Capítulo 22
"La unción con aceite para Israel. La unción
con el Espíritu Santo para la iglesia".
En el Antiguo Testamento se utiliza el término de "la unción",
para describir el acto de "derramar" el aceite que había
sido especialmente preparado para ese propósito, sobre aquellos
que eran escogidos como reyes o sacerdotes.
Emplear ese aceite para
otros fines constituía una ofensa tan grave, que el que fuera
hallado culpable de ese pecado, tenía que ser expulsado del
pueblo.
Hoy, debido a la manipulación y vulgaridad que están
cometiendo los comerciantes de la fe con el aceite, que no solamente
lo han comercializado, sino que lo utilizan como parte de los shows
que realizan en sus congregaciones, y hasta han llegado a la barbaridad
y excentricidad, debido a su total falta de temor de Dios y de conocimiento
bíblico, de arrojarlo desde aviones sobre la ciudad.
Considero
necesario recordar a los creyentes que aún puedan tener algún
temor del Señor, que el uso del aceite era algo muy solemne y cualquiera que lo utilizara de una forma diferente a la que Dios había ordenando, debía ser castigado, porque era el símbolo
del Espíritu Santo que habría de venir.
Dios restringió
y prohibió su mal uso, condenando duramente a los que profanaran
su aplicación. E inclusive su preparación (porque
no era cualquier aceite), era una mezcla que Dios consideraba muy
santa, no podía ser utilizada por cualquiera y sin los propósitos
santos que fueron especificados con mucha precisión.
Ex.30:22-33 "Habló Jehová a Moisés, diciendo:
Tomarás especias finas: de mirra excelente quinientos siclos,
y de canela aromática la mitad, esto es, doscientos cincuenta,
de cálamo aromático doscientos cincuenta, de casia
quinientos, según el siclo del santuario, y de aceite de
olivas un hin.
Y harás de ello el aceite de la santa unción;
superior ungüento, según el arte del perfumador, será
el aceite de la unción santa. Con él ungirás
el tabernáculo...el arca...la mesa...el candelero...el altar
del incienso...y la fuente. Así los consagrará, y
serán cosas santísimas, todo lo que tocare en ellos,
será santificado.
Ungirás también a Aarón y a sus hijos, y los
consagrará para que sean mis sacerdotes. Y hablarás
a los hijos de Israel, diciendo: Este será mi aceite de la
santa unción por vuestras congregaciones.
Sobre carne de hombre no será derramado, ni haréis
otro semejante, conforme a su composición; santo es, y por
santo lo tendréis vosotros. Cualquiera que compusiere ungüento
semejante, y que pusiere de él sobre extraño, será
cortado de entre su pueblo".
Si los agoreros y embaucadores de nuestros días, que explotan la superstición
e ignorancia de la gente, conocieran su Biblia y leyeran estos pasajes,
estoy seguro que muchos lo pensarían dos veces antes de proseguir
con ese remedo blasfemo y absurdo de aplicar aceite, aunque haya
sido comprado en un supermercado de Israel.
El aceite que se utilizaba para la unción era una mezcla
muy santa, nadie podía reproducirla ni utilizarla con otros
fines. Era para Aarón y sus hijos (los sacerdotes levitas),
dice claramente que si se aplicara sobre otra persona, debía
ser cortado de su pueblo.
El uso del aceite en el Antiguo Testamento, también era empleado también para ungir a los reyes. En 1Sm.16 se describe la elección de David como rey de Israel,
dice Dios al profeta Samuel verso 3: "llama a Isaí al
sacrificio, y yo te enseñaré lo que has de hacer;
y me ungirás al que yo te dijere" vr.13: "y Samuel
tomó el cuerno del aceite, y lo ungió en medio de
sus hermanos".
La simple lectura de la Biblia nos lleva a entender que "la
unción" para el tiempo de los símbolos de la
ley, era el "derramamiento" que se hacía con aceite
para preparar en su servicio a los reyes y a los sacerdotes levitas.
