Capítulo 17
"Israel tenía prohibición de comer ciertos
tipos de carnes. En la iglesia hay libertad".
Cuando comprendemos con claridad la realidad fundamental de la
fe cristiana; que la ley fue dada para Israel y la gracia para la
iglesia, todas las demás cosas nos resultarán muy
evidentes.
Por ejemplo, cuando alguien le pregunta a un cristiano ¿Por
qué no circuncida a su hijo? La respuesta lógica que
daremos, es que nosotros no somos judíos, sino cristianos.
¿Por qué no guardan el día Sábado? La
respuesta será la misma.
O ¿Por qué no celebramos
las siete fiestas solemnes? (La Pascua, la fiesta de los panes sin
levadura, las primicias, la ofrenda mecida, la de las trompetas,
el día de la expiación, la fiesta de los tabernáculos)
Nuestra respuesta seguirá siendo una sola.
O ¿Por
qué no pagamos los diezmos y únicamente damos la ofrenda
que libremente hemos propuesto en nuestros corazones, y esto damos
sin que la mano izquierda sepa lo que ha dado la derecha? Volveremos
a repetir lo mismo, porque no estamos bajo la ley sino bajo la gracia.
Somos cristianos y no judíos.
Amamos mucho al pueblo de Israel, pero no estamos siguiendo las
costumbres ni ordenanzas que recibieron los judíos; seguimos
a Cristo y a Su Palabra, lo que él ordenó para la
Iglesia.
A Israel le prohibió el consumo de algunos tipos de carnes,
en cambio a la iglesia Dios le ha dado libertad. Sin embargo analizaremos
los detalles que se mencionan en el Antiguo Testamento para Israel,
y las instrucciones para la iglesia, que lógicamente las
encontramos en el Nuevo Testamento.
En nuestros días existen algunas sectas religiosas que han
enarbolado ciertas prohibiciones, como por ejemplo: no comer carne,
no beber té o café, etc. Entre las más conocidas
podemos citar a los Adventistas del Séptimo día, más
conocidos como Sabatistas. Su fundadora Helen White, insistió
entre sus seguidores que no podían comer carne; desde allí
esa secta desarrolló con gran esmero la cocina vegetariana.
Los católicos con su prohibición de comer carnes rojas
en los que han denominado "Viernes Santo".
Los mormones con su prohibición de beber té o café,
pero que curiosamente no se molestan en absoluto si sus "ancianos"
("elders" en inglés), los muchachitos de 20 años,
o los miembros de esa secta, beban whisky u otros licores.
Pero vayamos a lo que la Biblia dice, que es lo que realmente importa.
Dios no ha prohibido comer carne, ni Cristo fue vegetariano. Lo
único concreto que encontramos en la Biblia, es una advertencia
que nos hace Dios para que podamos identificar a estas sectas religiosas.
Dice en 1Tm.4:1-3 "Pero el Espíritu dice claramente
que en los postreros tiempos, algunos apostatarán de la fe,
escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de
demonios, por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada
la conciencia, prohibirán casarse (celibato del clero), y
mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para
que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes
y los que han conocido la verdad".
Dios nunca prohibió comer carne a Israel ni a la iglesia.
Ni en días especiales, en semana "santa" o no santa.
No debemos perder de vista a nuestro modelo perfecto, Cristo Jesús,
el cual no fue vegetariano, es más, aún después
de su resurrección de entre los muertos, volvió a
comer carne con sus discípulos.
Los patriarcas de la antigüedad tuvieron grandes cantidades
de ganado, y no lo empleaban para adornar sus prados, sino que fue
una parte importante en su dieta alimenticia.
En Gn.18 se menciona cuando Dios visitó a Abraham junto a
dos ángeles, vrs. 1 y 2 "le apareció Jehová
en el encinar de Mamre, estando él sentado a la puerta de
su tienda en el calor del día, y alzó sus ojos y miró,
y he aquí tres varones que estaban junto a él".
Uno de ellos ha de entenderse que fue una de las visitaciones del
Hijo Eterno de Dios antes de tomar un cuerpo humano, conocidas como
teofanías, porque dialogó con Abraham como lo vemos
en el verso 13 "entonces Jehová dijo a Abraham".
Todo el capítulo relata la conversación que sostuvieron
estos seres celestiales y uno de ellos se identificó como
Dios mismo; pero lo que nos interesa para el tema que estamos considerando,
son los versos 7 y 8 "y corrió Abraham a las vacas,
y tomó un becerro tierno y bueno, y lo dio al criado, y éste
se dio prisa a prepararlo,... y lo puso delante de ellos, y él
se estuvo con ellos debajo del árbol, Y COMIERON" ¿Qué
comieron? -Carne ¿Quiénes? El Eterno Hijo de Dios,
los ángeles y Abraham.
