CAPÍTULO 5"Roma enseña sobre supuestas apariciones de María.Los pseudo evangélicos, supuestas apariciones de Jesús" A lo largo de la historia han sido muchos los que han asegurado tener una visita de María, sólo me referiré a algunos de ellos. En el año 1287 el monje inglés Simon Stock de la orden de los Carmelitos, manifestó que vio a la virgen María con todo su esplendor celestial, junto a miles de ángeles que la acompañaban. Y aseguró que le encomendó a él la confección del escapulario, que consiste en un amuleto confeccionado de género grueso, con la imagen de ella, para que él lo iniciara como un signo de las Carmelitas. En el evangelio de Lc. Cap. 16 el mismo Señor Jesucristo relata que es imposible que una persona que ha partido a la eternidad, venga nuevamente a la tierra con un mensaje, porque Jesús es el único mediador entre Dios y los hombres (1Tm.2:5). Las palabras que se atribuyen a María son
contrarias a su carácter. Una persona con la
humildad de ella, jamás va a solicitar algo tan
vanidoso, como que se hagan imágenes de ella para
que los hombres la veneren; más aún siendo esta
una práctica abiertamente condenada por la
Palabra de Dios. Volviendo a sus supuestas apariciones, llegamos a
Francia en 1858 en Lourdes, donde dicen que se
apareció María a Bernedette, a quién
posteriormente elevaron a los altares.
En Fátima, Portugal, en 1917 dicen que María
visitó a tres pastores a quienes les entregó
nuevas revelaciones. Pero todo estudiante sincero de la Biblia, tiene que reconocer que no existe diferencia alguna entre las visiones de los romanistas y de los carismáticos. Aunque debido a la infiltración e influencia de Roma en las iglesias carismáticas, esto no debiera extrañarnos. Hoy en muchos países del mundo, los católicos están ofreciendo los mismos shows de hablar en lenguas y danzar como los carismáticos. Así que no debiera sorprendernos que éstos estén asimilando otros males que provienen de Roma. Esta nueva idolatría mental evangélica, es
fuertemente repudiada y condenada por la Palabra
del Señor. En Heb. 11:1 Dios nos dice que la fe
es la convicción de lo que no se ve. "Mientras visualizaba en mi
mente la imagen de Jesús, éste se hizo real, se
movió e hizo gestos, y sus palabras e
instrucciones vinieron a mi corazón. Descubrí al
repetir este experimento en días posteriores, que
Dios seguía moviéndose a través de estas escenas
auto iniciadas, haciendo que cobrasen vida con su
propia vida y que se tornasen en visiones
sobrenaturales". En antaño los cristianos creían que para tener una estrecha relación con Dios, tenían que glorificar a Dios, orar y estudiar las escrituras, negarse a sí mismo y los placeres de este mundo, arrepentirse y confesar sus pecados, vivir una vida santa y separada del mundo, aún los himnos que se cantaban tenían relación con eso, por ejemplo "Dejo el mundo y sigo a Cristo, el mundo no puede ser mi hogar". Sus héroes eran los hermanos que lo habían abandonado todo para servir al Señor, aquellos mártires que padecían a causa de la fe, como dijo el Señor: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz cada día, y sígame". En la actualidad, las radios que se llaman cristianas, y en general todos los medios de difusión que estos nuevos gurús disponen, han logrado trastocar todos los valores bíblicos. Por medio de su comunicación masiva e idiotizante, han convencido a muchos que para tener una estrecha relación con Dios, uno tiene que seguir sus propios sueños y ambiciones, volverse rico y alcanzar el éxito material. Sus héroes son aquellas celebridades y personajes que han logrado gran fama y fortuna. Lo que es más
triste aún es que ese dinero lo han recaudado
"en el nombre del Señor", despojando y
saqueando al pueblo de Dios, que
irresponsablemente se ha dejado engañar por estos
charlatanes y embaucadores. Que su verdadero dios es el dinero, no le cabe la menor duda a ninguna persona con un mínimo de discernimiento, porque cualquiera puede al escuchar a estos individuos constatar por sí mismo. Hágalo Ud. cuando los escuche por la radio, cuente cuantas veces usan las palabras riqueza, prosperidad, dinero y sus derivados, y compárelas con las veces que hablan de la sangre de Jesucristo relacionada con el verdadero propósito de su obra redentora. Las palabras, pecado y arrepentimiento están excluidas de sus vocabularios, dejando al descubierto cuál es su verdadero dios. Estos personajes que han
logrado acumular grandes riquezas empleando
métodos tan poco éticos, son los que aceptaron la
oferta que Satanás le hizo al Señor, cuando le
ofreció todas las riquezas de este mundo, si
postrado le adorare. Satanás y sus secuaces
siempre han empleado esta metodología para
comunicarse con el hombre, actuando como ángel de
luz. ¡Satanás ha entrado en las filas de los best-
sellers evangélicos! Tenga cuidado con lo que
lee, porque en las llamadas librerías cristianas
hoy abunda más la cizaña que el trigo, porque a
ellos sólo les interesa vender. Dios nos advierte en Jer.
23 "No escuchéis las palabras que os
profetizan... hablan visión de su propio corazón,
no de la boca de Jehová ¿Hasta cuándo estará esto
en el corazón de los profetas que profetizan
mentira, y que profetizan el engaño de su
corazón? ...Pervertisteis las Palabras del Dios
viviente". Les gusta presentarse como un receptáculo especial de Dios, para ser admirado como una persona "más espiritual y especial" que el resto de los hnos., lo más seguro es que sufren de algún complejo especial. La recomendación de Dios es: "No lo creáis". Lee y busca en la Biblia su voluntad, porque solo allí encontramos toda la revelación del Señor. Examina los espíritus, principalmente ahora que muchos están apostatando de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios (1 Tim. 4:1). Si alguno viene diciendo que vio al Señor quien le entrego una revelación, recuerda que él dijo, finalizando su ministerio terrenal, "desde ahora, no me veréis". Claramente enseña que los suyos lo volveremos a ver únicamente cuando él venga y nos llame a su presencia y nosotros acudamos a él con cuerpos glorificados, semejantes al cuerpo de gloria del Señor, entonces le veremos cara a cara, tal como él es (1Jn.3:2). |
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