En Heb. Cap. 9 y 10 se hace un recuento de las ceremonias del antiguo
pacto que Dios hizo con Israel.
Heb.9:9 "Lo cual es símbolo para el tiempo presente".
Heb.9:23 "Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas
celestiales fuesen purificadas así".
Heb.10:1 "Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros,
no la imagen misma de las cosas".
Para Israel, el pueblo terrenal de Dios, la unción se realizaba
derramando un aceite especial sobre los que fueron escogidos como
reyes o sacerdotes. En la iglesia, cuando llegó aquello que
representaba el aceite, es decir el Espíritu Santo; entendemos
perfectamente la expresión de "derramar Su Santo Espíritu"
o como también lo llamó el Señor: "bautizar
con el Espíritu Santo", se aprecia claramente que es
la misma experiencia como lo relata en el libro de los Hechos.
Hch.1:5 "seréis bautizados con el Espíritu Santo
dentro de no muchos días".
Hch.2:17 "derramaré de mi Espíritu".
1Cor.12:13 "porque por un solo Espíritu fuimos TODOS
bautizados".
1Jn.2:20 "vosotros tenéis la unción del Santo".
1Jn.2:27 "la unción que vosotros recibisteis de él
permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie
os enseñe; así como la unción misma os enseña
todas las cosas, según ella os ha enseñado".
En Hch.1:5 cuando aún no descendía el Espíritu
Santo, dice en futuro: "seréis bautizados con el Espíritu
Santo". Pero cuando ya se había cumplido el propósito
divino que la iglesia, o mejor dicho aún, cada creyente fuera
templo del Espíritu Santo, entonces dice en 1Cor.12:13 que
TODOS fuimos (en pasado) bautizados CON el Espíritu Santo.
También cuando en 1Jn.2:27 se refiere a esta misma experiencia,
dice: "la unción que vosotros recibisteis". Una
vez más lo dice en pasado, porque esa fue una fase pasada.
Sabemos que ahora todos los que hemos nacido de nuevo, somos además
de hijos de Dios, reyes y sacerdotes.
Ap.1:5 "Al que nos amó, y nos lavó de nuestros
pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios,
su Padre".
Dios en la iglesia ha ungido a sus hijos, no con aceite, sino que
con la misma Persona del Espíritu Santo. Porque ahora el
que "unge" es Dios, no el hombre, (2Cor.1:22) "el
que nos ungió, es Dios".
Y ha ungido a TODOS sus hijos
en la iglesia, no solamente al pastor, por lo tanto es anti bíblico
llamar únicamente al líder "el ungido del Señor".
Es verdad que hay muchos hombres que se atribuyen el derecho de
"ungir", pero esos indudablemente a la luz de la Biblia,
son falsos maestros, impostores, porque hoy el único que
puede ungir, es Dios.
Es contrario a la enseñanza de las Sagradas Escrituras que
alguien pueda arrepentirse de sus pecados, y tener que esperar una
experiencia futura a la de su conversión para recibir el
Espíritu Santo, porque nadie puede nacer de nuevo, arrepentirse
de sus pecados, sin la intervención directa del Espíritu
Santo.
El Señor dijo que nacemos de nuevo por medio de la Palabra
y del Espíritu. (Jn.3:6) "es nacido del Espíritu"
(1Pd.1:23) "siendo renacidos...por la Palabra de Dios".
Aún el arrepentimiento lo ha entregado Dios a través
de la obra del Espíritu Santo en el pecador, (Hch.11:18)
"ha dado Dios arrepentimiento para vida". (Rm.2:4) "su
benignidad te guía al arrepentimiento". (2Cor.7:9-10)
"fuisteis contristado para arrepentimiento" "la tristeza
que es según Dios produce arrepentimiento para salvación".
Porque no hay quien busque a Dios, es Dios quien produce el querer
como el hacer por medio del Espíritu Santo. Por lo tanto,
nadie puede convertirse sin el Espíritu Santo, y si alguno
no tiene el Espíritu, el tal no es de él (Rm.8:9).
