Señor, los que acuden a las iglesias por la actividad
social, la música, o para buscar sanidad u otro favor de
Dios; todos esos cuando venga el Señor por Su iglesia, quedarán
eternamente excluidos del reino de los cielos.
Ellos se darán
cuenta que vino el Señor, porque todos los cristianos verdaderos
habrán desaparecido en un abrir y cerrar de ojos. Entonces
clamarán con mucha desesperación, y seguramente que
también con mucha sinceridad, pero la respuesta que recibirán
del Señor será una sola Mt.25:12 "De cierto os
digo, que no os conozco".
La puerta de la salvación para los gentiles se habrá
cerrado para siempre, y todos los que no sean verdaderamente hijos
de Dios, nunca más podrán entrar.
No importa que asista
a una iglesia cinco veces a la semana, pague sus "diezmos y
primicias", que sea una persona muy activa en la iglesia, cante
en el coro, toque un instrumento musical, no importa toda la bulla
que haya provocado en el local de una iglesia saltando, aplaudiendo,
danzando o emitiendo sonidos que usted decía que eran "lenguas",
predique o sea pastor. Si es que no tiene al Señor Jesucristo
en su corazón y no ha nacido de nuevo, quedará afuera.
Mt.7:22 "Muchos me dirán en aquel día: Señor,
Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre
echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?
Entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos
de mí, hacedores de maldad".
Todos los milagreros, los
sopladores, los que hacen liberaciones, los que se creen profetas;
el Señor los considera "hacedores de maldad", quedarán
fuera, no entrarán en las moradas celestiales.
¿Está Ud. preparado? Cristo viene y la puerta de la
salvación se cerrará para siempre. Repase el fundamento
de su fe ¿Ha nacido de nuevo? Jn.3:3 "porque todo aquel
que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios".
Arrepiéntase de sus
pecados, pídale perdón al Señor y obtendrá
gratuitamente salvación eterna.
Jn.3:18 "El que en él cree, no es condenado; pero el
que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en
el nombre del unigénito Hijo de Dios".
Cristo viene pronto ¿Se irá Ud. con el Señor
a esas moradas celestiales que él fue a preparar?
Le invitamos a leer más sobre este importante tema en la respuesta Nº 332 de la sección PREGUNTAS FRECUENTES (FAQ) "¿Pasará la iglesia por la Gran Tribulación?"
MARANATHA