Capítulo 23
"En Israel la alabanza se realizaba por medio de instrumentos
musicales. En la iglesia la adoración debe ser en espíritu
y en verdad, con el corazón".
Para obtener un beneficio espiritual en este tema, y en general
en todo lo relacionado con la búsqueda sincera de la verdadera
voluntad de Dios, necesitamos desprendernos de prejuicios humanos,
tradiciones, gustos y preferencias personales para dejar que Dios
libremente nos hable a través de Su Palabra, quien es la única
autoridad para definir lo que a Él le agrada.
Si queremos sinceramente conocer la voluntad del Señor, debemos
necesariamente buscarla en la Biblia, que es donde Dios la ha revelado
al hombre. Puede que a Ud. no le agrade, pero eso no hará
cambiar la posición de Dios.
La historia de la música es tan antigua, como la historia
de la creación. En Ez.28:13 se relata la creación
de la principal criatura angelical, quien como bien sabemos, llegó
a ser después de su caída, Satanás, dice: "los
primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para
ti en el día de tu creación".
Curiosamente también la primera mención que se hace
de la música en la Biblia es en Gn.4:21, cuando después
de pecar, Caín salió de la presencia de Dios, edificó
una ciudad, y de su descendiente dice: "Jubal el cual fue padre
de todos los que tocan arpa y flauta".
El uso indiscriminado e irreverente de la música, siempre
ha estado conectado con el pecado, incluyendo las actividades que
se "dicen" hacer para el Señor. Por ejemplo, Ex.32:5
cuando el pueblo se corrompió e hizo un becerro de oro para
adorarlo, el ungido del Señor decía: "mañana
será fiesta para Jehová".
Lo que no me deja de llenar de asombro, es ver al máximo
líder religioso del pueblo, hacer un becerro de oro para
adorarlo, organizar una fiesta pagana, y decir al pueblo: "mañana
será fiesta para Jehová".
No tuvo ni la honestidad
de decir que la fiesta era para el ídolo; lo que abundó
fue la música, la danza, el griterío y la corrupción.
Eso fue lo que encolerizó a Moisés cuando descendía
del monte con las tablas de la ley, al escuchar la música
y el griterío, las rompió.
Cómo se asemeja
todo esto a las reuniones de muchas iglesias de nuestros días.
Mezclar lo santo con lo mundano, es lo que Dios repudia. Por este
motivo el Señor dejó instrucciones muy precisas para
el uso de la música en el templo que era la casa de Dios.
No podía ser cualquier música ni emplearse cualquier
instrumento; aún las ocasiones en que Dios la permitía
estaban señaladas con mucha precisión.
Dice en 1 Cr.23 que siendo David ya viejo, nombró rey a Salomón
y juntó a los principales, a los sacerdotes y a los levitas,
los organizó en la casa de Dios, nombrando entre otros con
diferentes actividades, a cuatro mil para alabar a Jehová
con los instrumentos específicos para tributar alabanzas
, un coro de 288 personas como lo menciona en 1 Cr.25:7 "y
el número de ellos, con sus hermanos, instruidos en el canto
para Jehová, todos los aptos, fue 288".
No podían tocar cualquier instrumento que a ellos les agradara,
debían ser solamente los cuatro que Dios señaló.
2 Cr.29:25-26 "Puso también levitas en la casa de Jehová
con címbalos, salterios, y arpas, conforme al mandamiento
de David, porque aquel mandamiento procedía de Jehová.
Los levitas estaban con los instrumentos de David, y los sacerdotes
con trompetas".
El uso de estos instrumentos estaba restringido a ocasiones y momentos
muy puntuales, para no restar el brillo de la solemnidad del acto
central.
Prosiguiendo la lectura de la Palabra de Dios en 2Cr.29, luego de
especificar los instrumentos que debían tocarse en la casa
de Jehová, continúa en los versículos 27-29
indicando cuando debían hacer uso de ellos:
"Entonces
mandó Ezequías sacrificar el holocausto en el altar,
y cuando comenzó el holocausto, comenzó también
el cántico de Jehová, con las trompetas y los instrumentos
de David rey de Israel. Y toda la multitud adoraba, y los cantores
cantaban, y los trompeteros sonaban las trompetas, todo esto duró
hasta consumirse el holocausto. Y cuando acabaron de ofrecer, se
inclinó el rey, y todos los que con él estaban, y
adoraron".
Esto nos demuestra que Dios no nos autoriza a hacer en Su casa,
lo que a nosotros nos parezca mejor o a nosotros nos guste, ni aún
con la música. La casa es de Dios y él dispone y ordena
lo que le agrada.
Otra ocasión especial que se menciona en la Biblia, fue cuando
David trajo el arca a Sión y celebró holocaustos y
sacrificios de paz a Jehová. También dispuso un orden
muy preciso en lo referente a la música y los instrumentos
que debían emplearse y cuando hacerlo.