Esto significa que si alguien "dice" ser del Señor,
pero aún está esperando tener una experiencia futura
con el Espíritu Santo, le recomiendo muy seriamente que repase
el fundamento de su salvación, porque a la luz de la Biblia,
Ud. todavía no es salvo, todavía no es un hijo de
Dios, ni rey ni sacerdote Suyo.
Si el Espíritu Santo se recibe una sola vez ¿Qué
significa cuando se nos manda a ser "llenos del Espíritu?".
La explicación es muy simple y se encuentra en el mismo versículo.
Ef.5:18 "No os embriaguéis con vino, en lo cual hay
disolución; antes bien sed llenos del Espíritu".
Primero nos plantea lo negativo, lo que no debemos hacer: "embriagarnos
con vino" ¿por qué? Porque está estableciendo
un paralelismo entre dos elementos que pueden controlar nuestros
actos, aunque uno es negativo y el otro es positivo.
Ambos producen
un control sobre nuestras personas, el alcohol puede llegar a dominar
nuestro ser produciendo una influencia negativa. Pero si somos "llenos
del Espíritu", el Espíritu viene a dominar nuestro
ser; nuestros actos entonces son controlados por Él, pero
en forma positiva.
Cuando el Espíritu Santo viene a morar en nosotros (porque
somos templo Suyo), no nos transforma en robot ni anula nuestra
voluntad. Esto significa que para ser "llenos del Espíritu",
es decir, llegar a ser controlados plenamente por Él, debemos
cada día someter nuestra voluntad a la Suya.
Como muy bien
lo expresa Pablo (Gál.2:20) "ya no vivo yo, mas vive
Cristo en mí". O como también dijo Juan el Bautista
(Jn3:30) "Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe".
La Biblia nos habla de esta doble naturaleza que adquirimos a través
del Espíritu Santo el día de nuestra conversión,
la espiritual y la carnal; la que alimentemos más, será
la que prevalecerá sobre nosotros. Por lo tanto, ser "llenos
del Espíritu" significa simplemente que nuestra voluntad
humana está sometida a Su voluntad y no a la nuestra (la
carnal).
Los hermanos carnales, que han alimentado más la carne, no
significa que el Espíritu "disminuye" en ellos,
sino que el Espíritu permanece encerrado e impedido de actuar
libremente sobre ellos, porque sus mentes y corazones están
más ocupados en las cosas de este mundo.
Somos "llenos del Espíritu", no porque el Espíritu
"crezca" en tamaño en nosotros, porque ese concepto
es absurdo, debido a que siendo el Espíritu Santo una persona
de la trinidad de Dios no puede crecer, Dios no crece. Ser "lleno"
significa que Él toma control de todo nuestro ser, mente
y corazón.
Dios no da el Espíritu por medida, es decir, no nos da la
mitad el día de nuestra conversión, y más adelante
el doble y luego el triple. Jn.3:34 "Dios no da el Espíritu
por medida".
Creo también necesario aclarar lo que dice en Stgo. 5 y que
ha conducido a muchos al error, por ese mal hábito de aislar
un pasaje del resto de la Biblia. Si hemos entendido lo que he citado
anteriormente, entonces no tendremos ninguna dificultad en admitir
que las prácticas de arrojar aceite literalmente, como se
realiza en muchas iglesias, eso definitivamente es un error.
Porque
de lo contrario, entraría en grave conflicto con los pasajes
que he citado ¿Cuál sería entonces su explicación
para la unción? ¿Cuál sería el propósito
de preparar ese aceite santo, ni usarlo en personas extranjeras
que no sean de la nación de Israel y de la tribu de Leví?
¿Por qué es "símbolo" del Espíritu
Santo?
Stgo.5:14 dice: ¿Está alguno enfermo entre vosotros?
Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole
con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de
fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará".