Dios NUNCA prohibió en la ley comer carne, es más,
autoriza hacerlo. Dt.14:3-6 "Podréis comer: el buey,
la oveja, la cabra, el ciervo, la gacela, el corzo, la cabra montés,
el íbice, el antílope y el carnero montes, etc."
Dt.12:15 "Podrás matar y COMER CARNE en todas tus poblaciones
conforme a tu deseo, según la bendición que Jehová
tu Dios te haya dado".
Es verdad que Dios prohibió a Israel comer algunos tipos
de carne. Dt.14:7 "Pero estos no comeréis, camello,
liebre y conejo, ni cerdo, os serán inmundos, de la carne
de éstos no comeréis ni tocaréis sus cuerpos
muertos. De todo lo que está en el agua, de éstos
podréis comer: todo lo que tiene aleta y escama. Mas todo
lo que no tiene aleta y escamas, no comeréis, inmundo será.
Toda ave limpia podréis comer. Y estas son de las que no
podréis comer: el águila, etc."
Dios fue muy específico para individualizar que animales
podían comer y cuáles no, porque él deseaba que su
pueblo fuera liberado de las muchas enfermedades que abundaban en
los diferentes pueblos de la tierra en aquel tiempo, debido principalmente
a las condiciones higiénicas que eran casi nulas; agravadas
por la falta de agua y servicios básicos de salubridad.
Además
de las razones prácticas que ya he señalado, también
se puede apreciar un simbolismo que nos entrega preciosas verdades
espirituales.
Israel nunca tuvo la prohibición de comer carne, pero efectivamente
como vimos en Dt.14:7 Dios les prohibió comer ciertos animales
que se detallan allí. A diferencia de esto, para la iglesia
dice Dios en 1Cor.10:25-27
"DE TODO lo que se vende en la carnicería,
comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia, porque del
Señor es la tierra y su plenitud. Si algún incrédulo
os invita, y queréis ir, de todo lo que se os ponga delante
comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia".
Para la iglesia no existen largas listas de animales que no se puedan
comer, claramente dice: "de todo lo que se os ponga delante
comed".
Solamente se menciona una prohibición para la iglesia en
cuanto a las comidas, Hch.15:19-20 "No se inquiete a los gentiles
que se convierten a Dios, sino que se aparten de ahogado y de sangre".
Ahogado se refiere al animal que se mata por estrangulación,
dejando toda su sangre en su cuerpo. Antiguamente las aves se sacrificaban
domésticamente de esa forma.
La exclusión apunta al consumo humano de la sangre de los animales.
Hoy la ciencia ha demostrado que todas las toxinas del animal se
conservan en la sangre; cualquiera que la consuma, estaría
ingiriendo directamente todas las enfermedades del animal.
Esta prohibición también la encontramos en el Antiguo
Testamento para Israel, Lv.17:10-14 "No comeréis la
sangre de ninguna carne, porque la vida de toda carne es su sangre".
Creo que es importante aclarar otra tremenda aberración de
una secta, que siempre hace mucha bulla distorsionando estos versículos,
llevando al extremo de sacrificar la vida de sus propios hijos al
impedir una transfusión de sangre que le pudo sanar.
Donde Dios prohíbe "comer" sangre, ellos tuercen
la Biblia y alteran el verbo "comer" por "transfundir".
Para aclarar esta adulteración, basta con coger un diccionario
y comprobar el verdadero significado de estos dos vocablos y la
diferencia que existe entre uno y otro.
Transfundir significa trasegar
un líquido de un vaso a otro; y transfusión es la
acción de transfundir. En medicina significa pasar cierta
cantidad de sangre de un individuo a otro, a fin de reemplazar la
sangre perdida o alterada, para salvar la vida del paciente afectado.
Como vemos, es un absurdo decir que Dios prohíbe la transfusión
de sangre, más aún considerando que el propósito
con el que se realiza es salvar la vida de una persona. No hay nada
más dignificante, que dar su propia sangre para salvar la
vida de otro ser humano. O ¿no fue eso lo que hizo el Señor?
El fanatismo de los Testigos de Jehová ha inducido a los
padres a condenar a muerte a sus propios hijos, por oponerse, sin
ninguna razón bíblica, a que le efectúen una
transfusión de sangre que pudo salvarles la vida.
¿Podría alguien, con un mínimo de sensatez,
decir que Dios prohibió que demos sangre para salvar la vida
de otro ser humano? Los que sostienen tal falsedad, podrían
muy bien ser considerados entre los que profetizó el Señor,
2Tm.4:3-4
"Porque vendrá tiempo cuando se amontonarán
maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán
de la verdad el oído y se volverán a las fábulas".
2Tm.3:13 "los malos hombres y los engañadores irán
de mal en peor, engañando y siendo engañados".
En conclusión sobre nuestro tema tratado en este capítulo.
A Israel Dios le prohibió comer ciertos tipos de carnes.
A la iglesia le dice ahora: "De todo lo que se vende en la
carnicería, podéis comer".