Cantar de los Cantares


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MENSAJE N° 1

Cant.1:1-4 "Cantar de los cantares, el cual es de Salomón. ¡Oh, si él me besara con besos de su boca! Porque mejores son tus amores que el vino. A más del olor de tus suaves ungüentos, tu nombre es como ungüentos, tu nombre es como ungüento derramado, por eso las doncellas te aman. Atráeme, en pos de ti correremos. El rey me ha metido en sus cámaras; nos gozaremos y alegraremos en ti, nos acordaremos de tus amores más que del vino; con razón te aman".


No existe otro libro en la Biblia donde el creyente espiritual halle un manantial de aguas más refrescantes, que este de Cantar de los Cantares. El amor puro y limpio se regocija en esta fuente de exquisito deleite.

En primera instancia, encontramos en este libro poético y divino, la expresión del verdadero amor matrimonial vindicado por Dios, exento de lujuria y lascivia. También aquí descubre el corazón del Señor Jesucristo y su amor profundo, en su relación más intima y pura con su esposa, la iglesia que él compró con su preciosa sangre.

Esta verdad es la que Dios expresa en el Nuevo Testamento en la epístola a los Efesios (5:25) "Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.

Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos, como también Cristo amó a la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Grande es este misterio, mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia".

Dios dice que el marido se unirá a su esposa, y los dos serán una sola carne. Grande es este misterio, pero aún es mayor cuando consideramos que Dios está tomando como figura el matrimonio, para referirse a la relación íntima y perfecta que existe entre Cristo y su iglesia.

Bajo esta figura de la esposa, tenemos a la iglesia representada como objeto de los afectos más tiernos del Señor. Desde el principio de la creación, encontramos esta figura establecida cuando Dios creó la esposa para el primer Adán: "Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas... y de la costilla hizo una mujer, y la trajo al hombre".

En este relato bíblico, Dios no solamente está describiendo como creó la esposa para Adán, sino que en forma alegórica y profética, nos está revelando como habría de ser formada la esposa espiritual de Cristo, la iglesia.

El sueño profundo de Adán, representa la muerte del segundo Adán, Cristo. El costado abierto de Adán, desde donde fue creada su esposa, nos habla del costado abierto del Señor Jesucristo por la lanza del soldado, desde donde brotó la sangre preciosa que habría de formar su esposa, la iglesia.

En 2Cor.11:2 dice a los creyentes: "os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo". Como la iglesia es el conjunto de pecadores perdonados y redimidos en la sangre preciosa de Cristo, para el análisis de nuestro pasaje de Cantar de los Cantares, me referiré como a la relación que cada creyente debería tener con Cristo.

Es muy lamentable que para muchos cristianos el Señor sea solamente quien los salvó, y no han evolucionado ni crecido para disfrutar de un amor más profundo e íntimo con él. Sería casi lo mismo que una chica habiendo estado en peligro de muerte, un joven la hubiera salvado, y después de ese primer encuentro, hubieran establecido una relación que les llevara al matrimonio.

¿Podríamos imaginar que después de diez años de casada, todavía dijera que ama a su esposo sólo porque la salvó? Significaría que su amor no ha crecido ni madurado para disfrutar de la compañía ni de las caricias de su amado.

El Señor Jesús nos salvó y desea introducirnos en las cámaras de sus mansiones, para que no regocijemos con la delicia de su compañía y nos embriaguemos con el gratísimo aroma de su presencia divina, porque mejor que el vino son sus amores.

Nuestro pasaje de Cantar de los Cantares dice: "¡Oh, si él me besara con besos de su boca! Porque mejores son tus amores que el vino. Tu nombre es como ungüento derramado".

"Si él me besara". Esta joven no busca ni desea los besos de cualquiera, sino solamente los de él, el único. Sus ojos no son conmovidos por otros, su corazón solamente se agita y salta en su pecho únicamente por él.

Su relación anterior con él fue meramente formal, ahora ella anhela una relación mucho más íntima y personal. Desea sus besos para expresar su amor, pero no se trata de un beso en la mejilla como se le da a un amigo; ni tampoco el beso del padre al hijo pródigo en expresión de perdón. Es un beso en la boca que manifiesta un amor profundo, pasional y personal; ella quiere ir mucho más allá que el creyente común.

Esto marca el punto de partida del verdadero progreso espiritual, es un anhelo espiritual, personal e íntimo por el Señor. Si en tu corazón no existe esa hambre y sed de alcanzar una relación más profunda y personal con tu Señor, mucho más allá que una simple expresión religiosa; el libro de Cantares no pasará de ser una vulgaridad que jamás podrá producir un cambio en tu unión con el Señor.

El clero católico tampoco está capacitado para disfrutar de este manantial de aguas dulces y cristalinas que brotan de este libro, por esta razón lo condenaron durante siglos y lapidaron su lectura, hasta llegar a negar su origen divino.

Para las mentes carnales y todos aquellos que han trastocado los verdaderos valores del matrimonio instituido por Dios, o debido a un celibato impuesto que les ha llevado a vivir vidas anormales que les ha hundido en el pantano de la lujuria, este es un libro sellado para ellos.

¿Cómo uno puede tener anhelos espirituales tan intensos por el Señor? Solamente si nos empapamos de su Palabra y dejamos que el Espíritu Santo fluya libremente en nosotros y caemos incondicionalmente en sus brazos, es cuando nuestro amado nos transporta a su cámara interior, allí podremos disfrutar de la soledad con él, de sus caricias y sus besos; aún percibir la fragancia de su presencia que nos envuelve y que está impregnada de santidad divina.

¿Por qué la gran mayoría de los cristianos no pueden disfrutar del amor de su amado con la pasión descrita aquí? Simplemente porque no dedican tiempo para estar quietos en la soledad de su presencia.