En primera instancia es necesario destacar que no es el aceite el
que sanará al enfermo, sino que dice: "la oración
de fe".
Otro elemento indispensable que necesitamos conocer para interpretar
correctamente este pasaje, es que la epístola de Santiago
es el primer libro que se escribió del Nuevo Testamento.
No fue Mateo, ni ninguno de los otros evangelios.
Santiago está escribiendo en los días de los apóstoles,
cuando ellos aún tenían la comisión del Señor
de ungir con aceite (que era el símbolo que todavía
se empleaba, debido a que durante el ministerio terrenal del Señor,
el Espíritu Santo no había descendido).
Mr. 6:7, 12-13
"llamó a los doce...Y saliendo...echaban fuera demonios,
y ungían con aceite a muchos enfermos, y los sanaban".
Esto sucedía durante la testificación milagrosa, Mr.16:20
"confirmando la palabra con las señales que la seguían".
La Palabra de Dios que estaban entregando estos fieles siervos del
Señor, necesitaba una credencial divina que la autenticara;
para eso Dios les proveyó "las señales que confirmaban
la palabra". Pero una vez que esa Palabra divina terminó
de revelarse al hombre, las señales también se acabaron;
esto se aprecia claramente con la simple lectura del libro de los
Hechos.
En los primeros capítulos aparecen muchos milagros,
luego van disminuyendo gradualmente hasta desaparecer por completo.
Incluso encontramos al gran apóstol Pablo, autor de muchos
milagros de sanidad, rogando tres veces para ser sanado y no recibió
la salud. Llegó a decir:
"¿Quién enferma
y yo no enfermo? A Trófimo tuvo que dejarlo en Mileto enfermo,
a Timoteo le recomienda vino para su enfermedad y no aceite ¿Por
qué? ¿Se le acabó la fe? A la luz de los argumentos
de los Pentecostales y todos los carismáticos de hoy tendría
que ser así, porque ellos dicen: "Si usted no se sana,
es porque no tiene suficiente fe". Pero eso es absurdo, cruel
y anti bíblico.
Una vez que la Palabra que estaban entregando terminó, también
las señales se acabaron. La revelación de Dios al
hombre concluye con la última página de la Biblia,
se acabaron las señales y los profetas como lo había
anunciado Dios, 1Cor.13:8 "las profecías se acabarán,
y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará".
No se refiere a la "falsamente llamada ciencia" (1Tm.6:20).
No a la ciencia de los hombres, que el Señor la define como
falsa; sino a la ciencia del conocimiento de Dios, a la palabra
de Dios entregada por el Espíritu, que es a la que se ha
referido en su contexto (1Cor.12:8) "palabra de ciencia según
el mismo Espíritu".
Todo eso se acabaría, cuando
"lo perfecto" (esa palabra transmitida por el Espíritu)
terminara de entregarse al hombre.
Ellos conocían solo en parte esa Palabra, porque aún
no se había terminado de escribir la Biblia, pero cuando
esto sucediera, las señales se acabarían, porque la
iglesia habría dejado esa etapa de niño para pasar
a la madurez en el Señor; aunque a decir verdad, hoy en día
todavía existen muchos niños en Cristo que nunca han
madurado y desean seguir entreteniéndose con esos juguetes
de niños, aunque sean imitaciones baratas traídas
del oriente ("made in India" o "made in China").
¿Cuántos son los que se han dejado impresionar por
estos falsos maestros, falsos profetas, milagreros y sopladores?
Mt.7:22 "Muchos me dirán en aquel día: Señor,
Señor...en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre
hicimos muchos milagros. Y entonces les declararé:
Nunca
os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad".
Milagros engañosos, falsos, que no fueron efectuados en el
poder de Dios, como fue en el caso de los brujos de faraón
en los días de Moisés, como nos dice en 2Tm.3:8
"De
la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así
también éstos resisten a la verdad; hombres corruptos
de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe".
