Capítulo 9
"Los israelitas son los amigos del esposo. La iglesia es
la esposa".
En Lc.16:16 el propio Señor Jesucristo establece la diferencia,
señalando que con Juan el Bautista se da comienzo a una etapa
diferente con un pueblo nuevo (la iglesia), y aún con un
pacto distinto al de Israel. Dice: "La ley y los profetas eran
HASTA Juan, desde entonces el reino de Dios es anunciado, y todos
se esfuerzan por entrar a él".
Desde Abraham hasta Juan el Bautista, dice Dios que trató
en forma especial con ese pueblo terrenal, entregándoles
en forma directa y exclusiva leyes y ordenanzas. Cuando lo hizo
por medio de Moisés, tuvo especial cuidado de señalar
que eran para ese pueblo en particular.
Inclusive, al resto de las
naciones (los gentiles) se les prohibió hasta acercarse al
Tabernáculo y posteriormente al Templo, por lo tanto ellos
quedaban automáticamente excluidos de poder presentar sacrificios
y cumplir con las ordenanzas que establecía la ley, demostrando
en forma gráfica y objetiva que esa ley era únicamente
para Israel y no para el resto de las naciones.
En Ezequiel 44: verso 6 en adelante dice: "y dirás a
los rebeldes, a la casa de Israel: Así ha dicho Jehová
el Señor: Basta ya de todas vuestras abominaciones, oh casa
de Israel; de traer extranjeros, incircuncisos de corazón
e incircuncisos de carne, para estar en mi santuario y para contaminar
mi casa...Así ha dicho Jehová el Señor:
Ningún
hijo de extranjero, incircunciso de corazón e incircunciso
de carne, entrará en mi santuario, de todos los hijos de
extranjeros que están entre los hijos de Israel".
Esta
exclusión que hizo el Señor para el resto de las naciones
gentiles, de guardar su ley ni acercarse a su santo templo, los
judíos la guardaron celosamente hasta los días del
Señor; tal es así, que leemos que sus propios apóstoles
se negaban hasta hablar con los que no eran judíos aún
después de su resurrección.
Pedro dice en casa de
Cornelio en Hch.10:28 "vosotros (los gentiles) sabéis
cuán abominable es para un varón judío juntarse
o acercarse a un extranjero".
Este trato exclusivo que tuvo el Señor para con los de la
nación de Israel, se aprecia en muchos pasajes, Ex.19:3 "y
Moisés subió a Dios, y Jehová lo llamó
desde el monte, diciendo: Así dirás a la casa de Jacob,
y anunciarás a los hijos de Israel". Y a continuación
le entregó la ley en el monte Sinaí.
Luego cuando les recuerda a los judíos que el Sábado
fue una señal exclusiva entre Dios y ellos, los israelitas
Ex.31:13 y 17 "Habló además Jehová a Moisés
diciendo: En verdad VOSOTROS guardaréis mis días de
reposo, porque es señal entre mí y vosotros por vuestras
generaciones...Señal es para siempre entre mí y los
hijos de Israel".
En el Antiguo Testamento la humanidad se dividía entre judíos
y gentiles, es decir, Israel y el resto de las gentes. En cambio
en el período de la iglesia vemos una nueva división,
como lo expresa en 1Cor.10:32 "No seáis tropiezo ni
a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios".
Ahora
Dios divide la humanidad entre: judíos, gentiles y la iglesia.
Fuera de la iglesia, se mantiene la división entre judíos
y gentiles, pero dentro de la iglesia, todos son únicamente
cristianos, hijos de Dios. Gál.3:28 "ya no hay judío
ni griego".
Porque ahora la iglesia es un solo cuerpo, Rm.12:5
"somos un cuerpo en Cristo". Ef.4:3-6 "solícitos
en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de
la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también
llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor,
una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos".
Por lo tanto,
dentro de la iglesia no puede existir división entre judíos
y gentiles, aunque se hagan llamar "judíos Mesiánicos";
eso es negar la unidad del Espíritu y la verdad que la iglesia
es un solo cuerpo.
El término "judío Mesiánico" no es
bíblico, y peor aún, niega la unidad del cuerpo de
Cristo y la unidad del Espíritu de que nos habla Dios en
Ef.4:3-4.
La iglesia primitiva estaba constituida exclusivamente por judíos,
pero a ninguno de ellos se le ocurrió llamarse "judío
Mesiánico", ni cuando se integraron los gentiles a ella.
En Hch.15:4-5, cuando habían transcurrido casi veinte años
de cristianismo, a los judíos que habían aceptado
al Señor Jesucristo, no se les llama "judíos
Mesiánicos", únicamente la referencia que se
hace para señalar a unos judíos que formaban parte
de ella fue: "algunos de la secta de los fariseos, que habían
creído".