1Cr.16:4 "Y puso
delante del arca de Jehová ministros de los levitas, para
que recordasen y confesasen y loasen a Jehová Dios de Israel:
Asaf el primero, el segundo después de él, Zacarías,...Obededom
y Jeiel con sus instrumentos de salterio y arpas, pero Asaf sonaba
los címbalos. También los sacerdotes Benaía
y Jahaziel sonaban continuamente las trompetas delante del arca
del pacto de Dios".
Por cierto hemos de entender que los israelitas cultivarían
la música y diversos otros instrumentos que tocarían
en sus casas o en el campo. Pero en la casa de Dios, solamente podían
hacerlo con los instrumentos que Dios había mandado, en los
momentos y ocasiones que también se les había indicado.
El culto en la casa de Dios no estaba supeditado al gusto particular
de cada uno ni de las mayorías, ni de los levitas. La casa
era de Dios, y solo él disponía lo que se podía
hacer en ella.
Ahora cuando llegamos al Nuevo Testamento y escudriñamos
cual fue la conducta de la iglesia con respecto a los instrumentos
musicales, muchos se asombrarán (si es que leyeran su Biblia)
al ver que no se menciona ninguno.
Para encontrar su origen e incorporación
en los servicios eclesiásticos, necesitamos recurrir a la
historia de los hombres, la cual nos asegura que fueron incorporados
por primera vez recién en el año 670, por el papa
Vitaliano, y fue un órgano.
Los llamados por algunos como "padres de la iglesia",
siempre fueron fuertes opositores a la incorporación de instrumentos
musicales en la iglesia.
Agustín, tan venerado por muchos, decía: "No
creo que los corazones puedan ser convertidos con instrumentos teatrales".
Porque consideraba los instrumentos musicales, propios del teatro
y no de la iglesia.
Hasta el siglo XIII aún seguían levantándose
fuertes voces contra el uso de los instrumentos musicales. El famoso
teólogo italiano, Tomás de Aquino, decía: "En
nuestra iglesia no usamos instrumentos musicales, para no ser vistos
como judaizantes".
Luego en la Reforma, las iglesias Calvinistas consideraban los instrumentos
musicales, como "elementos papistas". Juan Calvino dijo:
"los instrumentos musicales ocupan el mismo lugar que el incienso,
o el candelabro, o cualquier otra sombra de lo que era la ley y
demás ritos judíos".
Los primeros Presbiterianos los estimaban "una herejía".
Un prominente Metodista dijo: "Los instrumentos musicales en
la iglesia, son contrarios a la voluntad de Dios". John Wesley,
fundador de los Metodistas fue un enérgico opositor al uso
de los instrumentos musicales en la iglesia.
Carlos Spurgeon se opuso tenazmente al uso de cualquier instrumento
musical en la iglesia.
En consecuencia vemos que en todo el Nuevo Testamento, no se menciona ni una sola iglesia que
empleara instrumentos musicales, y que estos se introdujeron en
las iglesias recién en el año 670 por el papa Vitaliano, como lo confirma la historia.
Por este motivo fueron siempre considerados "elementos papistas".
Y antes de eso, como parte del judaísmo, al igual que los
demás componentes del templo (sacrificios, incienso, coros,
cantores, música, etc.).
En el judaísmo, el pueblo terrenal, como era un pueblo que
no había recibido el Espíritu Santo, resulta lógico
que se expresara de esa forma física, debido a que no podían
hacerlo espiritualmente.
Todas esas manifestaciones
emocionales fueron exteriorizadas físicamente, como fue el caso de los coros,
cantores, instrumentos musicales, incluso las danzas, o mejor dicho
"la danza" porque fue en UNA ocasión que David
lo hizo en la calle. JAMÁS nadie la realizó en el templo, porque ese lugar era considerado solemne por la presencia de Dios.
Todo eso se encuentra solamente en el Antiguo Testamento
donde se relaciona con Israel y conectado con las actividades del
templo, pero NUNCA en el Nuevo Testamento, porque eso jamás lo hizo la
iglesia; debido a que ahora tenemos el Espíritu Santo y adoramos
en espíritu y en verdad.
Aún la multitud que se menciona en Ap.7:9 que estaban vestidos
con vestiduras blancas y "con palmas en las manos", corresponde
a una visión terrenal y profética de los judíos
que se salvarán en la Gran Tribulación (Ap.7:14).
Y como se anuncia en el verso siguiente, están sirviendo
día y noche en el templo (vr.15) " y le sirven día
y noche en su templo". A los gentiles (los que no son judíos),
Dios les prohibió aún acercase al templo.
La iglesia que fue arrebatada al cielo antes de
la Gran Tribulación, estará en las moradas celestiales
(no en la tierra) y allí no habrá ni noche ni día,
ni tampoco templo. Ap.21:22-23 "Y no vi en ella templo...La
ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella;
porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera".