1Tm.4:1 "apostatarán de la fe, escuchando a espíritus
engañadores y a doctrinas de demonios". Falsos profetas,
porque las profecías se acabaron al terminar de escribirse
la Biblia.
No en vano Dios selló la última página
con una solemne advertencia (Ap.22:18) "si alguno añadiere
a estas cosas". Hoy solamente existen los falsos profetas que
pretenden seguir añadiéndole a la Biblia.
También
resulta muy significativo, que los falsos profetas que abundan en
muchas iglesias, siempre dicen estar dialogando con los demonios
quienes los llevan a pasear al infierno. Aunque a decir verdad,
les reconocemos el derecho a ellos de invitar a su casa a los amigos
que mejor les parezca.
2Ts.2:11 "Por esto Dios les envía un poder engañoso,
para que crean la mentira".
Por tanto resulta obvio que el uso del aceite para los enfermos,
fue algo para el período de la infancia de la iglesia, y
cuando llegó la revelación plena de Su Palabra, todo
eso se acabó.
Y no podría ser de otra manera, debido
que ahora tenemos al Espíritu Santo con nosotros ¿quién
podría necesitar del aceite, cuando tenemos lo verdadero?
Ahora no necesitamos de milagros que confirmen Su Palabra (Mr.16:20),
porque no existen nuevas revelaciones.
La última página
de la Biblia dice (Ap.22:18) "Si alguno añadiere a estas
cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están
escritas en este libro".
Pero es necesario precisar que los milagros de Dios siguen realizándose
en el día de hoy; pero como no existen los instrumentos humanos
que requerían de esas señales, lo que Dios terminó
fue la intervención del hombre para realizarlos por medio
del aceite y de la imposición de manos.
La historia de la iglesia prueba el daño que hubiera producido
la continuidad de la participación del hombre en los milagros
de Dios, debido al corazón idolátrico que posee.
En Hch.14:11-15 se relata el resultado de los milagros realizados
por medio de Pablo y Bernabé. La multitud dijo: "Dioses
bajo la semejanza de hombres han descendido a nosotros" Y querían
ofrecerles sacrificios, pero los apóstoles les reprendieron
duramente: "¿por qué hacéis esto? Nosotros
también somos hombres semejantes a vosotros".
El cristiano espiritual rechaza enérgicamente toda clase
de idolatría que pueda ser objeto. Pero hoy vemos que los
comerciantes de la fe, se complacen y explotan esa idolatría
al hombre con fines de lucro.
Todos conocemos cual es la actitud
de los milagreros que hoy promueven grandes "Cruzadas de milagros";
que no solamente estimulan el culto y veneración al hombre,
sino que también recaudan grandes sumas de dinero.
Se han
transformado en lo que los habitantes de Listra le dijeron a Pablo:
"Dioses bajo la semejanza de hombres". Eso fue lo que
Dios quiso evitar al eliminar la participación humana en
Sus milagros.
Aunque el Dios Soberano, y por sobre todo Misericordioso, se ha
reservado el derecho de intervenir directamente en Su creación
para sanar milagrosamente cuándo y cómo él quiere;
pero hoy no lo hace utilizando el aceite ni instrumentos humanos,
debido a que no existe la necesidad de autenticar nada a través
del hombre.
Podemos orar al Señor pidiendo sanidad, y si
es Su voluntad, será sanado, de lo contrario debemos contentarnos
con lo que le dijo a Pablo: "Bástate mi gracia; porque
mi poder se perfecciona en la debilidad".
Resulta muy evidente que cuando la iglesia maduró, dejó
esas cosas de niño, porque cuando Timoteo estaba enfermo,
no le recomendó el uso del aceite, sino que bebiera un poco
de vino (1Tm.5:23).
Los reyes y sacerdotes del antiguo pacto fueron ungidos con aceite.
Los creyentes de la iglesia, los que hemos nacido de nuevo; fuimos
ungidos por Dios con el Espíritu Santo, debido a que todos
los hijos de Dios somos también reyes y sacerdotes Suyos.