Cuando oran, lo hacen apresuradamente, en forma mecánica y ritual. Son muchos los que creen que orar, es traer a su presencia una lista de nuestras necesidades, como la que confeccionamos cuando vamos al supermercado.

El creyente que verdaderamente ama a su Señor, anhela sus caricias y la soledad de su presencia, más que para pedir, para entregarse en un amor incondicional, porque amar no es pedir, sino dar.

"Mejores son tus amores que el vino". El vino nos habla de los placeres terrenales, pero nada de esto es comparable con los amores de nuestro Señor. Mejores son tus amores, que todos los placeres que este mundo me pueda ofrecer; prefiero embriagarme con los amores de mi amado.

"A más del olor de tus suaves ungüentos". El Señor es el Ungido, Él ha recibido toda clase de fragancia exquisita, por lo tanto, cuando estamos verdaderamente en su presencia, como la doncella amada, percibimos el dulce aroma de su persona. Nos embriagamos no solamente con sus caricias, sino que además, con la dulce fragancia de su santidad que envuelve todo nuestro ser.

Cuan diferente es al aroma de los falsos Cristos que hoy se hacen llamar pomposamente en las iglesias "el ungido".La Biblia enseña que todos los creyentes lo somos, porque fuimos ungidos con el Espíritu Santo que nos hizo nacer de nuevo (1Jn.2:20 y 27, 1Cor.11:13, Jn.3:3-6, Stgo.1:18).

En este concepto bíblico, todos los hijos de Dios somos los "ungidos"(1Pd.2:9, 2Cor.1:21-22), pero cuando un hombre en una iglesia se hace llamar en forma exclusiva "el ungido", entonces está usurpando el lugar que le corresponde únicamente al Señor Jesucristo.

Estos son los que el mismo Señor nos advirtió que habrían de venir al final de los tiempos, falsos Cristos que usurparían el Nombre Santo del Señor: "Mirad, aquí está el Cristo, mirad, allí está el Ungido, no les creáis".

El aroma de la santidad del verdadero "Ungido del Señor" es inconfundible para el que realmente es hijo de Dios, no puede aceptar falsas imitaciones ni llamar "el ungido" al que suplanta a Su Amado.

"Tu nombre es como ungüento derramado". Él tiene un nombre que es sobre todo nombre. No existe para el creyente, otro nombre más dulce que el nombre del Ungido, nuestro amado Salvador, Cristo Jesús. Ese nombre balsámico está asociado con la manifestación gloriosa del Dios Eterno en un cuerpo humano, profundo e infinito misterio.

El Dios cuya gloria ni aún los cielos pueden contener, se manifestó en carne, y su nombre fue Jesús.El dulce ungüento de este precioso nombre ha sido derramado sobre este mundo, nos habla de su humanidad y su muerte, percibimos la fragancia del sacrificio de su amor.

"Por eso las doncellas te aman". Por lo que él es, un dulce ungüento derramado en sacrificio de amor. Pero hemos de entender que no se puede amar meramente un servicio, por muy grande que éste sea; uno puede amar solamente a una persona, y el dulce nombre de Jesús nos habla de su persona.

Esta doncella le ama por sí mismo y se siente atraída a él por virtud de la grandeza de su Persona y el valor de su Nombre.En su paso por el escenario del tiempo aquí en la tierra, los hombres no percibieron mucho de esa dulce fragancia; pero fue después de su muerte, cuando se levantó triunfante y victorioso de entre los muertos, con su cuerpo glorificado y subió una vez más a los cielos, que los que le amamos reverentemente hemos percibido el perfume de ese dulce aroma.

Esencia que ni tan siquiera proviene de algo terrenal, porque bien sabemos que aquellas mujeres piadosas que llevaron ungüentos aromáticos a su tumba, no lo encontraron allí, porque ya había resucitado. Su dulce aroma proviene de su Divinidad, que es algo intrínseco en él.

"El Rey me ha metido en sus cámaras". Ella es transportada a la cámara nupcial, para disfrutar de una relación muy íntima y personal con él. El Rey ha introducido a su amada en aquel lugar que tenía reservado exclusivamente para ella; nos habla de un acercamiento íntimo y personal, una relación afectuosa que les permitirá expresar su amor puro, limpio y verdadero.

En esa cámara nupcial, sin duda ella experimentará una comunión nunca antes conocida. La dedicación completa de su amado, precede a una vida de amor y devoción.

La experiencia de satisfacción completa en los afectos espirituales, inevitablemente siguen como una consecuencia del paso de dedicación y entrega total. Él llevó a su amada a la cámara nupcial, porque sabía que su amor era correspondido.

Dos personas pueden llegar a ser uno en una perfecta unidad, solamente en la culminación de un amor profundo, limpio y santo, que sea recíproco; una unión en que ambos entregan el máximo de su amor.Por Jack Fleming

Estimado hermano, hermana, si usted aún no ha sido transportado por su Señor al gozo pleno que se halla en la cámara de más adentro, le invito a empaparse de la Palabra de Dios, rociarse del aroma delicado y exquisito que solo el Espíritu Santo tomando pleno control de su vida, puede infundir en usted.

Haga un alto, deténgase, quiebre su frasco de alabastro, y su vida se llenará del aroma del perfume que agrada al Señor, y él la transportará a experiencias que jamás antes había disfrutado con él, porque solo en su cámara de más adentro hay plenitud de gozo.

Déjese llevar en los brazos de su Amado y será completamente saciada de la abundancia de su casa. Él le dará de beber el torrente de sus delicias, porque en él está el manantial de vida

Que el Señor le bendiga ricamente conforme a las abundancias de su Gracia.

 

 

 

 

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