Y esto lo hace para explicar sus pretensiones
absurdas de judaizar a la iglesia, diciendo ellos que los cristianos
debían continuar circuncidándose ahora durante
la gracia. Por tanto, ahora en la iglesia no existe diferencia entre
judíos y gentiles, todos somos únicamente cristianos,
sin más apellidos ni divisiones.
El tema que está desarrollando en Mt.11:11-13 es para establecer
la diferencia entre judíos que estaban bajo la ley, durante
el Antiguo Testamento, y los cristianos de la iglesia, en el Nuevo
Testamento. Dice el Señor: "De cierto os digo: Entre
los que nacen de mujer, no se ha levantado otro mayor que Juan el
Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos,
mayor es que él...todos los profetas y la ley profetizaron
HASTA Juan".
No está comparando los valores personales,
la fidelidad ni la abnegación de Juan con las otras personas,
sino las ventajas superiores que gozan quienes constituyen la iglesia
en la dispensación de la gracia, a la cual Juan no llegó
a pertenecer. Porque con él se da término a la dispensación
de la ley, como lo señala el versículo 13.
En el evangelio del apóstol Juan encontramos el último
testimonio de Juan el Bautista, cuando dice en el capítulo
3:28 "vosotros mismos me sois testigos de que dije: Yo no soy
el Cristo, sino que soy enviado delante de él. El que tiene
la esposa, es el esposo, mas el amigo del esposo, que está
a su lado y le oye, se goza
grandemente de la voz del esposo; así pues, este mi gozo
está cumplido".
Juan el Bautista les dice a sus discípulos que él
solamente es el "amigo del esposo". En cambio la Biblia llama
a los cristianos que integran la iglesia: "la esposa",
y el más pequeño de ella es mayor que el más
grande de la dispensación antigua, porque ellos sólo llegan
a ser "amigos del esposo". Aunque indudablemente su gozo
inmenso y las glorias que les aguardan en la eternidad, junto al
Señor y a la esposa son incalculables.
El Salmo 45 describe algo de esa gloria celestial que tendrán
las amigas de la esposa y ella, la reina, junto al Rey de Reyes.
Vr. 2 "eres el más hermoso de los hijos de los hombres".
Vr.6 "Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre". Vr.9
"Hijas de reyes están entre tus ilustres; está
la reina a tu diestra con oro de Ofir".
No cabe la menor duda que los santos del Antiguo Testamento, "los
amigos de la esposa y del esposo", estarán presentes
en las bodas del Cordero.
Esto se aprecia en el pasaje de Mt. 25 donde se relata la parábola
de las diez vírgenes; las amigas de la esposa también
fueron invitadas a las bodas, dice que el esposo vino personalmente
a buscarlas.
En esa parábola no se menciona la esposa, porque
el propósito es la enseñanza que ellas (los santos
del Antiguo Testamento) también estarán presentes
en ese magno acontecimiento.
En Ap.19:7 y 9 vuelven a ratificar esta verdad, que los salvados
del antiguo pacto, los amigos del esposo, están invitados
a esas bodas: "Gocémonos y alegrémonos y démosle
gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se
ha preparado"..."Bienaventurados los que son llamados
a la cena de las bodas del Cordero".
Los ángeles serán espectadores, pero no los invitados,
porque la Biblia aclara que ese privilegio corresponde solamente
a los que han lavado sus vestiduras en la sangre del Cordero, cosa
que no ha sucedido con los ángeles.
Además es importante
recordar que la Palabra de Dios habla en forma inequívoca
solamente de DOS resurrecciones, la primera para salvación
y la segunda para condenación.
Inclusive el mismo Señor
Jesucristo así lo enseñó, Jn.5:29 "los
que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida;
mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación".
Esto implica la verdad irrefutable que los santos del Antiguo Testamento
tendrán parte en la primera resurrección (1Ts.4:13-17),
pero no como la esposa de Cristo, sino como los amigos del esposo
que serán invitados a las bodas, porque no existe una tercera
resurrección donde esa gran cantidad de creyentes, que abarca
un período de varios miles de años pudiera hacerlo.
En conclusión, como muy bien dice Juan el Bautista, ellos
son únicamente "los amigos". Y como el Señor
lo afirma en reiteradas ocasiones, la iglesia es "la esposa".Diferencia que no podemos obviar.
Con justa razón dijo en
Lc.7:28 "entre los nacidos de mujeres, no hay mayor profeta
que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino
de Dios es mayor que él".