Por lo tanto, toda expresión física y emocional es
muy entendible en aquellos que carecen del Espíritu Santo,
razón por la cual acostumbran gritar a grandes voces pidiendo
que descienda el Espíritu sobre ellos; lógicamente
eso es un reconocimiento que no poseen el Espíritu Santo,
nadie pide lo que ya tiene.
También resulta comprensible que en esos lugares necesiten
recurrir con tanta vehemencia y fogosidad no solamente a la música,
la cual ocupa la mayor parte de sus actividades, sino que también
a los aplausos, gritos, saltos y danzas que son amenizadas al ritmo
de las cumbias, salsas, rock, rap y otros bailes del mundo que ellos
llaman "cristianos".
Todo lo cual desencadena un estado
de histeria tal, que solo se puede encontrar en las actividades
donde se desarrolla una orgía emocional incontrolada, porque
todos los sentidos quedan supeditados a la presión del medio
ambiente, como se aprecia también en los partidos de football,
conciertos "Rock", sesiones de hechicería como
en el vudú, etc.
Allí también se producen con
mucha frecuencia los desmayos y ataques de histeria, claro que los
Pentecostales y carismáticos en general las llaman: "bautismo
del Espíritu Santo". Pero ninguna persona sensata puede
confundir esas experiencias que vemos en esos eventos; con una presencia
verdadera del Espíritu Santo.
Dice el Señor en Jn.4:23 "Mas la hora viene, y ahora
es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en
espíritu y en verdad, porque también el Padre tales
adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu, y los que
le adoren, en espíritu y en verdad es necesario que adoren".
Podemos legítimamente elevar cánticos espirituales
a Dios en la iglesia, pero el Señor ha sido muy preciso para
señalar su voluntad al respecto, cuáles deben ser las prioridades
que hemos de mostrar en Su casa, y como él es el dueño,
él ordena y nosotros deberíamos someternos.
Col.3:16
"La palabra de Dios more en abundancia en vosotros, enseñándoos
y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando
con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos
y cánticos espirituales".
Vemos claramente que lo que Dios desea que abunde en la iglesia,
es su Palabra, la enseñanza y la exhortación. Ésta
debería ser la actividad principal a la que se dedique la
mayor parte del tiempo, y el complemento sería el cántico,
el cual naturalmente debería ser himnos espirituales.
Cuando
el Señor se reunió con los suyos para instituir la
Cena para la iglesia, claramente se ve que lo que abundó
fue Su Palabra, solamente al final, dice Mr.14:26 cantaron un himno:
"cuando hubieron cantado el himno, salieron".
Lo mismo apreciamos cuando en Hch.20 se describe una reunión de una iglesia Neo testamentaria, dice en el verso 11 que Pablo "habló largamente hasta el alba.
En cambio ¿qué es lo que vemos en las iglesias de
hoy, que están muy ocupadas por atraer diezmadores? Reuniones
donde se les dice lo que sea grato y entretenido para sus oídos;
como las historias que apelen a los sentimientos y emociones, fábulas,
testimonios, experiencias y sueños.
Pero la Palabra del Señor
es la gran ausente. Lo que abunda en la mayoría de esos lugares,
es la música estridente con la cual amenizan los aplausos,
gritos, saltos, danzas, que por cierto nada tienen de espirituales.
Los grandes responsables son sin lugar a dudas los líderes,
que preferenciando lo que la gente desea escuchar, han sustituido
la Palabra de Dios, por ese show barato y de mal gusto que ofrecen
para atraer gente; porque a mayor cantidad de personas, mayor será
también la ofrenda que recogerán.
Y para adormecer sus conciencias dicen, principalmente para justificar
las entretenciones que ofrecen para los jóvenes: "es
preferible que estén dentro de la iglesia, que en el mundo".
Eso es una invención satánica, porque tiene mucho
más posibilidad de convertirse alguien que sabe que está
en el mundo, que uno que se cree "cristiano".
A esa gran mayoría que ha sido engañada por esta clase
de líderes, les sucederá lo que dijo el Señor,
cuando un ciego sigue a otro ciego, ambos caerán al hoyo.
En el infierno abrirán sus ojos, cuando sea demasiado tarde,
entenderán que estuvieron siguiendo al "Flautista de
Hamenlin", el sonido de las guitarras eléctricas, las
baterías y toda esa "tarrería" estridente que les están
ofreciendo en las "iglesias" que se han transformado en
verdaderas Discotecas y centros aeróbicos.
Algunos me preguntan ¿a Ud. no le gusta la música
en la iglesia? Pienso que la pregunta debería ser ¿le
gusta eso a Dios? Y el Señor ha sido muy claro:
Que la Palabra
de Cristo (no la del hombre) more en abundancia; y decentemente,
con mucha reverencia se canten algunos himnos espirituales, pero que siempre sea la Palabra de Dios la que predomine.